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domingo 27 de agosto de 2017

El costado morboso de Paula Hawkins

La afamada autora de La chica del tren visitó nuestro país para promocionar su nueva novela, Escrito en el agua, thriller psicológico con el que devela su interés por los hechos criminales. Este libro también llegará al cine

Escrito en el agua, la nueva novela de Paula Hawkins, narra un asfixiante thriller psicológico en el que se busca develar la misteriosa muerte de una escritora y fotógrafa, en un idílico pueblo inglés, que durante siglos eligió ignorar la muerte de muchas mujeres por suicidio o asesinato.

Alejada del escenario y de la trama de La chica del tren, novela con la que vendió más de 20 millones de ejemplares, Hawkins ubica la historia en el ficticio pueblo de Beckford, hasta donde llega desde Londres Jules Abbot para intentar esclarecer los motivos de la muerte de su hermana Nel, a quien siempre la unió una conflictiva relación, y de cuya hija adolescente –Lena– deberá ser ahora la tutora.
El cuerpo de Nel aparece en la denominada Poza de las Ahogadas, un remanso profundo del río, cargado de simbolismo, ya que allí fueron hallados los cuerpos de otras mujeres que se suicidaron o murieron en extrañas circunstancias, no debidamente esclarecidas.

En ese pueblo, al que nunca hubiese elegido regresar, Jules sondeará, además, las razones del traumático vínculo que mantuvo con su hermana, lo cual alimenta el clima opresivo de esta obra, que también tiene como figuras principales al inspector Sean Townsed –que no cree que Nel se haya suicidado– a su padre Patrick, y a Nickie, un oscuro y atractivo personaje que dice comunicarse con los muertos.

Cargada de intriga y tensión, la novela crece en complejidad por la presencia del punto de vista de varios personajes en primera persona, además de un narrador en tercera persona y fragmentos de un libro que la víctima estaba escribiendo acerca de las muertes ocurridas en ese pueblo.
Nacida en Zimbabue, donde vivió hasta los 17 años, Hawkins llegó con su familia en 1989 a Londres, donde fue periodista durante 15 años, una ciudad que la autora reconoce, en este diálogo con la agencia Télam, como la inspiradora de esta historia, editada por Planeta y que, como La chica del tren, también será llevada al cine.

–Teniendo en cuenta el clima de "pueblo chico, infierno grande" que tiene la novela y de una sociedad que rechaza a quienes intentan develar hechos oscuros, ¿su idea fue escribir sobre una comunidad que se niega a ver lo que sucede?
–Esa idea que llamás "pueblo chico, infierno grande" tiene mucho que ver con esta historia. Creo que en los pueblos hay algo de lo claustrofóbico donde todos saben lo que hace el otro y lo de mantener ocultos los secretos. También está la idea del rechazo hacia los que llegan desde afuera, y en este caso el rechazo a alguien a la que consideran marginal porque habla de cosas que suceden en una comunidad que en este caso es muy conservadora.

–En la novela también circula esta sensación de "vivir con el enemigo" en cuanto a desconocer a la persona con la que uno convive...
–En este libro hablo de la familia y de las relaciones violentas de las familias. En el caso de Sean, él ama a su padre, aunque su padre lo trató muy mal toda su vida. Muchas veces sucede que no podés escapar a una relación y podés seguir queriendo aún a esa persona que te maltrató tanto. En el caso de Sean, su padre era lo único que tenía, y sigue aferrado a él, como su única familia.

–Además de Nel, ¿qué otros personajes femeninos fueron atractivos crear para esta novela?
–Pienso que Nickie es uno de mis personajes preferidos, me gusta porque tiene aspectos oscuros, y porque ella es otra que quiere decir la verdad, decir lo que piensa, sin importarle nada: marca que hay que decir la verdad. Y Lina me gustó porque si bien está atravesando un duelo por la muerte de su madre, es muy fiel a sus amigos y es muy auténtica.

–Dedica el libro a "todas las conflictivas" ¿por qué la llama así, teniendo en cuenta que ese término tiene un tinte peyorativo?
–A las mujeres siempre se las ha considerado conflictivas por el hecho de vivir sus vidas, por hacer lo que querían o por decir alguna verdad, pero creo que lo que importa es pensar quién te está diciendo que sos conflictiva o quién está diciendo que una mujer es conflictiva, y de esta manera cambiar el enfoque.

–En los últimos años se incrementaron los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas, ¿que opinión tiene al respecto?
–Creo que es importante que hablemos de la violencia hacia la mujer, es algo que en todo el mundo se ve. Es algo de lo que tenemos que seguir hablando y preguntarnos por qué el hombre siente el impulso de ser violento con las mujeres y por qué sigue sucediendo eso, a punto tal que los niños que criamos siguen aprendiendo que está bien ser violentos con las mujeres.

–En sus novelas la muerte y los crímenes están muy presentes, ¿siente una especie de atracción por la idea de la muerte cuando escribe?
–Tengo mi costado morbo y a veces cuando leo el diario mi atención se dirige a los hechos criminales porque me atrae ese tipo de información.

–¿Cómo cambió su vida al pasar de periodista a escritora famosa?
–No fue fácil al principio. Había escrito cuatro novelas con seudónimo y algunas resultaron bien y otras no tanto, pero creo que tomé la decisión correcta al dejar el periodismo y dedicarme a escribir. Obviamente cuando La chica del tren se convirtió en semejante éxito, mi vida cambió. Pero en realidad fue un proceso largo hasta llegar a ser lo que soy hoy.

–¿Cómo evalúa el resultado de esta novela en relación a "La chica del tren"?
–Creo que este libro es un poco más complejo y desde que hice La chica del tren hasta ahora siempre traté de ir mejorando y me he vuelto más ambiciosa a la hora de contar una historia. Creo que en esa primera novela la idea fue muy clara y la gente enseguida se pudo enganchar con el personaje. Este libro tiene ciertas complejidades.

–¿Por qué decidió contar la historia con distintos puntos de vista y narradores en primera y en tercera persona?
–Al principio tenía tres voces, tres personajes y a lo largo de la escritura me fui dando cuenta de que lo que quería era que los lectores pudieran ver un sentido más global de todos los personajes y de las visiones acerca de esa comunidad. En cuanto a los narradores, si hubiese escrito toda la novela en primera persona no hubiera habido misterio y entonces sentí que debía escribir desde distintas perspectivas. También me pareció importante que hubiera más distancia con algunos personajes para que los lectores se preguntaran qué paso, cómo fue.

–La pregunta que a uno le surge de la lectura de la novela es "a quién le creo" sobre lo que ha sucedido, porque hay versiones de los personajes que se contraponen. ¿Qué opina sobre esto?
–En realidad es una propuesta para el lector: transmitir la idea de que no podés creerle a nadie, ni confiar en nadie, tampoco en vos mismo. Es una propuesta para que el lector se pregunte cuál es la verdad.
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