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domingo 06 de marzo de 2016

Brasil, muy mal: ¿en qué se apoyará Mendoza para crecer?

Ante la crisis en ese país, la opción de buscar otros mercados para la Provincia es tan válida como insuficiente.

¿Tiene Mendoza un Plan B en caso que Brasil ya no sea el mercado que "nos compra todo"? ¿Llegó la hora de encarar un cambio urgente para diversificar mercados e ir superando gradualmente la histórica, y cómoda, brasildependencia que sostiene parte de la economía local? Preguntas inquietantes que se dispararon esta semana luego de conocer las preocupantes noticias que llegaban del gigante sudamericano.

Es que Brasil, marca récords de caídas. La economía allí se contrajo 3,8% el año pasado, según confirmó el Gobierno. Pero este año no habrá mejoras y se espera una caída de similar tamaño. Se trata del peor tropiezo de la economía brasileña en 26 años; es también la recesión más prolongada desde 1990. Así lo confirmó oficialmente, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE) al anunciar que el Producto Bruto Interno de Brasil retrocedió en 2015 nada menos que 3,8%.

A ese cuadro se suma, la investigación en torno a casos de corrupción en Petrobrás, que alcanzó su punto más alto el viernes con el interrogatorio obligatorio del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, un hecho destinado a repercutir en el gobierno de su correligionaria, la mandataria Dilma Rousseff. Allí se trata de averiguar sobre el cártel formado por grandes constructoras privadas para ganar licitaciones en Petrobrás.

Ante esta situación, la opción de buscar otros mercados para Mendoza es válida pero insuficiente. No sólo porque los propios empresarios brasileños están buscando en la región mercados alternativos para sus productos sino porque Brasil no es fácil de reemplazar. El vecino país es un demandante muy fuerte de productos mendocinos y no nos resultará fácil encontrar mercados de remplazo.

Los problemas económicos en Brasil han sido la resultante de una combinación de las siguientes políticas: fuerte devaluación del real, de más del 60%; suba de tarifas; corte de gastos públicos; aumento de las tasas de interés; vertiginosa caída del consumo doméstico (4 por ciento) y disminución abrupta de la recaudación impositiva. A esto se le adiciona un derrumbe significativo de las inversiones productivas de 14,1%. Aunque muchos de estos datos se presumían, ahora hay una certeza. Y es que el proceso no será revertido en 2016, cuando se espera una declinación del mismo tamaño que la de 2015.
A pesar de los esfuerzos del gobierno de la presidente Dilma Rousseff, nada sugiere una recuperación saludable para este año. Se sabe que habrá un "efecto arrastre" de entre 2 y 2,5% del Producto BrutoI, que determinarán ya el piso del retroceso durante 2016.

¿Y Mendoza?

En Argentina, la caída de Brasil afecta a la industria y especialmente a la automotriz, más dependiente del comprador brasileño. Pero también a economías regionales como la de Mendoza.

La Fundación IDEAL analizó la evolución de las exportaciones de Argentina a Brasil de seis productos importantes para Mendoza: vinos, duraznos en conserva, aceitunas, peras frescas, ciruelas desecadas y ajos (estos productos representan cerca del 70% de las exportaciones de Mendoza a Brasil).

En la última década, todos estos productos mostraron un aumento en los flujos exportados hacia Brasil (medido en dólares FOB). Sin embargo, la participación relativa de cada producto en el total de importaciones de Brasil tendió a disminuir. Esto indica que en los seis productos analizados, Argentina perdió cuota de mercado contra sus principales competidores, quienes lograron crecer a mayores tasas que Argentina.

Uno de los casos más relevantes en materia de desplazamiento de mercado es nuestro vecino Chile. Este país ganó cuota de mercado en vinos, ciruelas desecadas y duraznos en conserva, al tiempo que Argentina reducía su participación en el mercado brasileño.

Chile posee una economía notablemente más competitiva que la nuestra. Respecto de Argentina, los índices de competitividad marcan que Chile posee instituciones que despiertan mayor confianza empresarial, regulaciones más estables, mayores niveles de innovación y disponibilidad tecnológica, mayor desarrollo de mercados financieros, menor presión tributaria e impuestos menos distorsivos, mejor nivel de infraestructura y mayor estabilidad macroeconómica.

Así las cosas, El panorama para este año es igualmente oscuro en Brasil, con una previsión de una contracción de un 3,45%, según economistas encuestados por el Banco Central.

Ya son dos años seguidos con caídas de la economía de esta magnitud significarían el retroceso más prolongado y profundo en Brasil del que se tenga registro. Y que impactan aún más a una economía ya debilitada por una crisis política, una severa inflación, altas tasas de interés y una abrupta caída del precio de las exportaciones de materias primas.

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