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miércoles 10 de agosto de 2016

Hans Blumenberg vuelve a su primer amor: la metaforología

En Fuentes, corrientes, icebergs, publicado recientemente por Fondo de Cultura Económica, vuelve a tratar un tema que lo obsesionó siempre.

Toda la obra de Hans Blumenberg nace de su doble formación como filósofo y filólogo. Es el cruce de ambas disciplinas y su intento por entender lo inconcebible lo que permite descifrar de dónde provienen las más profundas elucubraciones de este intelectual alemán.

En Fuentes, corrientes, icebergs, publicado recientemente por Fondo de Cultura Económica, vuelve a tratar un tema que lo obsesionó siempre: la metaforología, un área de estudio que el mismo autor inventó y que un legado de literatos y estudiosos mira con mucho interés.

Como señalan los editores, la publicación respeta el principio general de edición del libro pero sin ocultar que se trata de un proyecto inacabado. El texto está dividido en tres grandes partes en las que el autor analiza cada una de las metáforas anunciadas en el título de la obra.

Cuenta además con varias fuentes aclaratorias para guiar al lector en el trabajo de ir acompañando el pensamiento que fue hilando el filósofo, a medida que avanzaba en su investigación. Para mostrar el carácter complejo de su traducción se adjuntan fotografías de manuscritos originales.

Se trata de un ensayo para especialistas en la materia e interesados en el universo de las imágenes que se utilizan para darle una forma gráfica a lo incognoscible.

Para Blumenberg las metáforas no son un ornamento discursivo sino indicaciones de representaciones metafísicas fundamentales.

Tal como dice el epílogo, las metáforas operan como modelos, dándole un sustento al pensamiento. "Las metáforas señalan los cimientos metafísicos del pensamiento, las transformaciones en el lenguaje de las imágenes permiten inferir movimientos en la historia de las ideas".
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