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domingo 04 de septiembre de 2016

¿Cómo manejar las ofensas?

Quiero un cambio, la columna de Bernardo Stamateas(*).

¿Te afecta que alguien te ofenda? Aquel que no se siente afectado cuando lo ofenden muestra señales de madurez. Muchos tienen grandes sueños y metas por alcanzar pero, porque una persona conocida o desconocida los maltrata y no saben cómo manejar la ofensa, se quedan a mitad de camino.

¿Qué acciones nos ofenden normalmente? Si no nos saludan, si no nos llaman, si no nos agradecen, si no nos reconocen, si nos insultan, si nos critican... y la lista podría continuar. Todos, ya sea que lo queramos o no, alguna vez ofendemos a otros, de palabra o de hecho.

Una ofensa puede ser ocasionada por algo que nos hicieron o por algo que dejaron de hacer, es decir, algo que esperábamos que alguien hiciera y no hizo. Esto último puede llegar a causarnos tanto dolor como un hecho realizado en nuestra contra.

El ofensor, por lo general, hace algo para llamar nuestra atención. Quizás en el fondo no desea dañarnos, sino solamente captar nuestra atención para que tengamos una reacción emocional negativa. El objetivo del que ofende es ganar nuestra mirada porque, de ese modo, desvía sus propios problemas (que se niega a ver) hacia otro lado.

¿Cómo deberíamos reaccionar?
En primer lugar, es fundamental no ponerse en víctima, lamentarse hasta el infinito y procurar la compasión de la gente. Quien elige la actitud de víctima, ya sea de las circunstancias o las personas, suele contarle a todo el mundo "el mal" que le hicieron en busca de aliados.

Estas son algunas de sus frases más comunes: "Si supieras por todo lo que yo pasé, me entenderías"; "es que me dolió tanto porque soy muy sensible"; "a mí me maltrataron siempre, por eso esto me ofende"; "¡pobre de mí!".

Hay ciertas frases que no deberían existir en nuestro vocabulario: "me duele tanto", "me lastimaron", "no me dejan".

Alguien comparó la ofensa con un taladro que dispara clavos. Si logra llegar hasta el corazón de la persona y queda allí clavada, la ofensa bloqueará sus emociones provocándole sufrimiento y debilidad.

Tal vez quien recibe una ofensa no sea responsable por la acción que lo ofendió, pero sí por dejar que la herida se mantenga viva en su interior, por alimentarla y no buscar sanarla.

¿Por qué algunas personas se ofenden más que otras? Porque cada persona oye lo que quiere oír, de acuerdo a lo que haya en su interior.

Otros se ofenden muy fácilmente porque tienen la costumbre de analizar cada frase que les dicen en detalle.

Todos, sin excepción, necesitamos entrenar el oído para aprender a escuchar a quienes nos rodean inteligente y objetivamente, sin darle lugar a las emociones lastimadas.

El enojo sobredimensionado

¿Sabías que a los 99 grados el agua solo está muy caliente? Pero cuando alcanza un grado más empieza a hervir.

El vapor puede mover locomotoras y ¡el mundo entero! Las personas que se ofenden y se enojan con facilidad, muchas veces precisan agregar un grado de pasión a sus vidas que les permita salir del aburrimiento y de su ensimismamiento.

Si no la manejamos adecuadamente, la ofensa puede conducirnos al resentimiento que, a su vez, nos mantiene atascados en el pasado (en lo que "me hicieron") y no nos permite avanzar.

En el peor de los casos, también puede llevar a alguien a cometer una venganza.

La salida para la ofensa, independientemente de su tamaño, es el perdón sincero.

Perdonar nos libera de esas cargas que podemos llevar sobre nuestras espaldas durante años y nos brinda la posibilidad de dejar atrás el pasado y proseguir hacia nuestra meta en la vida.

*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos, Más gente tóxica y Nudos mentales, entre otros.
FB: BERNARDO STAMATEAS OFICIAL
TW: @BerStamateas
www.bernardostamateas.com
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