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miércoles 23 de noviembre de 2016

Arte marcado a fuego

La británica Helen Marriage, directora de la compañía artística Artichoke, visitó Argentina para participar en las jornadas Caos en el museo. Ofreció valiosas reflexionas sobre el arte de guerrilla.

Helen Marriage, directora artística de Artichoke, la compañía que estuvo a cargo de la ceremonia por el 350º aniversario del incendio de Londres, entre otras intervenciones, visitó Argentina para participar en las jornadas "Caos en el museo", en Buenos Aires, y señaló que su organización busca "generar recuerdos que perduren en la memoria".

Marriage habló sobre los objetivos de ese grupo que interviene en la escena pública intentando repasar hechos históricos para resignificarlos en el presente, tal como lo hicieron con la intervención en la que recordaron el incendio de Londres.

"Fue una experiencia conmemorativa que recuerda que en 1666 Londres se quemó toda y si bien es algo complicado de conmemorar, lo que se intentó reconstruir es cómo resurgió la ciudad", explica la directora de esta compañía que funciona en Inglaterra.

En ese sentido, Marriage explicó: "La situación de hoy en Europa con los refugiados, los inmigrantes, al recordar este momento podemos ver que fueron los londinenses los que se quedaron sin casa y tuvieron que ir a otros sitios hasta que la ciudad se volvió a reconstruir".

Marriage visitó el país para trabajar en las jornadas que se realizaron el fin de semana último en distintos edificios de la ciudad de Buenos Aires. Artistas y profesionales de museos del mundo reflexionaron sobre la búsqueda de herramientas de diseño y urbanismo para mejorar la relación de los museos con sus entornos urbanos y sociales y así empoderarlos como agentes de creación de civilidad.

–¿Cómo ves la vida de los museos desde la compañía que dirigís?
–Mi trabajo es fuera de los museos y mi idea es poder sacar el museo hacia afuera y que la gente pueda encontrar tanto situaciones históricas como contemporáneas y hacer este encuentro en la calle. Se trata de trabajos a gran escala para generar estos momentos que irrumpan frente a las personas. A veces para un solo momento estamos trabajando dos años. Hay muchas personas implicadas en este tipo de proyectos: desde los bomberos hasta quienes hacen las alianzas con las instituciones.

–¿Para quién están pensadas estas intervenciones?
–No me interesa tanto el público que va al teatro, a la ópera, al cine o mejor dicho: son interesantes, pero no es el público al que apunto. Quiero hablarle a la gente que no va a esos lugares.

–¿Cómo definirías Artichoke?
–Buscamos generar recuerdos que perduren por siempre en la memoria. Somos 15 personas, empezó siendo un grupo chico, pero fue creciendo y creciendo, la mayoría tienen entre 25 y 45 años, están especializados en comunicación, diseño digital porque mucho de nuestro trabajo se publica on line, productores y gente que también se encarga de conseguir fondos.

–¿Cómo es la relación de Artichoke con la sociedad?
–Está el modo guerrilla, que es tomar la calle sin permiso y hacer una exhibición o hacer las cosas pidiendo permiso, lo que incluye disuadir a las autoridades para que acuerden que es necesario que suceda esa intervención. No hay una agenda sino que es un momento que irrumpe y hace que la gente habite el espacio de una manera totalmente diferente, lo que implica hacer un cambio cultural. Habitar la ciudad y el espacio es ir y venir a la escuela, al trabajo y queremos cambiar la idea de tránsito y que se pueda vivir la ciudad desde otro lado. La ciudad está normal todos los días y nosotros creamos estos momentos que la gente recuerda. Creemos que el mundo puede funcionar así: hay mucho trabajo previo y es sólo un momento, pero el legado es que la gente lo recuerda para siempre.

–¿Cómo fue recrear el incendio de Londres?
–Fue una experiencia conmemorativa porque recuerda que en 1666 Londres se quemó toda, y si bien fue una catástrofe en la que el 80 por ciento de la población quedó sin hogar, lo que se intenta reconstruir es cómo resurgió la ciudad. Trabajamos con jóvenes vulnerables, sin educación y se los capacitó para que aprendan a reconstruir un modelo de cómo era Londres antes del incendio. Se los capacitó en prácticas artísticas y se les dio certificado para que después pudieran trabajar en otros lados. La celebración fue el 4 de setiembre en el centro de Londres y el modelo de ciudad armado fue flotando a lo largo del río ante 150.000 personas y luego lo quemaron. Fue genial para conectar un momento histórico con una situación contemporánea. Viendo la situación actual en Europa: con los refugiados, los inmigrantes, al recordar este momento podemos ver que fueron los londinenses los que se quedaron sin casa y tuvieron que ir a otros sitios hasta que la ciudad se volvió a reconstruir. Sirvió para hacer un paralelismo entre una situación histórica y la situación contemporánea y que sea una herramienta para entender el pasado y resignificar el presente.

–¿En qué otras ciudades hicieron estas intervenciones?
–Se han hecho varias intervenciones en Londres y estamos pensando en trabajar en Estados Unidos, pero el tema con estas intervenciones es ver cuáles son los intereses de la sociedad en la que uno se va a estar presentando, conocer esa comunidad y qué es lo que desea. Me encantaría trabajar en otras ciudades pero soy muy respetuosa de lo que se está haciendo allí. A Londres la puedo fragmentar y sé qué tipo de reglas estoy rompiendo porque la conozco, la entiendo y la vivo.

–¿Hay algún trabajo de los realizados que destaqués especialmente?
–Sí. Se llamó El elefante del sultán. Se trató de la visita de un sultán con su elefante, que era gigante y mecánico. Cerraron por cuatro días el centro de Londres. El elefante estuvo por la calle ceremonial que va desde la calle principal hasta el Palacio de Buckingham durante esos días. Me tomó 7 años negociar el permiso y lo vio un millón de personas. Hay gente que todavía dice que le cambió la vida para siempre.
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