afondo - Estados Unidos Estados Unidos
jueves 24 de agosto de 2017

Así afectaría una guerra nuclear a nuestro planeta

¿Qué pasaría si finalmente arrancase una guerra nuclear menor o localizada? Este sería el escenario.

Al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece habérsele agotado la paciencia con Corea del Norte, prometiendo atacar con 'fuego y furia como el mundo no ha visto nunca' -según sus palabras-. Ante una amenaza de tales características, con Corea del Norte simulando un ataque con misiles sobre Guam (una isla perteneciente a EE. UU.) y a un presidente estadounidense que sigue avivando la retórica beligerante hacia este régimen, nos preguntamos qué ocurriría con la Tierra ante una guerra nuclear menor si la iniciativa del desarme multilateral no sale adelante y el resto de medidas preventivas acaban en fiasco.

¿Cómo sería la realidad de una guerra nuclear localizada?
Una investigación relativamente reciente ha modelado los efectos indirectos de las detonaciones nucleares sobre el medio ambiente y el clima en un supuesto escenario entre Pakistán y la India con 100 cabezas nucleares del tamaño de la de Hiroshima y siendo detonadas principalmente en áreas urbanas. Muchos analistas sugieren que se trata de un escenario plausible en el caso de una guerra total entre los dos estados, cuyos arsenales combinados ascienden a más de 220 cabezas nucleares (cuyas bombas están certificadas actualmente como unas 2.200 veces más potentes que la de Hiroshima).

En este hipotético escenario, 20 millones de personas morirían en apenas una semana a causa de los efectos directos de las explosiones, incendios y radiación local; esto es, prácticamente más muertes que en toda la I Guerra Mundial.

El impacto de las explosiones nucleares en la naturaleza
Las explosiones nucleares son propensas a iniciar incendios en grandes zonas que se aglutinan e inyectan grandes volúmenes de hollín y escombros a la estratosfera. En este enfrentamiento de India-Pakistán hasta 6,5 millones de toneladas de hollín podrían llegar a la atmósfera superior, bloqueando el Sol y provocando una caída significativa en la temperatura media de la superficie y las precipitaciones en todo el mundo, con efectos que podrían durar más de una década.

Esta alteración ecológica también afectaría notablemente a la producción mundial de alimentos. Así, por ejemplo, la producción de maíz en Estados Unidos disminuiría una media del 12% en los siguientes 10 años (EE. UU. es el mayor productor mundial de maíz); la producción de arroz en China se reduciría un 17%, el trigo un 31% en invierno y el maíz un 16%... Este panorama pondría a 2.000 millones de personas en peligro de hambruna.

Aunque se iniciara un conflicto nuclear entre Corea del Norte y Estados Unidos, el impacto no sería tan imponente como el supuesto de India-Pakistán, puesto que el arsenal de Pyongyang no es tan voluminoso. Pese a ello, también morirían muchas personas y los daños ecológicos nos afectarían durante años.

Pero, ¿y si el conflicto adquiriera cotas aún más preocupantes?

Una guerra nuclear a gran escala entre Estados Unidos y Rusia tendría un impacto mucho mayor. La mayoría de las armas rusas y estadounidenses son de 10 a 50 veces más potentes que las bombas que destruyeron en su momento Hiroshima en 1945.

En este otro contexto, 150 millones de toneladas de hollín ascenderían a la atmósfera superior.
Las temperaturas globales disminuirían 8 ° C.

La producción de alimentos se colapsaría y es probable que la mayoría de la humanidad muriera de hambre.

Aunque este proscenio es poco probable, no deja de ser una posibilidad. Teniendo en cuenta que las armas nucleares no pueden emplearse para tratar el aumento del nivel del mar, el clima extremo, la acidificación de los océanos o la pérdida de la biodiversidad, es comprensible que una gran cantidad de organizaciones médicas y de salud pública estén promoviendo que se declaren ilegales las armas nucleares.

Fuente: Muy Interesante

Fuente: Actualidad RT

Más Leídas