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martes 13 de septiembre de 2016

Jóvenes emprenden en el mayor productor de cacao del mundo

El olor a chocolate que sale por la puerta de una tienda artesanal no estaría fuera de lugar en Brooklyn.

El olor a chocolate que sale por la puerta de una tienda artesanal no estaría fuera de lugar en Brooklyn. La empresaria Dana Mroueh toma el sol mientras montada en su bicicleta estática convertida en molino de cacao, como parte de un ambicioso proyecto que comenzó hace unos cuatro meses.

Quiere presentar a Costa de Marfil, el mayor productor de cacao del mundo, el sabor de los granos de cacao procesados, en forma de barras de chocolate que, asegura, son 100% locales.

Mroueh, de 27 años, forma parte de un grupo emergente de fabricantes de chocolate intenta demostrar que el húmedo país del África Occidental puede tener un mayor control sobre su industria del cacao, desde el grano a la chocolatina, y ganar el mercado local.

"Creo que es un crimen que los agricultores y los marfileños no conozcan el sabor del chocolate", dijo Mroueh, descendiente de libaneses que creció observando como su abuelo, expropietario de una tienda de pasteles, tenía problemas para vender su chocolate. "Tenemos que hacer hincapié en el valor del territorio de Costa de Marfil".

Sus tabletas MonChoco Chocolate tienen un precio elevado, que ronda los cinco dólares, y sabores experimentales como chili y sal marina.

Otro productor, Axel Emmanuel, se enfoca en el otro extremo del mercado. El emprendedor, de 32 años, dice que quiere desechar el mito de que el chocolate es exclusivamente para los ricos.

"Hemos decidido elaborar oficialmente la chocolatina más barata del continente africano", apuntó Emmanuel, que fue reconocido por el presidente del país como Empresario Joven del Año en 2015. Sus Instant Chocolate se venden por unos 30 centavos.

Emmanuel ve potencial en el crecimiento económico del 10% registrado el año pasado en el país, y en la pequeña pero creciente clase media en muchas partes de África.

Como ocurre con muchos recursos agrícolas del continente, los verdaderos beneficios se obtienen de su transformación, señala, y los agricultores deben beneficiarse también del creciente mercado del chocolate fabricado en el país.

Costa de Marfil es conocido por ser uno de los mayores productores de cacao del mundo, con casi el 35% del suministro mundial. Pero menos de un tercio de lo que produce se transforma en el producto final en el propio país.

Ahora, el gobierno está incentivando que eso cambie. Recientemente, vallas publicitarias patrocinadas por el Consejo Nacional del Café y el Cacao inundaron Abiyán, la cuidad más grande del país, instando a consumir chocolate costamarfileño.

El presidente, Alassane Ouattara, dijo que para 2020 espera que el país procese al menos la mitad de su producción de granos de cacao.

Los fabricantes de chocolate dicen que puede conseguirse con poco dinero y un espacio limitado, pero algunos expertos en cacao sostienen que muchos de los agricultores no tienen todavía los conocimientos para transformar su propio producto. "Es mucho más fácil enseñarles buenas prácticas agrícolas", dijo Suzanne Ndongo-Seh, directora de Cocoa Livelihoods Program de la Fundación Mundial del Cacao.

Los fabricantes de chocolate, advirtió, tendrán que trabajar duro para ampliar su clientela en África, especialmente entre las poblaciones más rurales. Aunque el 70% de la producción mundial de granos de cacao sale de países como Costa de Marfil, Ghana, Camerún y Nigeria, el chocolate todavía se considera un lujo.

Algunos de los jóvenes productores de chocolate de Costa de Marfil resaltan los beneficios para la salud de su producto para atraer consumidores.

"Nuestros productos son crudos, no cocinados ni tostados, para conservar todos los beneficios de los granos de cacao porque es un producto muy, muy rico en nutrientes, para conservar también los antioxidantes y minerales, y esto es esencial", explicó Mroueh.

Olga Yenou, exempleada de la chocolatera francesa Cemoi, dice que el cacao es bueno para el corazón y el sistema nervioso. "Es bueno cuando se usa contra el estrés, contra la fatiga, y sería una pena considerar el cacao solo como un dulce", dijo.

Su empresa, Tafissa, convierte los granos en productos como una pasta para untar de cacao y anacardos y polvo de cacao para bebidas. Producir tabletas de chocolate es un proyecto de futuro, agregó.

En un mercado joven, cree que hay espacio para más empresarios locales.

"Todos somos actores intentando expandir el amor por el cacao entre los marfileños", dijo Yenou. "Creo que la aventura será larga, solo estamos empezando".

Fuente: Associated Press

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