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lunes 15 de agosto de 2016

El universo del ilustrador

Pablo Bernasconi acaba de editar el libro Mentiras y moretones, con el que demuestra el gran presente que vive su carrera. Realiza dibujos para Argentina y Europa.

Pablo Bernasconi acaba de publicar Mentiras y moretones, un libro para toda la familia que reúne 24 relatos ilustrados. La idea de estos relatos es que quien lo lea se sienta menos solo a la hora de enfrentar miedos, desilusiones o pérdidas. Se trata de un libro sobre los golpes que la vida nos da a todos.

En estas páginas, hay personajes entrañables, situaciones enternecedoras y otras muy realistas.

Claro que el gran protagonista aquí no es el relato sino el dibujo que lo acompaña. Es inevitable que sea así debido al talento de Bernasconi para imaginar y crear utilizando su pincel.

El dibujante nacido en Buenos Aires pertenece a la camada de ilustradores que más trabaja en el país por estos días.

Sus ilustraciones se han publicado en The New York Times, The Wall Street Journal, Daily Telegraph y The Times. Asimismo, tiene una columna gráfica de opinión todos los domingos en el diario La Nación.

Ha editado más de 10 libros infantiles y participó en más de 15 muestras colectivas e individuales, en Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Estados Unidos, Italia e Inglaterra. Actualmente, trabaja desde Bariloche para Argentina y el mundo.

En Mendoza, mostró sus dibujos hace dos años, en el espacio cultural Le Parc. En esa oportunidad, más de un espectador se quedó atónito con la potencia visual de las obras enmarcadas en su serie Finales.

–Con "Mentiras y moretones", da la sensación de que tomás un concepto conocido por los chicos, pero les das una vuelta...
–Trato de acercar a todos los públicos, ya no armo un libro pensando en que es para chicos o para adultos. Elegí historias que nos llegan a todos de igual manera. Este libro está pensado desde un lugar muy amplio.

–En este sentido, te diferenciás del resto de los ilustradores que suelen elegir muy bien para qué publico dibujan...
–Sí. En el caso de trabajos más específicos es inevitable, pero cuando se trata de historias o de cuentos, siento que son géneros que democratizan todos los público o que los universalizan. A mí me atrae mucho poder dirigir el libro a un vínculo entre padre e hijo, porque siento que este texto es para leer acompañado. Mi apuesta está puesta en la familia más que en el individuo. Me da mucha satisfacción lograrlo, además, unir a dos personas en la observación de un libro.

–¿Cómo nació la idea de "Mentiras y moretones"?
–Es una especie de continuación, si se quiere, de Excesos y exageraciones. Ese fue un libro de relatos. En este caso, Mentiras y moretones habla de los golpes, del fracaso, de cómo tomamos el dolor. Tiene que ver con situaciones que atravesé en los últimos años y que desconocía dentro mío. Desde los cuentos, la retórica y la metáfora pude abordar estas historias. Este libro tiene toda la poesía que me ayudó a atravesar estos momentos difíciles. Tiene que ver con afrontar la partida de seres queridos que ya no están o de seres que han sufrido. Trabajé tanto desde la poesía como desde el humor.

–Suele decirse que los dibujantes son muy tímidos y no les gusta hablar de sí mismos. Sin embargo, en este libro te exponés bastante...
–Lo que pasa es que yo lo puedo camuflar muy bien. Jamás pongo mi nombre o menciono a mis hijos. No son historias con nombre y apellido, son intervenciones de la historia desde la metáfora y la poesía, que están inspiradas en hechos reales. Lo que sí siento es que es una manera más legítima de contar una historia, en este caso, algo muy mío.

–Estás de gira por el país con tus dibujos y dando charlas...
–Sí, bastante. A Mendoza tengo ganas de volver, estuve hace dos años en el Le Parc, y me gustaría volver con este libro. Justamente, lo que hice con Mentiras y moretones fue transformarlo en obra de teatro, entonces también lo estamos presentando así. Lo hemos vinculado mucho a la música. Me encantaría poder llevar este proyecto a Mendoza.

–Hacés un dibujo todos los días para un medio nacional. ¿El momento histórico que vivimos da mucho material?
–Sí, la verdad que sí. Tengo una columna de opinión ilustrada los domingos y elijo siempre aquello sobre lo que tengo algo para decir. Trato de abarcarlas desde un plano filosófico, porque el ilustrador tiene ese lugar: el de la reflexión posterior. Sobre todo con las cosas que ocurren en el mundo, con los brotes de violencia o xenofobia que hay.
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