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lunes 15 de agosto de 2016

"El conflicto más fuerte en el mundo es sobre la tierra y sus bienes naturales"

Rigoberta Menchú, ganadora del premio Nobel de la Paz de 1992, alerta que queda poca agua dulce y que el calentamiento global nos afecta de forma directa, ya que destruye semillas y modifica la vida de los humanos.

Desde hace décadas, la dirigente indígena guatemalteca Rigoberta Menchú defiende el derecho de las comunidades a la vida digna, lo que incluye como motor principal la garantía de acceder a agua potable de calidad tanto en las zonas rurales como en las ciudades.

Con esa bandera al frente, la ganadora del premio Nobel de la Paz de 1992 analizó los nuevos desafíos que enfrentan las comunidades vulnerables de toda América Latina, más atados que nunca a la explotación de los recursos naturales.

En una entrevista con el Diario La Capital de Rosario, recorrió una agenda amplia de temas socio ambientales y políticos.

–¿Por qué en el 2016 todavía debemos recordar que existe un derecho al agua potable?
–Queremos llamar la atención sobre el tema, agua dulce queda poca y el calentamiento global nos afecta de forma directa, ya que destruye semillas y modifica el panorama y la vida de los humanos. Estamos hechos de agua, es como preocuparnos por nuestros ojos y nuestro organismo, esa es la visión global del agua que han tenido los pueblos indígenas, que entendían esta filosofía. Hace seis años la comunidad internacional hizo un llamamiento para que a esta altura todos lo pueblos disfruten del agua potable, y algo se avanzó. En Centroamérica se crearon Tribunales del agua y se penalizaron compañías, pero de manera indignante todavía hay grandes comunidades sin agua potable. También hay barrios en ciudades cerca de las grandes capitales sin agua o con mala calidad, y pueblos que consumen agua contaminada, lo que es grave porque se vulnera el derecho a la salud.

–¿Considera que los conflictos ambientales están hoy al tope de la agenda social?
–En muchos países es importante la relación de los pueblos indígenas con la madre tierra, existe un fuerte conflicto con la extracción minera y petrolera y con la concentración abusiva de los bienes naturales por parte de las corporaciones transnacionales. En Guatemala el primer conflicto es por la tierra, ya que las transnacionales operan allí y se manejan con limosnas hacia la policía, al ejército y las aduanas. Así hacen su ruta para saquear los bienes naturales, esto no es un secreto. Hemos llevado juicios contra esto. Sin duda el conflicto más fuerte hoy es sobre la tierra y sus bienes naturales.

–¿Qué papel le toca la Estado en este proceso?
–Tendrá que llegar un día donde el Estado deberá reglamentar hasta dónde llega mi casa y la del vecino, de lo contrario se vuelve tierra de nadie y se cometen altas injusticias. Entonces no se trata de saber quien tiene más o menos, sino de respetar los derechos del otro. Si un empresario llega a la orilla de una tierra comunitaria, pues debe demarcar su terreno para no afectar a las comunidades que están allí. El concepto de comunidad es el de bien común, y esos criterios aunque se trate de una minoría deben ser conversados.

–Hoy el mundo parece un lugar difícil para las minorías...
–Toda la humanidad ha sido migrante en algún momento de la historia, es una brutalidad hablar de migrantes como se habla hoy. Yo no sé dónde nacieron mis ancestros mayas, sólo sé que recorrieron el mundo entero. El concepto de migrante es para criminalizar, cuando todos somos productos de alguna migración. Ese es el nuevo mensaje que debe llevar la juventud y la política pública. El ser humano es integral y completo, no hay un ser humano que sea minoría y otro que sea mayoría, por eso siempre defendimos los derechos individuales y los colectivos. Nadie debe meterse con la fe del otro, todos somos seres espirituales, prodigiosos, un ser material y un ser social. Esos conceptos son los que manejamos, ya que existe un derecho a la diversidad.

–Respecto a los conflictos ambientales, no parece haber diferencia entre gobiernos progresistas o conservadores...
–El modelo económico que se reproduce hoy en todo el mundo es neoliberal y materialista, no hay otra explicación ya que el bien común, ese sagrado concepto de la humanidad, quedó relegado. Se tiene una visión materialista incluso de la vida de la gente, no sólo extractiva de la tierra, sino también extractiva en lo que hace a la esencia del ser humano.

Los problemas ambientales y el rol que le toca a los gobiernos
La dirigente indígena guatemalteca y Premio Nobel de la Paz (1992), Rigoberta Menchú, en cada declaración pública, pone el acento en el derecho al agua potable de las poblaciones, un bien que sigue siendo escaso en amplias zonas rurales del continente y también en las zonas aledañas a las grandes ciudades.

"El acceso al agua potable todavía no es un derecho garantizado en el año 2016, por eso mi obligación es alertar sobre esto, ya que es un problema que afecta a la salud de las comunidades", dice con convicción.

Recuerda que al problema de la escasez de agua dulce se ha sumado el cambio climático y la contaminación, lo que se ha traducido en un deterioro de la calidad de vida de comunidades indígenas.
"Los problemas ambientales, entre ellos el acceso a agua de calidad, son en la actualidad uno de los mayores desafíos de las naciones de América Latina, donde muchas veces estallan conflictos entre las poblaciones locales y las formas de desarrollo económico impulsadas por los gobiernos", asegura la dirigente.
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