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domingo 14 de mayo de 2017

Estoy estancado, ¿qué hago?

La razón para que nos sintamos así es que muchas veces sin darnos cuenta comenzamos a funcionar de modo cíclico.

Por Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Todos en algún momento de nuestra vida podemos sentirnos estancados, es decir que no vamos ni hacia atrás ni hacia adelante. Si este es tu caso, debés saber que los seres humanos fuimos diseñados para crecer y avanzar permanentemente.

La razón para que nos sintamos así es que muchas veces sin darnos cuenta comenzamos a funcionar de modo cíclico. ¿Qué significa esto? La naturaleza es un buen ejemplo de este tipo de funcionamiento, a través de sus distintos ciclos: el de la luna, el del sol, la rotación de la Tierra.

En nosotros se puede introducir fácilmente el "pensamiento circular", el cual hace que tengamos circuitos negativos.

Hay personas que forman pareja y al tiempo empiezan a llevarse mal y deciden separarse. Luego vuelven a estar en pareja y, de nuevo, al tiempo surgen las desavenencias y terminan separándose.

Hay quienes experimentan "circularidad" en sus relaciones de amistad, en el trabajo o en sus finanzas.

La causa de estos comportamientos, como mencionamos, se halla en la manera de pensar, la cual nos puede mantener en las mismas circunstancias durante mucho tiempo e, incluso, toda la vida.

¿Qué hacer entonces para salir del estancamiento y comenzar a avanzar? Comparto dos ideas al respecto.

• Aprendamos a manejar los problemas: mucha gente, cuando sobrelleva una carga muy pesada sobre su espalda decide aislarse. Tal actitud puede resultar contraproducente. En estos momentos es cuando más deberíamos buscar con quién compartir lo que les pasa. Por supuesto, tiene que ser alguien en quien se confíe.

Suele pensarse que los problemas, de los que nadie está exento nos enferman. En realidad, lo que puede llegar a afectar nuestra salud no es el problema en sí, sino el hecho de mantenerlo en secreto.

Es fundamental para nuestra salud física y mental, abrirnos y compartir nuestras cargas con quienes nos aman y nos pueden ayudar a sobrellevarlas. Nadie tiene que cargar solo con sus dificultades y el ser capaces de hablarlas ya nos alivia la carga enormemente.

• Aprendamos a administrar el rechazo: independientemente de lo que hagás, siempre habrá alguien que no te quiera y te critique. El rechazo es parte de la vida y todos podemos sufrirlo alguna vez.

A veces la gente buena no es aceptada y pensar que podemos agradar a todo el mundo es una utopía. Es importante, para no desanimarnos y terminar estancados, aprender a manejar el rechazo. Para ello tenemos que ser conscientes de que "hagamos lo que hagamos, tarde o temprano vamos a ser rechazados".

No se trata de hacer, sino de si a la persona le caemos bien o no. Y esto, por lo general, depende del otro y de su interior. Alguien que ha sufrido rechazo muy probablemente rechazará a otros. Si te dicen: "Te odio por lo que hiciste", la realidad es que esa persona ya te odiaba antes y tu accionar es sólo una excusa para expresar sus sentimientos. ¡No le temamos al rechazo!

Para avanzar en la vida, es fundamental estar dispuestos a reconocer que tenemos conflictos. Estos pueden ser internos o externos. Pero negarlos o taparlos sólo hace que nos volvamos personas omnipotentes e incapaces de cambiar lo que hace falta para seguir creciendo.

Expresar lo que nos sucede nos saca del rol de Superhombre y nos coloca en el de Clark Kent. Ambos roles son necesarios, pues no siempre lo podemos todo y en algún momento debemos pedir ayuda.

Sólo así lograremos avanzar, como seres humanos libres y lo suficientemente fuertes como para enfrentar todo lo que la vida nos depare.
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