afondo - Mendoza Mendoza
viernes 19 de agosto de 2016

El universo femenino retratado en el libro de Daniel López Rosetti

Esta obra se ha convertido en un éxito de ventas y este viernes su autor la presentará en el estadio Polimeni, como parte del Ciclo Planeta-Canal 7.

Daniel López Rosetti es especialista en clínica médica y cardiólogo, pero también un gran divulgador científico, tarea que ha manifestado en sus libros y en sus apariciones radiales y televisivas.

Tiene el don de comunicar con claridad lo que aparentemente es complejo y arduo.

De allí quizá provenga el éxito de Ellas, que se ha mantenido entre los libros más vendidos y sigue generando un enorme interés, no sólo por parte de las mujeres: "Algo que me llamó la atención es que el público femenino que compra el libro se lo termina dando a la pareja para que lo lea, como si fuera una suerte de manual del usuario", explica con humor el autor, que este viernes se instaló en Mendoza como parte del ciclo Planeta-Canal 7, con la organización de la Municipalidad de Las Heras y el auspicio de radio Nihuil y Diario UNO.

–Los hombres dicen que las mujeres son un misterio para ellos, ¿pero no lo son para ellas mismas?
–No tengo duda. Con el libro las mujeres se sienten identificadas y otras aprenden. Sorprendentemente hay una cantidad enorme de mujeres que no saben cosas, por ejemplo del ciclo ovárico, que son básicas. Como docente universitario doy todo lo que tiene que ver con género, soy titular de la cátedra de Psicofisiología, una materia en Psicología que estudia el fundamento biológico de las funciones mentales, tanto cognitivas (concentración, estudio, aprendizaje, memoria, juicio) como emocionales. Es un tema que me resultaba afín antes de este libro, pero aun así, escribiéndolo, yo como hombre aprendí.

–¿Cuáles son algunos aspectos que los hombres ignoran sobre las mujeres?
–Uno se sienta y reflexiona sobre el hecho de que la mujer es diferente. El hombre a lo mejor no repara en esto tal vez hasta que pasa algo, por ejemplo cuando pierde a la madre o el día que lo lee o nunca. Pero sí me he encontrado con que sabemos poco de mujeres. Desde cosas formales, como que tienen más capacidad de distinguir colores, que su gama auditiva tiene mayor frecuencia de agudos que el hombre (para escuchar el llanto del bebé) que su amplitud del campo visual es mayor que el nuestro, porque tiene que ver con lo atávico de cuidar la cría y el entorno.

–¿Hay una diferencia sustancial entre hombres y mujeres?
–Sí hay una diferencia grande entre el hombre y la mujer, en promedio, es que la mujer cuida más el nido que el hombre. Él no es ni menos ni más, es diferente. Es hombre, con cerebro de hombre, testículos de hombre y cultura de hombre. Eso está cambiando, aunque sin embargo, naturalmente la cuidadora, la conservadora, es la mujer.

–Este rol de cuidadora también está cambiando, me refiero a que hay mujeres que no quieren ser madres y muchas veces son cuestionadas por esa decisión...
– Lo que pasa es que culturalmente también hoy día ser madre es una elección. Los fundamentos biológicos son una cosa, la cultura es otra y la cultura está cambiando a pasos agigantados. El cambio cultural evidentemente da la libertad a la mujer y al hombre de determinadas cosas. Las separaciones matrimoniales, por ejemplo, hoy son fuertemente impulsadas por las mujeres y esto era una rareza hace 50 años.

–Era algo impensable...
–Exacto, en principio porque no tenían autonomía económica. El cambio socioeconómico mundial hizo que el sueldo del hombre no alcanzara para una familia. La mujer salió a trabajar por dos motivos: el primero por necesidad familiar y el segundo, por independencia de género, de concreción en la vida cotidiana.

–Hay un capítulo en el libro acerca del corazón de las mujeres, donde se comprende cuán profundas son las diferencias entre ambos sexos y cuántas vidas de mujeres han costado...
–En el 2007 en la Argentina murieron más mujeres por infartos que hombres. ¿De qué mueren las mujeres? Es una pregunta clave en un auditorio. Las mujeres dicen de enfermedades ginecológicas: cáncer de mama, de ovarios, útero, cuello de útero, endometrio. Y no, la primera causa de muerte hoy en la Argentina en mujeres es la cardiológica, más que el hombre. ¿Por qué? Por dos razones: una el estrés femenino, porque la mujer hace todo lo que hacía antes (cuidar la casa, los hijos, la familia, la pareja) más trabajar afuera, concretarse en lo personal, mantenerse linda, activa, lucir, progresar, tener independencia. Esa doble imposición genera un estrés femenino. Y segundo es el triunfo de las tabacaleras. La mujer fuma y como viene fumando desde hace 30 o 40 años hoy empieza con patologías cardiovasculares que antes la mujer no tenía y estaban casi reservadas al hombre fumador. Estrés y cigarrillo hacen que hoy la mujer muera más por infarto que el hombre.

