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domingo 13 de marzo de 2016

La camperita que dura 30 años

Este diseñador de Londres es una fanático de la "ropa eterna".

Tom Cridland tiene 26 años y es un londinense de Fulham, la calle donde se encuentra el anticuado estadio del Chelsea. A los 18 años empezó a diseñar camisetas y en enero de 2014 fundó su modesta firma de ropa, gracias a un crédito gubernamental para emprendedores de 6.000 libras (7.700 euros). Asegura que aquel dinerillo se ha convertido ya en medio millón de libras y que ha vendido su ropa de caballero, más bien clásica, al 007Daniel Craig, Rod Stewart, Hugh Grant o Robert Williams. También les ha cortado pantalones a Leonardo DiCaprio y al mismísimo terror de la moda, Ben Stiller, el rostro del atolondrado modelo de astracán Derek Zoolander. «Sí, le hice unos pantalones Classic Navy y otros Rolling Stone cuando estaba rodando y le gustaron».

Pero lo que ha situado a Cridland en el mapa mediático son sus prendas de aspiraciones eternas. Primero inventó la sudadera que dura 30 años, luego la camiseta y ahora lanza la «Chaqueta para 30 años», una americana casi irrompible, con la que aspira a plantar cara a lo que denomina «las grandes compañías de moda rápida, que han tomado las calles de tiendas de todo el mundo y están expulsando del negocio a compañías independientes como la nuestra». También insiste en que busca una moda «sostenible».

Por aquello del patriotismo español, y en mi caso también coruñés, y porque lo creo objetivamente, le digo que discrepo, que para mí una compañía como Zara es un feliz milagro, que ha vuelto el mejor diseño asequible y además genera muchísimo empleo. Tom replica: «Hay infinidad de razones por las que es mejor comprar una chaqueta para 30 años a una firma independiente que adquirir algo de una gran compañía de retail. La calidad es mejor y al durar más, incluso te resulta más económica. ¿Es un milagro que cada esquina del mundo tenga un McDonalds para comer, un Zara para la ropa y un Starbucks para tomar café? Por fortuna España y Portugal todavía conservan una maravillosa cultura de cafés, restaurantes, boutiques independientes. Pero aquí...».

–Oiga, Tom: ¿Y no se quedará el corte de la americana un poco carca con 30 años de vida?

–Creo que el diseño que hemos hecho es atemporal. Estamos especializados en ropa sostenible de lujo. No hay nada más imperecedero que una americana clásica, que debe estar en el armario de todo caballero, y al durar tanto, invita a reflexionar sobre cómo consumimos la moda.

La americana perpetua, «en lana y algodón italianos», se ofrece en once versiones. La más cara, la azul marino clásica, cuesta 319 euros y las más baratas, en colores vivos tipo azul eléctrico, rojo o «naranja de Sevilla», se vende a 255 euros. Cuando le preguntamos si no es todo una operación de autopromoción, Cridland repite sus teorías de la sostenibilidad, pero con honesta sinceridad añade que de paso también busca publicitarse, claro.

Fuente: abc.es

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