afondo afondo
viernes 27 de mayo de 2016

Adicción al smartphone y depresión post facebook

No importa donde uno se encuentre, la gente absorta en sus celulares es cada vez más.

Hola, me llamo Juan Carlos

¡Hola Juan Carlos! (responde a coro un grupo que lo rodea, cada uno en en su silla).

-Estoy aquí porque soy adicto al celular. No sé si podré dejarlo.

El coordinador del grupo le palmea el hombro y le dice "te vamos a ayudar Juan Carlos, para eso estamos.

Juan Carlos es un personaje ficticio. Esta pequeña escena teatral, similar a cualquier reunión de alcohólicos anónimos, tampoco es real. Pero no está lejos de serlo.

No importa donde uno se encuentre: un bar, ¡el auto!, peatonal Sarmiento, una escuela, un shopping, un recital, el micro, ¡el cine! Siempre habrá unos cuantos feligreses del smartphone inclinando su cabeza y tipeando sus oraciones a los santos de las redes. O bien, jugando a algo.

Las fuerzas de seguridad no escapan a esta adicción. Hay policías en las esquinas con la vista en su teléfono y no en su tarea. No son los únicos. También hay docentes, cajeros de supermercados, comerciantes, secretarias de médicos, choferes de micro, empleados de comercio, médicos y decenas de otros ejemplos.

Parece que nadie quiere estar donde está. Los adolescentes no quieren estar en clases, los adultos no quieren estar en su trabajo, los amigos en la mesa de un bar chatean con algún otro que no está en esa mesa y así de seguido. Todos se escapan a través del smartphone.

Este comportamiento no es sano ni normal. No poder separarse del celular tiene un nombre científico: nomofobia y es solo una de tantas psicopatologías que aparecieron por el mal uso del celu y redes sociales.

La Organización Mundial de la Salud no reconoce la adicción a internet como enfermedad. Pero son muchos los que van a tratamiento psicológico por la dependencia del celular.

El psicólogo Walter Ghedin afirma que la ansiedad aumentó, incluso hasta llegar al pánico. "La tecnología pone en alerta permanente al sistema psíquico", asegura.

El profesional sostiene además que "los niños son los más afectados porque les perjudican la concentración y la memoria. Pierden el foco. No logran un aprendizaje profundo".

Otro caso es el de las celebridades (Taylor Swift o Scarlett Johannson entre otras) quienes han cambiado sus smartphones por teléfonos con tapita. No se trata de una moda vintage, quieren evitar la dependencia de los móviles conectados a internet.

Existen otros nombres para trastornos relacionados con el uso de teléfonos y redes sociales. Por ejemplo FoMO (fear of missing out) algo así como miedo a quedarse afuera. Es decir, miedo a perderse algo que sucede en las redes sociales. La persona tiene necesidad compulsiva de entrar continuamente a las redes para ver qué hacen quienes sigue.

Según la universidad Essex Andrew Przybylski los casos son más frecuentes en adolescentes y jóvenes. Las personas con necesidades sociales insatisfechas son las que más consultan las redes sociales.

A tono, una investigación publicada en el Journal and Clinical Psychology concluye que, después de salir de la red social, la persona experimenta un estado anímico depresivo que se acentúa mientras más tiempo pasa conectado. Se denomina este estado "depresión post facebook".

La nomofobia se manifiesta en el miedo a no tener el teléfono a mano. Otra variante de esta psicopatología es el temor a que se acabe la batería antes de llegar a casa o estar en un lugar sin señal.

Otro síntoma de la adicción al celular -y estoy seguro de que todos lo hemos experimentado- es la llamada vibración fantasma. Ni más ni menos es la sensación de que el móvil vibra o suena cuando en realidad no lo hace. Este estado de alerta permanente genera ansiedad o desgaste emocional aseguran los expertos.

Luego están los que saltan de página en página, buscando la mejor información, oferta, o publicación, sin profundizar en nada. También hay quienes usan Google como ayuda memoria, lo cual abre un debate entre quienes dicen que los motores de búsqueda de información afectan a la memoria y fomentan la pereza y los que sostienen que los avances no se pueden detener y ya piensan que las computadoras estarán conectadas al cerebro en un futuro cercano.

¿Qué hacemos?
El subdirector académico de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Miguel Armayones recordó que los usuarios son los que tienen el control.

El smartphone es una herramienta, al igual que un martillo. Así como nadie compra un martillo para golpear su propia cabeza, nadie debería usar un teléfono para entrar en un estado que afecte su psiquis.

Algunos ejercicios que apuntan los especialistas para evitar la nomofobia y la depresión post facebook son: dejar de compartir TODA nuestra vida personal en las redes; no creer que TODO lo que publican los demás es el reflejo de una vida perfecta (incluso la de las celebridades); dejar el celular en casa si uno va a hacer compras; apagar el aparato por las noches, en la siesta o si va manejando.

Tal vez sea la forma de comenzar a vivir una vida más tranquila.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas