afondo afondo
lunes 11 de septiembre de 2017

El fatídico remolino

Eludir la abrumadora actualidad, rebosante de títulos e informaciones catastróficos, requiere de un ejercicio monacal para el cual no estamos preparados y quizá tampoco dispuestos.

Eximidos de huracanes y ciclones, aunque no de movimientos sísmicos, atravesamos nuestras propias tormentas, tempestades de carácter social, dramáticas situaciones que provocamos por ignorancia, por indolencia, por vanidad, por mezquindad o por alguna de las muchas razones que exceden en número a los famosos pecados capitales.

Estas inclemencias son sólo atribuibles a la naturaleza, pero a la naturaleza del humano, no a la otra, no a esa que suele someternos a su arbitrio y cada tanto golpea de modo letal e inapelable nuestra insolvente soberbia.

La confrontación cotidiana llega a extremos impensados, aunque no parece que hayamos agotado las instancias, porque en cada mínima oportunidad exhibimos nuestra convicción de manera tajante e intransigente. Con más o menos argumentos, siempre y para siempre, nos arrogamos el derecho a la razón absoluta.

Un escape muchas veces recomendado ante momentos de gran tensión fue la espiritualidad.

Despojarnos de la cosa pueril, de la aspiración material y del dato rutinario, al menos en los templos de las principales religiones que operan con fuerza, no será posible por el momento.

Si nos guiamos por los gestos, las acciones de algunos fanáticos del islam y las declaraciones de sacerdotes católicos de nuestro Sur provincial, deberemos considerar que el viento sopla fuerte con dirección al pasado, y a un pasado poco amable.

En fechas conmemorativas de loas a maestras, maestros, profesores y docentes en toda su amplia gama, pasamos del genuino orgullo argentino por la educación pública, inclusiva y laica, al retorno de discusiones que ya creíamos superadas.

Dudar hoy sobre lo inconveniente y dañina que es la ignorancia –también– en materia de sexualidad y de salud reproductiva suena a retorno a la teoría del repollo, o al rol de la cigüeña en la obstetricia moderna.
Lo más doloroso, seriamente ofensivo, es que esta postura suena un tanto cínica frente al proceso judicial que tiene ocupada a la Justicia ordinaria con los crápulas del Próvolo. Bien lejos del mensaje cristiano que nos insta y nos exige amar al otro tanto como a nosotros.

Si no es la brutal naturaleza es la política partidaria la que perturba nuestra pretensión de paz y si no, es la religión. A su vez, estas dos últimas acuden con tanta frecuencia a dirimir sus diferencias en los tribunales, que la administración de justicia se ha constituido en un ente "todo poderoso", al menos en el entramado de las relaciones institucionales, y como consecuencia es el actual depositario de toda expectativa social.

Vox Populi Vox Dei
Debemos reconocer que los altos índices de litigiosidad abrazan otros campos y alcanzan a toda disciplina y actividad. Fabril, laboral, vecinal, pero también intelectual y artística.

Precisamente días atrás, algo sorprendido, supe de la demanda que el guitarrista, compositor y cantante Ricardo Soulé inició contra su excompañero y colega Willy Quiroga.

Aquel potente trío de rock vernáculo Vox Dei disolvió su formación inicial a principio de la década de 1980, no sin antes montar casi tantos shows de despedida como Los Chalchaleros o el maestro Mariano Mores.

La cuestión es que luego, la agrupación Vox Dei siguió con presentaciones en diversos lugares, ya no estadios ni teatros grandes, pero sonando bien y rescatando los contundentes éxitos de sus orígenes.

Quienes conocimos y disfrutamos de ese trío sabíamos que ya no encontraríamos a Soulé en esa banda, sí el bajo de Quiroga y en la batería a Rubén Basoalto.

Posteriores reuniones con los tres en el escenario evidencian que se necesitaron desencuentros previos, pero eso no hacía suponer el pleito en ciernes.

Seguramente la muerte de el Pulpo, tal como le decían a Basoalto, restituyó la disputa que antes fue por el liderazgo y ahora por algo más medible: el nombre.

Sobre la génesis del nombre, aunque Quiroga se atribuye la idea de rebautizar a la banda como Vox Dei, ya que el grupo en un principio se llamó Mach 4 (y cuyo repertorio era en inglés y con pocos temas propios), Soulé alega que es un abuso que siga lucrando el longevo bajista no sólo con la denominación, sino con la historia que evoca ese nombre. Banda fundacional. Creadores del primer álbum conceptual de rock nacional, La Biblia.

Hoy en los estrados, quienes deben impartir con ecuanimidad lo que a cada uno le corresponde y merece, reciben una causa por el uso indebido de Vox Dei.

Como si les faltara trabajo a jueces, secretarios, fiscales, defensores, peritos y todos los involucrados en ese poder, se encontrarán con un caso de difícil resolución.

Será la Justicia del fuero civil quien determinará si podrá Willy Quiroga seguir usando el nombre Vox Dei (voz de Dios, en latín ¿si?) o deberá prescindir del mismo.

Imagino, para darle circularidad a un conflicto impensado, y en virtud de la vocación confrontativa que nos destaca, a alguno de los muchos denunciadores seriales iniciar otra causa.

Esta vez el expediente sería contra Soulé, Quiroga y otros, por apropiación inconsulta de la marca Biblia, y por omisión en los registros de Sadaic del presunto autor, un tal Dios. Afortunadamente, el apoderado reside cerca de Roma y, según dicen, no tiene intenciones de regresar pronto.

No está confirmado pero, es vox populi, ser argentino, nativo o por opción, suena a castigo divino.
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