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martes 16 de mayo de 2017

El Che Guevara antes de convertirse en mito

El libro de Horacio López Das Eiras –prologado por Pacho O'Donnell– echa luz a los primeros años y la juventud de quien se convertiría en uno de los líderes de la revolución cubana, con testimonios e imágenes inéditas.

A la luz de la leyenda, todas las historias parecen reinventarse. ¿Pero cómo eran los grandes hombres, los llamados a ser parte de la historia, antes de convertirse en su propio mito?

Esto es lo que explora Horacio López Das Eiras en Rey de los caminos. Ernesto Guevara antes de ser el Che, que a través de testimonios de amigos, vecinos y personas que vivieron con quien sería uno de los referentes de la revolución cubana, ayudan a entender que, más allá de los propios ideales, mucho del carácter de un hombre singular empieza a forjarse desde la cuna.

Los años del niño
Este libro logra explicar mucho de lo que la historia no ha rescatado hasta ahora. Por ejemplo, ese carácter resistente a todas las pruebas que tendría Ernesto Guevara, un niño que fue trasladándose junto con su familia en busca de un lugar que lo ayudara a sobrellevar de la mejor manera posible el asma que padecía.

El matrimonio de Celia de la Serna y Ernesto Guevara Lynch huyó de Buenos en 1931 para encontrar en Córdoba –terminaron afincándose en Alta Gracia–un alivio a la condición de su hijo mayor, Ernesto, y si bien ambos habían gozado de buenas posiciones económicas en sus respectivas familias de origen, no dudaron en viajar con lo puesto con tal de que su hijo sanara.

Es más, las anécdotas de los amigos de Ernestito en aquel entonces cuentan que en aquella casa siempre eran bienvenidos a la hora de merendar, para compartir lo poco o mucho que tuviesen en ese momento. Todos eran bienvenidos sin importar la clase social, apariencia o si provenían de barrios menos acomodados. Es imposible no pensar que esa mirada equitativa marcó para siempre al futuro líder.

El libro avanza en la adolescencia y en los viajes iniciáticos de Ernesto en su motocicleta, hasta llegar al encuentro de Guevara con Fidel Castro y la forma en que decidió sumarse a la revolución de un país tan lejano a su tierra, pero íntimamente suyo por la cercanía de sus convicciones.

Además de testimonios inéditos, las páginas están plagadas de fotografías que nunca antes se habían visto del Che, en un relato hecho de imágenes que completa la figura del Che como hombre, sus aprendizajes, los lugares que lo vieron crecer, sus afectos.

Por eso si bien la historia puede pasar de largo en los detalles de la vida cotidiana, este libro nos devuelve la mirada del niño, del joven Ernesto, mucho antes de ser el mito.

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