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domingo 08 de mayo de 2016

El boicot en la pareja

Muchas parejas que se relacionan de manera tóxica no discuten, ni en privado ni en público, pero en el fondo se boicotean.

Por Bernardo Stamateas*
bernardoresponde@gmail.com
*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos, Más gente tóxica y Nudos mentales, entre otros.
Facebook: BERNARDO STAMATEAS OFICIAL
@BerStamateas
www.bernardostamateas.com


Muchas parejas que se relacionan de manera tóxica no discuten, ni en privado ni en público, pero en el fondo se boicotean. Algunos lo hacen por envidia, la cual lleva implícita la "mentalidad de escasez". La persona con esta forma de pensar compara su vida con una torta y el hecho de que alguien coma una porción significa que hay una menos para ella.

Por ejemplo, una mamá tiene el pensamiento de que si su pareja demuestra tener razón, sus hijos lo preferirán a él antes que a ella y la dejarán de lado. Cree que el amor de los hijos es limitado y si aman a uno de sus padres le quitarán su cariño al otro. Es con este tipo de ideas en mente que aquellos que un día se eligieron tristemente ahora se enfrentan "a matar o morir".

Estas son algunas de las maneras más comunes con las que una persona puede boicotear a su pareja:
• Colocarse en el papel de víctima.
• Ridiculizarlo en público.
• Olvidarse de fechas importantes, como aniversarios y cumpleaños.
• Magnificar sus errores.
• Complicarle sus horarios cuando tiene alguna obligación impostergable.
• Quedarse dormido cuando se necesita su presencia.
• Negarse a concurrir a actividades sociales.
• Desautorizarlo frente a los hijos.
• Enfermarse sin motivo aparente para una ocasión especial.
• Olvidar hacer algo que le pidió.

Razones para boicotear
Por lo general, una persona que intenta boicotear a otra lo hace porque tiene la necesidad de competir y compararse con el otro al haber perdido de vista sus propias virtudes, aquellos rasgos que lo convierten en un ser humano único e irrepetible.

Aquel que boicotea a su pareja está enfocado en el otro porque no se conoce a sí mismo, ya que no se valora lo suficiente como para reconocer sus puntos fuertes. Está acostumbrado a minar el bienestar del otro porque ignora sus propias habilidades, no se brinda atención y cuidado a sí mismo y prefiere concentrarse en el afuera.

Aquel que boicotea a su pareja rara vez recibe algo y se queja por ello. Lo cierto es que no ha aprendido a dar a los demás, y mucho menos a darse.

Existen personas acostumbradas sólo a recibir y demandar pero nunca reciben lo que esperan porque son egoístas y retienen. Si alguna vez dan, lo hacen ocasionalmente o con algún interés porque esperan recibir algo a cambio.

Hay gente que quiere cosechar pero nunca sembró nada en su vida; o tal vez le dan a alguien que sólo les puede devolver una sonrisa.

Todo lo que sembramos, tarde o temprano lo cosechamos, sea bueno o sea malo. En la pareja, cuando uno de sus miembros da amor, casi siempre recibirá una respuesta positiva porque está generando una apertura en el otro.

La clave para dejar de boicotear
La clave es la autoconfianza. Consiste en la certeza de aquello que puedo y aquello que no puedo hacer.

Quien posee una estima sana también disfruta de una buena imagen de sí mismo y de una autovaloración positiva. Es decir, sabe que tal como es tiene valor y ocupa su lugar en el mundo que nadie puede quitarle, razón por la cual no precisa compararse ni competir con otros.

La pareja que logra verse como un equipo deja de boicotearse; por el contrario, sus miembros se ayudan mutuamente porque conocen el sueño del otro y se involucran en este voluntariamente.

Celebran el éxito del otro tanto como el propio y no existen los celos ni la rivalidad entre ellos. Dan sin esperar nada a cambio y funcionan de tal manera que a ambos les va muy bien en la vida.

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