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domingo 08 de octubre de 2017

"La muerte de Mariano Moreno fue un homicidio"

Felipe Pigna presentará el próximo jueves en la Nave Cultural La vida por la Patria, biografía sobre el periodista, abogado y político argentino

Son nombres que hemos escuchado desde pequeños y con los cuales podemos caer en la soberbia de creer que lo sabemos todo.

Pero las figuras de nuestra historia son mucho más que lo que hemos aprendido de las páginas escolares y en muchos casos son más los misterios que las certezas los que las rodean.

Felipe Pigna le ha dado un nuevo impulso al conocimiento de los protagonistas de nuestra historia y ahora llega a Mendoza para brindar una charla abierta sobre uno de ellos, alabado y denostado en su época y en las posteriores: Mariano Moreno, con su biografía La vida por la Patria.

El encuentro con sus lectores es posible gracias al Grupo América, Grupo Planeta, la Municipalidad de Mendoza y banco Supervielle. Se realizará el próximo jueves en la Nave Cultural y contará con el periodista Andrés Gabrielli como moderador.

Escenario habló con el historiador sobre la figura de Mariano Moreno, sus enemigos, sus convicciones y los valores que lo hicieron un hombre imprescindible en la historia de nuestro país.

–¿Tantos ataques sufrió Moreno en su época que su propia hermano, Manuel, tuvo que escribir un libro para defenderlo?
–Lo que hace es la defensa de las calumnias que lanzaron en ese momento, que por suerte hoy podemos demostrar que son infundadas, de "terrorista", "sanguinario", "extremista", que no tenían nada que ver. Son dos biografías: escribe la primera obviamente muy conmovido por lo que acaba de pasar, porque la escribe en Londres después de la muerte de su hermano, y luego redacta una introducción para sus textos en 1836, ya bastante lejos de los hechos. Por eso es un poco más reflexiva y es un libro cuasi académico, donde rescata casi todos los textos de Mariano Moreno. Le hace una muy interesante introducción y avanza un poco más en el tema de la muerte, se juega más, porque antes teme ser demasiado explícito con el tema del envenenamiento por el capitán inglés y en el '36 lo dice con toda claridad. No sólo eso, los textos están más cuidados, porque tuvo también la función de publicar por primera vez los textos reunidos de su hermano.

–Ya que empezamos por el final, por el tema de su muerte, ¿realmente se puede decir que Moreno fue asesinado?
–Se puede decir que se trató de un homicidio, pero habría que ver si fue culposo o doloso.

–¿Culposo por mala praxis?
–Lo de la mala praxis fue evidente. Lo que habría que determinar es qué intención hubo, porque como bien dice Manuel Moreno, era evidente que con esa dosis de emético, un vomitivo que en esos años se usaba para los mareos y síntomas similares, nadie podía sobrevivir. Se lo administran cuando Moreno está solo, esperan que no estén sus acompañantes y no los consultan. El capitán inglés, que es quien le da el emético, se niega, cuando Moreno entra en agonía, a ir al puerto de Río, que estaba muy cerca de donde estaban ellos y cuando muere se niega a ir a esa misma ciudad para hacer la autopsia. Esto lo destaca tanto Manuel Moreno como el otro testigo, que habló del tema bastante después, bastante tarde, y lo hace en unas memorias a su hijo. Estoy hablando de Tomás Guido, que repite el relato igual que Manuel y acusa de "pérfido" y "sospechoso" al capitán del barco, George Stephenson.

Los grandes enemigos
–Moreno tuvo en su vida política grandes antagonistas, como Cornelio Saavedra, Santiago de Liniers y Bernardino Rivadavia.
–Efectivamente. En el caso de Rivadavia, él era una persona muy poderosa. Moreno era un abogado recién llegado de Chuquisaca y su familia era la de un empleado de la burocracia de segunda, para nada importante, sin embargo se anima a enfrentar a una familia tan poderosa como los González Rivadavia, denunciando un acto de usurpación de título, cuando dice que Rivadavia no es abogado.

