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sábado 30 de abril de 2016

Encuentro con los dragones

Ciruelo en Mendoza. El artista plástico, referente del arte épico fantástico, llega a Mendoza el lunes. Aquí habla sobre la tecnología y su daltonismo.

Ciruelo –Gustavo Cabral– es uno de los referentes a nivel mundial de la ilustración fantástica épica.
Nacido en Buenos Aires y radicado desde hace años en España, ha trabajado con editoriales no sólo de ese país y el nuestro sino también de Estados Unidos, Alemania e Inglaterra. Ha sido parte de proyectos laborales de grandes nombres del cine y el arte como George Lucas (el creador de Star Wars), para quien ilustró las portadas de su trilogía de libros Chronicles of the shadow war, y Alejandro Jodorowsky, quien lo convocó para ilustrar un guión suyo, El huevo alquímico.
Por eso no es una ocasión para dejar pasar la posibilidad de conocerlo y ver su obra. Los mendocinos lo tendremos con nosotros el lunes y martes próximos en varias actividades, la mayoría con entrada libre y gratuita, donde desde los más pequeños hasta estudiantes universitarios y docentes podrán tener contacto con este artista de relieve internacional.

–En una época donde la tecnología ha ganado muchos espacios cotidianos, ¿cómo es el contacto que tenés con los chicos a partir del arte?
–En este momento es bien importante que los chicos sigan leyendo libros y dibujando, que era lo que hacíamos nosotros en nuestra infancia, si bien la tecnología tiene su parte positiva. Yo la uso, es una herramienta, pero mi trabajo es absolutamente tradicional, mis pinturas son óleos sobre telas, dibujo a lápiz, mantengo todas mis técnicas tradicionales. Está bueno para estas generaciones que no olviden, que no se alejen de las técnicas tradicionales.

–¿Cómo se relacionan los niños con los mundos de fantasía que proponés?
–A ellos todo ese mundo de la fantasía y los dragones les encanta, por eso mi trabajo siempre llegó mucho a los chicos y a los jóvenes. A mí realmente me gusta mantener la relación con ellos por el ánimo, por el empujón que supone para aquellos chicos a los cuales realmente les gusta dibujar, escribir o investigar, entonces sé que darles una charla, mostrarles dibujos, les puede resultar importante.
–En el cine, la televisión y la literatura hay una revalorización de la épica y lo fantástico, ¿cómo lo vivís vos?
–No sé muy bien por qué es, pero sí creo que la gente tiene necesidad de esa otra visión, de esos otros mundos paralelos de la fantasía como algo que está ahí y nos atrae y eso se da así para todos. En mi caso pasó desde muy chiquito y por eso me dediqué a esto. Es algo misterioso, por eso nos atrae tanto. Además ahora la tecnología hace que esos mundos se vean absolutamente reales. Para mí es una buena noticia. Yo estoy haciendo mi parte y desde diciembre estoy enfocado en lo que es la pintura tradicional, haciendo exposiciones y publicando libros, también en la parte multimedia, de animación y en definitiva, porque también es "tiempo de dragones", como decimos con la escritora Liliana Bodoc en esta saga de libros en los que estamos colaborando.

Alejandro Jodorowsky
Ciruelo cuenta su relación con el artista chileno de múltiples facetas, ya que se ha destacado como dramaturgo, director de cine, poeta, guionista, historietista y dibujante, por citar sólo algunas.

–¿Cómo lo conociste?
–Alejandro es alguien a quien admiro desde que tengo 16 años y empecé a leer comics guionados por él y dibujados por Moebius, que es otro de mis grandes referentes. Cuando me fui a vivir a Barcelona lo conocí personalmente, porque allá hay eventos muy importantes de comics y tenemos amigos en común. Por eso a lo largo de estos últimos 30 años nos fuimos cruzando y compartiendo cosas, hasta que un día, estando en Estados Unidos, nos encontramos en una convención y él me propuso hacer un comic juntos para que se publicara en Estados Unidos y en Francia y lo hicimos. El escribió un guión sobre dragones, se llama El huevo alquímico. Antes yo había ido a charlas que él dio no solamente sobre arte, sino sobre estados alterados de conciencia, espiritualidad, temas que él maneja tan bien, además de toda la cantidad de cosas que él hace. Entonces, cuando llegó el momento de mi libro Cuaderno de sueños le pedí que me escribiera un prólogo y salió con ese texto que es magnífico y que se lo agradeceré toda mi vida

–Ya que hablamos de "Cuaderno de sueños", ¿qué valor les otorgás en tu obra?
–Es en los sueños donde nosotros vivimos otras realidades. En esta sociedad los llamamos sueños y esa palabra en si está como menospreciada, porque se la relaciona con algo que no existe, con un invento, algo que no tiene un valor, una cosa aleatoria, sin sentido...

