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domingo 08 de enero de 2017

Esas discusiones sanas

Espacio de autoayuda de Bernardo Stamateas.

Por Bernardo Stamateas*
bernardoresponde@gmail.com
*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos, Más gente tóxica, Nudos mentales y Tu fuerza interior, entre otros.
@BerStamateas
www.bernardostamateas.com

Todos en algún momento nos vemos involucrados en una discusión. Discutir es parte de la vida pero la cuestión es ser capaces de hacerlo de manera productiva, sin dañar al otro ni dañarnos a nosotros mismos, sobre todo cuando nos empeñamos en tener la razón y ganar la pulseada.

Las palabras que hablamos tienen el poder de crear atmósferas emocionales. El relato de una vivencia agradable puede cambiar nuestro estado de ánimo. Las palabras son la herramienta con la que contamos para crear nuestro mundo. Es por ello que necesitamos aprender a comunicarnos de forma positiva.

Comparto a continuación algunos tips sobre la manera de comunicarnos para lograr una discusión constructiva para ambas partes.

• Verbalicemos nuestros deseos y necesidades con afecto, respeto y lo más claramente posible. No es conveniente esperar que el otro imagine lo que queremos o esperamos de él o ella, aunque se trate de una persona cercana.
• En lugar de demandar, pidamos de buena manera. Por ejemplo, en vez de decir: "¡Dejá de mirar el celular mientras hablamos!", podemos elegir decir: "¿Podrías por favor apagar el celular mientras hablamos?". Los buenos modales pueden ablandar a la persona más dura. Utilicemos más frases como "por favor", "gracias", "de nada", etcétera que tan poco se oyen hoy en día.
• En lugar de afirmar y dar algo por sentado, preguntemos. Creer que algo es de determinada forma sin chequearlo puede ser peligroso y dar lugar a malentendidos y discusiones acaloradas. Siempre es mejor preguntar si estamos en lo cierto y sacarnos la duda. En vez de decir: "¿Por qué nunca me escuchás?", podemos elegir preguntar: "¿Me estás escuchando?".
• Nunca hacer uso de rótulos, es decir expresiones determinantes como: "Sos un mentiroso", "sos una tonta". Lo ideal es mencionar lo que la otra persona hace y no lo que es. Un rótulo negativo es como un golpe físico que puede provocar una herida en el alma difícil de sanar, sobre todo si fue recibido de manera frecuente en la infancia.
• Desterrar de nuestros dichos las palabras "siempre" y "nunca" que tanto énfasis le dan a una expresión: "¡Siempre me dejás sola!", podría cambiarse por: "Me gustaría que me acompañaras".

Todo lo que decimos durante una discusión debería sumar y no restar a la relación. Y no tenemos que olvidarnos de que el cuerpo también habla.

Si decimos que estamos escuchando a quien está en frente de nosotros es bueno demostrarlo mirándolo a los ojos, sin distraernos con otra cosa. Como bien sabemos, las acciones hablan más fuerte que las palabras.

Un hábito muy recomendable que colabora para no engancharnos en discusiones vanas, y es un lenguaje de amor en sí mismo, es el de dar gratificaciones.

Se trata de pequeñas acciones que hacen depósitos en la cuenta bancaria afectiva de la gente. Por ejemplo, dar las gracias, ser empático (ponernos en los zapatos del otro), consolar, escuchar y ofrecer ayuda cuando es preciso. ¿Cuánto hace que no realizás alguna de estas acciones?

Nuestra vida va en la dirección de lo que expresemos, ya sea con la boca, el cuerpo o las actitudes. Lo que decimos dirige nuestro mundo. Si yo digo, por ejemplo, que algo es muy difícil, sin duda encontraré dificultad cuando ponga manos a la obra.

Escojamos siempre las mejores palabras, propias de un ganador y abramos puertas, en lugar de cerrarlas, a la hora de relacionarnos con los demás.

Hagamos uso del maravilloso poder de la comunicación, en todas sus variantes, que puede transformar situaciones y acercarnos unos a otros.
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