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miércoles 02 de marzo de 2016

La amiga estupenda y una saga que promete convertirse en clásico

Su autora, firma como Elena Ferrante, se mantiene en el anonimato hace 24 años y es considerada una de las prosas más sobresalientes de Italia.

La amiga estupenda es la punta de lanza de la urgente tetralogí­a protagonizada por dos jóvenes amigas en el Nápoles de mitad del siglo pasado, obra de Elena Ferrante, autora o autor que se mantiene en el anonimato hace 24 años y es considerada una de las voces que revirtieron la narrativa actual.

El intenso y dual ví­nculo entre Lenú y Lila es a la trama del libro lo que el enigma sobre su creador o creadora es al fenómeno que generó la saga editada por primera vez en 2012.

Publicado por Lumen en Argentina, el preámbulo al misterio Ferrante llega cuatro años después de haber sacudido a Europa en forma casi calcada: poco se puede especular de qué ocurrirá en los siguientes tí­tulos, poco puede proyectarse sobre su narradora o narrador.

Los avatares de Lina y Lenú, dos mujeres destinadas a sufrir a la italiana –con todo el drama y las cotas de paradoja posibles– serán seguidos por Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida, este último publicado hace cinco meses en Europa y uno de los cinco más vendidos de Estados Unidos durante las últimas 22 semanas, según The New York Times.

Elena puede ser varón, puede haber nacido en 1943 como se lee en Wikipedia, puede ser cierto, como se lee en las solapas de su libros, que haya nacido en Nápoles para trasladarse luego a Grecia y finalmente a Turí­n, pero sus editores guardan silencio absoluto sobre su identidad y eso acompaña el impacto mundial de una saga que sigue el camino de los clásicos.

Parte del mito Ferrante se nutre de esa frase suya –dada en entrevista ví­a mail al diario italiano Il Corriere della Sera y "copipasteada" hasta el hartazgo en cuanta contratapa y página se escriba sobre ella–: "No me arrepiento de mi anonimato".

"Descubrir la personalidad de quien escribe a través de las historias que propone, de sus personajes, de los objetos y paisajes que describe, del tono de su escritura, no es ni más ni menos que un buen modo de leer", propuso la Elena varón o mujer, singular o plural, en lo que se parece mucho a un truco publicitario editorial pero no lograba empañar la pasión sobre la serie Dos amigas.

Sus personajes –la viuda loca, el ferroviario poeta, el hijo del farmacéutico, los Greco y don Achille, entre otros– van hilando y destejiendo, en un mismo movimiento, los hilos que conducen en dirección a ese acto de presencia que practica Lina con su desaparición final, apenas iniciado el libro.

"No sólo querí­a desaparecer ella, ahora, con sesenta y seis años, sino borrar además toda la vida que habí­a dejado a su espalda. Me dio mucha rabia. Veremos quién se sale con la suya, me dije. Fue entonces cuando encendí­ el ordenador y me puse a escribir hasta el último detalle de nuestra historia", escribe Lenú en el prólogo y anticipa el clima que teñirá hasta la última página.

Desde ese lazo devoto y a la vez antagónico, Ferrante rescata una mirada femenina y feminista, es capaz de transmitir el sentimiento que impregnan la infancia y configura un universo emotivo y de hechos fortuitos que dicta la trascendencia de lo cotidiano.

Un cruce de realismo, cosa fantástica y suspense que gana adeptos de todas las lides: el icónico periódico The Guardian la señaló como la primera italiana en décadas digna de un Nobel.

Las especulaciones que despierta la trama pueden rastrarse del mismo modo fuera del papel envolviendo a la autora, quien no logró un bestseller hasta 10 años después de haber publicado su primera obra y luego de haber publicado muchas. Lleva nueve en total y en Argentina debutó con Los dí­as del abandono a través de Salamandra.

La crí­tica destacó entonces, en su consagración de 1992, su vocación de anonimato, de escapar al personaje de escritora para hacer valer la historia en sí­ misma en parte.

Pero ese intrí­ngulis es el que en simultáneo refuerza la historia y crea otro personaje, ese sobre el que todos pueden proyectar deseos e intensiones, como que la saga es una recreación autobiográfica de Ferrante que el año último sorprendió al mundo apoderándose del tercer puesto del premio literario más importante de Italia.

Fue Roberto Saviano, bestseller amenazado de muerte por la camorra napolitana y acusado de plagio por escritores latinoamericanos –su novela Gomorra produjo lo primero y Cerocerocero lo último, un trabajo sobre el mercado mundial de cocaína–, quien le propuso participar del premio Strega en una nota escrita para el periódico La Reppublica.

Y como esa escritura que ella misma llamó "una apropiación indebida", aceptó, sorteó la discusión respecto a si escritoras fantasmas podí­an ser recibidas en certámenes como esos, y se alzó entre los ganadores. Una vez más.

Fuente: Télam.
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