–Cuando Rivadavia reclamaba sueldos atrasados...
–Sí, los reclamaba y también el plus del título de abogado que no tenía. Eso crea un rencor muy fuerte en Rivadavia que no lo va a poder expresar en Mariano porque él muere antes, pero sí lamentablemente en su viuda, en Guadalupe, cuando ella va reclamar la pensión y en principio Rivadavia se la niega. Finalmente los compañeros de él del Triunvirato le dicen que no puede negársele ese beneficio a una persona como la mujer de Moreno y le otorga la mínima pensión posible, 30 pesos al mes, una miseria.

–Un rencor casi infantil...
–Era una persona muy rencorosa. Recordemos por ejemplo su persecución implacable a Belgrano o San Martín, que lo lleva al exilio. Es un hombre que le hizo la vida imposible a tres nombres muy importantes de la historia argentina: Moreno, Belgrano y San Martín.

–Que por una causa de honestidad arriesgara tanto, habla de la valentía de Moreno...
–Sí, por honestidad y por cuidar el erario público. Algún historiador ha deslizado la frase increíble de que era un hombre "demasiado honesto" (risas).

–Porque podría haberse ganado el favor de Rivadavia fácilmente.
–Era el primer juicio de Moreno en Buenos Aires y qué mejor debut que quedar bien con una de las familias más ricas del lugar. Ahí hubiera marcado un camino y su vida hubiera sido seguramente mucho más fácil de allí en adelante.

–Uno no puede dejar de notar muchas coincidencias entre Belgrano y Moreno.
–Belgrano es su maestro, ejerce una enorme influencia en Mariano y será el coautor de La representación de los hacendados, el escrito con el que debuta políticamente Moreno y que tiene mucho de la pluma de Belgrano, por los economistas que tan bien él manejaba.

–¿Por qué en nuestra historia se hace tan necesario redescubrir a nuestros próceres?
–Porque están un poco ocultos o recortados en algunas funciones explícitas: en el caso de Belgrano, la creación de la Bandera, en el caso de San Martín, el cruce de los Andes y queda fuera todo lo que eran ellos en el aporte intelectual, en su pensamiento.

–¿A Moreno le dolía la Patria?
–Sí, totalmente, porque veía una gran dificultad y, como él decía, la frialdad para las cosas de la Patria, en poner por delante el interés particular, personal.

–Si lo conocemos más, ¿nos empieza a doler Moreno?
–Sí, y más con una mujer extraordinaria como Guadalupe, su esposa, a través de sus cartas. En ellas, además del aspecto amoroso, está el testimonio de una morenista activa que le va contando a su marido lo que va pasando con el gobierno y con la Patria.
Si se parte de la premisa de que Mariano Moreno fue asesinado por el capitán del barco, George Stephenson, un personaje muy misterioso del que se perdió todo rastro, cabe preguntarse quién fue el ideólogo de la muerte del joven abogado, que por entonces tenía 32 años.
Y por supuesto nadie mejor para charlar sobre estas hipótesis que Felipe Pigna.

–¿Quién se beneficiaba con la muerte de Moreno?
–Claramente Cornelio Saavedra, lo cual no quiere decir que sea el responsable y me parece importante aclararlo para salir de las teorías conspirativas. No siempre la persona que se beneficia con su muerte es el causante. El caso más claro es del Juan Manuel de Rosas.

–¿Con la muerte de Facundo Quiroga?
–Exacto, que en un punto le despeja el campo y por otra parte y condiciona su salida al poder, porque es tal el caos que se produce con el asesinato de Quiroga que ya nadie le puede negar a Rosas las facultades extraordinarias y la suma del poder público, y ya está claro que Rosas no tiene nada que ver con la muerte de Quiroga.

–¿Saavedra no tuvo nada ver con la muerte de Moreno?
–Lo de Saavedra no lo sabemos, no podemos decir que no tan categóricamente, como tampoco podemos decir que sí categóricamente. Claramente se vio beneficiado con la desaparición de escena de su principal rival y una figura de enorme poder político como es Moreno.


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