–¿Las emociones también afectan más el corazón de las mujeres?
– Hay un síndrome, que se denomina de "corazón roto", entre otros nombres más difíciles de recordar. Es un síndrome emocional que se da en el corazón de la mujer en el 90 por ciento de los casos, porque ella es más sensible emocionalmente que el hombre. Esto es a tal punto que la Fundación Cardiológica Argentina, promoviendo que los médicos tengamos ojos más abiertos en la cardiología femenina, dice que "el corazón de una mujer puede romperse, en serio". Realmente sucede.

–En el capítulo "Ellas y la historia de la sexualidad" cuenta que en la antigua Grecia, los hombres "domesticaban" sexualmente a la mujer, entre otras cosas para curarlas de la histeria. A la luz de esto, la frase de Gustavo Cordera de que "hay mujeres que necesitan ser violadas" suena más arcaica todavía...
–La posición de Cordera es claramente machista. Puede sonar a una verdad de Perogrullo, pero es típicamente machista porque él no está diciendo solamente que la mujer necesita ser violada sino que el hombre la tiene que violar, que no es lo mismo. La gravedad implícita de la frase de Cordera va más allá de la denigración de la mujer, sino que va en su posición masculina de penetrar. Es más grave, porque la primera acepción hace referencia a la mujer, cuando en realidad lo que hay que tener presente es que lo dice un hombre desde el machismo.

–¿Sería que la mujer no es dueña de su sexualidad, sino que el hombre tiene que venir a resolver su situación?
–Recordemos lo que sucedió en la época victoriana, cuando se inventó lo que se llamaba "el consolador". De hecho, es el vibrador que se usa y se vende en muchísimos lugares, pero quien lo denomina consolador en lugar de vibrador es porque utiliza una palabra machista.

–En el campo de la sexualidad, ¿cuáles son las diferencias más significativas?
–Hay una frase que marca una diferencia en la sexualidad femenina. Es fuerte, porque se utiliza en sexología para conocer a la mujer y al hombre y es: "Lo que le interesa a la mujer antes de la penetración son las 24 horas previas y lo que le interesa al hombre antes de la penetración son los tres minutos previos". Eso no quiere decir que no haya mujeres hoy, y muchas, que tengan sexo recreativo sin compromiso emocional, es cada vez más frecuente por la liberación femenina y está bien. Puede existir una cantidad de mujeres, que no son pocas, que hoy no quieren ser madres, pero que su sexualidad es muy femenina. Además hoy estamos ante la visión cultural de algo muy rico y es el hecho de que la adolescencia se ha trasladado, se ha hecho más tardía. La mujer también ha trasladado su adolescencia, su femineidad y su juventud tardíamente y si bien no dice que no quiere tener hijos, los quiere tener más tarde.

–Ahora muchas lo empiezan a considerar recién a partir de los 40 años...
–Por eso está en expansión la preservación de óvulos, porque trasladan su maternidad. La mujer biológicamente en sus ovarios tiene un tiempo y emocionalmente, culturalmente y psicológicamente hoy tiene una expansión que en tiempos cronológicos no coincide con su biología.

–¿Pero cuáles son los tiempos biológicos?
–Ese traslado temporario es cultural, psicológico, emocional y está bien, pero no coincide con la biología, con lo cual es probable que puedan no tener hijos, porque llegan tarde. La mujer no sabe a veces que las mejores ovulaciones pueden ser entre los 15 y los 25 o 30 años, no mucho más, después empieza a caer significativamente, ni hablar después de los 40.

–¿Los hombres aceptan a una mujer que sea avezada en el sexo?
–La mujer avezada intimida mucho. Se dice que el hombre miente más, pero que la mujer miente mejor. Las mujeres nos pueden mentir y nosotros no nos damos cuenta porque somos machistas y porque no queremos ver la realidad. ¿Y por qué la mujer sabe mentir mejor que el hombre? No lo sé, pero tengo una idea, basada en la cultura represiva. A una mujer, tanto la madre como la sociedad, le va a enseñar a no mostrar lo que tiene físicamente desde muy chica. "No muestres las piernas, vos sos mujer", "mantené el decoro". El hijo varón es distinto, si tiene relaciones sexuales es para contarlo en el barrio, la mujer no lo va a contar. A la mujer se le enseñó socialmente a disimular, entonces la disimulación es de algún modo una mentira.

–Con todo lo que desarrolla en su libro, ¿podemos seguir sosteniendo la igualdad entre el hombre y la mujer?
–No somos iguales, y en el libro expongo que somos diferentes, ni mejores ni peores, complementarios.

Cuándo: viernes a las 20
Dónde: Estadio Vicente Polimeni (Roca y Roque Sáenz Peña, Las Heras)
Entrada: Gratuita hasta colmar la capacidad del lugar
Producción general: Marcelo Franganillo Comunicación
Fuente:

Más Leídas