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jueves 05 de mayo de 2016

Cuando las selfies resultan una patología

Un psicólogo analiza en esta nota la cada vez más habitual necesidad de "auto-sacarse" una foto.

Por Santiago Gómez (*)
(*) Psicólogo. Director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva
Télam.

En la actualidad, vemos que la moda tecnológica de las selfies -autorretratarse- y su posterior "posteo" en las redes sociales, es una modalidad que va cada vez más en aumento, tanto en las personas adultas como en los adolescentes, que buscan hacer público cada acto de su vida personal.

Las selfies resultan una patología, cuando el sujeto no puede dejar de realizar los actos compulsivos de sacárselas y publicarlas en las diferentes redes sociales, buscando la aprobación y el reconocimiento de los otros mediante los comentarios positivos y el "me gusta" que publican los "amigos virtuales".

Dicha compulsión puede desencadenar diferentes patologías como: trastorno obsesivo, conductas adictivas a las redes sociales, estrés y trastornos del ánimo.

La causas de esta compulsión pueden ser la necesidad de pertenencia al grupo de pares, porque las selfies son uno de los medios que permiten dicha inclusión, buscando la aceptación de sus amigos, principalmente en los adolescentes; y la baja autoestima (necesidad de obtener reconocimiento social), porque con las selfies tratan de calmar la sensación interna de malestar buscando la aprobación de los amigos virtuales.

Esto genera una retroalimentación negativa porque aumenta el estado de malestar y, en consecuencia, incrementan los actos compulsivos de autorretrato para luego subir las fotos en las redes sociales.

Cuando la selfie que el sujeto publica no satisface sus necesidades y no cumple con las expectativas que la persona tiene -no recibe la cantidad de comentarios o "me gusta" que esperaba- lo lleva a una gran frustración, generándole un estado de angustia y depresión.

Algunos consejos para padres...
Es importante estar atentos al comportamiento que los chicos tienen con las selfies, para poder trabajar en la prevención evitando las conductas compulsivas.

Por eso el diálogo familiar con los hijos es muy valioso, ya que ayuda en la relación de los chicos con el manejo de las redes sociales como, por ejemplo, evitar publicar información o imágenes íntimas o privadas.

La terapia cognitiva conductual ha resultado muy efectiva en el tratamiento de este tipo de actos compulsivos, ya que trabaja con técnicas como la exposición y prevención de la respuesta para el autocontrol de la impulsividad.

También utiliza otras herramientas terapéuticas, como la reestructuración cognitiva, para trabajar con las creencias irracionales y las emociones disfuncionales que tanto malestar le causan al sujeto y que lo llevan a las conductas compulsivas de autorretratarse.


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