Cuando las mujeres son vistas como objetos y los medios se hacen eco

Revictimización. Las redes sociales concentraron toda la atención del caso del doble femicidio de las mendocinas ocurrido en Ecuador. Muchos comentarios en Twitter, Facebook y en los portales de noticias culparon a las víctimas por viajar solas y a dedo.

Una vez más las redes sociales y los medios son los protagonistas de un doble femicidio con repercusión internacional. El propio presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha utilizado Twitter para referirse a las mendocinas Marina Menegazzo (21) y María José Coni (22), quienes fueron encontradas muertas en la localidad de Montañita, en Ecuador, donde pasaban sus últimos días de vacaciones. Todo comenzó el domingo, cuando se confirmó el hallazgo sin vida de las jóvenes, y no paró hasta ahora.

El fiscal de la causa, Juan Pablo Arévalo, dio detalles escalofriantes del asesinato tras la detención de uno de los acusados. Y lo más terrible fue la voracidad de algunos periodistas que querían conocer más precisiones del hecho que ha enlutado a toda la sociedad argentina.

Sólo unos pocos pedían prudencia en la publicación de las primeras informaciones, mientras que la mayoría navegaba por la web para obtener el dato de último momento sin poder chequear nada. En esta vorágine, un colega atinó a decir en un grupo de WhatsApp: "Chicos, la primicia ya no existe porque las mendocinas aparecieron muertas". Y tenía razón.

Con el correr de los días, Facebook se volvió el sitio para descargar todo tipo de opiniones sobre las dos amigas que disfrutaban de las playas ecuatorianas y que la mayoría no tuvo la oportunidad de conocer. Lo mismo pasó con los comentarios de algunos portales de noticias, cuyos responsables decidieron eliminar a raíz del calibre de las apreciaciones.

Los peores perjuicios y lugares comunes se multiplicaron por cientos en cuestión de horas y se retroalimentaron cada vez que apareció alguna novedad sobre las chicas mendocinas, cuyos cuerpos fueron descubiertos con signos de haber sido asesinadas luego de casi una semana de búsqueda.

Ni siquiera sus familias se salvaron de la malicia mediática al apuntar a los padres como los verdaderos culpables de lo que les sucedió a las jóvenes por haberlas dejado "viajar solas" por Latinoamérica. Y a las propias víctimas se las acusó de ser responsables por haberse quedado sin dinero y decidir hacer dedo para seguir viajando con destino a Lima.

Sobre este escalofriante caso, que remite a los femicidios de las turistas francesas Houria Moumni y Cassandre Bouvier en Salta, ocurridos a mediados de 2011, se hicieron eco feministas, periodistas y escritoras que invitaron a reflexionar sobre la violencia de género a la hora de tratar este tipo de noticias.

Desde una columna en Página 12, Mariana Carabajal puso de relieve la problemática al recordar otros casos. "¿Por qué las adolescentes no pueden viajar por Latinoamérica y regresar sanas y salvas a sus hogares? ¿O ir a bailar para festejar su cumpleaños a un boliche sin correr el riesgo de terminar secuestradas y muertas, descartadas en una bolsa de consorcio, como Melina Romero? ¿O caminar solas por una playa en Uruguay sin terminar asfixiadas, enterradas en una duna, como Lola Chomnalez? ¿O regresar del colegio a su casa, en el barrio porteño de Palermo, como Ángeles Rawson?".

La dramaturga Mariela Asensio contó una serie de hechos cotidianos en los que las mujeres debemos soportar diversos tipos de acoso que pueden terminar en escenas trágicas como les sucedió a Marina y María José. Hoy sus familiares sólo esperan que se haga justicia.
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