–Como cuando se refieren, en un tono medio burlón, a que tal persona "es un soñador"...
–Exactamente a eso me refiero. Y sin embargo para la mayoría de las culturas ancestrales no era para nada eso, sino que era la percepción de otras realidades y era muy importante lo que ocurría en los sueños. De hecho trabajaban en hacer sueños conscientes y obviamente se lograban muchas cosas que nosotros ahora no podemos ni imaginar. Entonces, yo tengo esa relación con los sueños. Sé que hay algo ahí que está ocurriendo, que las cosas que suceden ahí son reales de un modo diferente de la realidad que vivimos cuando estamos despiertos, porque acá tenemos una relación con el mundo físico y ahí tenemos una relación con otros mundos y con otra clase de físico, pero que es tan real como que nos levantamos por la mañana y muchas veces los sueños nos dejan con una emoción o una sensación, que es real y por eso para mí son muy importantes. De hecho hay sueños que me dan visiones, en donde yo veo cosas que automáticamente dibujo, pinto o escribo y entonces pasan directamente a este plano y de ese modo yo los puedo compartir, que es parte de mi trabajo. Para mí los sueños son una parte tan importante de la vida como la parte diurna y consciente.

Las historias ocultas que le van regalando las piedras

Los petropictos son algunas de las más alucinantes obras de Ciruelo, técnica que creó en 1995 y con la cual pinta directamente sobre piedras que él va a buscar, sin modificar su superficie, pero generando una experiencia de tridimensionalidad incomparable.

–Debe de ser muy diferente, incluso en el proceso inicial, hacer un petropicto...
–Son experiencias alucinantes. Es un impacto para mí pintar sobre piedra, muy diferente a pintar sobre un papel blanco que es solamente una base. La piedra tiene una textura, un color, unos accidentes, logrados a través de los miles de años que está haciendo su vida, su trayectoria en esta tierra. Yo me enfrento a algo muy antiguo, erosionado por el tiempo, el viento y el agua y eso me apasiona. Y después está la relación que yo tengo con las formas de las piedras, que es algo que tiene que ver en parte con mi daltonismo.

–¿Cómo superaste esto, que supondría un obstáculo para cualquier artista plástico?
–No sé si superé el daltonismo, encontré modos de arreglar mis colores de modo intuitivo a través de lo visual, porque es algo muy extraño explicar cómo veo. En un momento me di cuenta de que tengo una percepción acrecentada de lo que son los valores de grises, de oscuros y claros, lo que me permite cuando veo una piedra, ver formas. Lo que me falta de percepción del lado de los colores la acrecenté en esta otra parte.

–Encontrar esas formas ocultas suena casi alquímico...
–Yo siento que hay una cosa completamente diferente cuando yo pinto piedras, hay un diálogo que es difícil de explicar. Es como que la piedra me va dando, en tiempo real, imágenes que son las que yo voy descubriendo y voy pidiendo al mismo tiempo, entonces es como que la piedra me va descubriendo paulatinamente esas formas hasta que yo completo la pieza. Sé que es como descubrir la memoria que la piedra tiene en esos millones de años que tuvo para llegar ahí, al momento en que yo la encuentro. Es como si hubiese acumulado memorias de cosas que ocurrieron a su alrededor y yo siento que hay mucha magia en el arte de pintar la piedra y convertirla en lo que yo llamo un petropicto.

Sus presentaciones

Lunes 2. De 18 a 22, en Blume, Centro de Constelaciones Familiares de Mendoza (Julio A. Roca 195, Ciudad). Encuentro "Arte y magia" dirigido a estudiantes e interesados en constelaciones familiares. Entradas: $200 para estudiantes y $250, público en general.
Martes 3. A las 11, en el cilindro central del CICUNC (Centro Universitario, parque General San Martín, Ciudad), charla-debate "El espacio creativo", para alumnos, docentes e integrantes de la comunidad universitaria. Entrada gratuita.
Ese mismo día, de 15 a 17, Ciruelo compartirá una tarde de juegos y expresión con los más chicos en la Estación de Niños y Niñas ubicada en el parque Estación Benegas (Panamericana y Av. del Trabajo, Godoy Cruz), conversando acerca de su arte y dialogando con los pequeños.
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