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Diario UNO

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Domingo, 18 de enero de 2009

Sacudón en la vidriera vendimial

La Vendimia, a la que muchos quieren constreñir sólo a lo tradicional, insiste en airearse. Las reinas y sus cortes suelen traer vientos que resfrían a más de uno. Por Manuel de Paz.

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Cuando en la década del ’80 alguno de los que trabajábamos en el diario Los Andes cuestionaba la falta de actualización profesional y conceptual de ese matutino, solíamos recibir la misma cantinela como respuesta.

“¿Para qué vamos a cambiarlo si éste es el diario que les gusta a los mendocinos?”.

Por ese entonces Los Andes prácticamente no tenía competencia (el diario Mendoza estaba intervenido por el gobierno y moribundo tras la debacle del grupo Greco) e insistía en anquilosarse en una visión de “lo mendocino” que en la calle hacía rato que ya venía en una interesante mutación.

Aquella visión “losandística” de los años ’80 (“¿para qué vamos a cambiar si esto es lo que quieren los mendocinos”?) es la que algunos creen que se debe reiterar en todo lo que tenga que ver con la “idiosincrasia” de la Fiesta de la Vendimia.

Chicas rebeldes
Esta semana ha sido muy explosiva en términos de movida vendimial.

Y así nos hemos visto baqueteados por reinas que confirman orgullosas sus embarazos, y que se niegan a renunciar antes de tiempo, o con soberanas que no se amedrentan ante la difusión masiva de fotos audaces en las que aparecen con poquísima ropa y en poses alejadas de la figura tradicionalista de la vendimiadora.


Me la banco
Daniela Maldonado, recién electa reina de Luján de Cuyo, ha llamado la atención por no hacerse el pollito mojado cuando alguien difundió en internet decenas de fotos que esa muchacha se había sacado el año pasado para postularse a modelo profesional.

“No voy a renunciar y estoy orgullosa de esas fotos, son muy profesionales y se hicieron en una época en que quería ser modelo”, dijo firme Daniela.

La repercusión que este asunto ha tenido en las radios, en la TV, en los sitios digitales y en los diarios de papel ha sido mayúscula. Ya la quisieran para sí algunos políticos u otros figurones que buscan prensa.

La paz y la guerra
Fabiana Dellatorre, reina vendimial de 2008 de La Paz, admitió públicamente que está embarazada de cuatro meses.

Desde el Municipio le mandaron una carta documento en la que la conminan a renunciar en 48 horas por incumplimiento de sus deberes de soberana.

Esta joven pretendía –hasta el viernes pasado, en que habló con Diario UNO– presidir el jueves 22 la Vendimia de la Paz 2009 y entregar la corona con su pancita de cuatro meses.

Hubiera sido muy bueno ver la reacción de los vecinos.

Vecinos que, por otra parte, suelen estar mucho más abiertos a la evolución que aquellos otros que creen estar en condiciones de marcar normas y tendencias.

Patrona y glam
La cuestión es que hemos terminado esta semana con mucha gente preguntándose, por ejemplo, si la Virgen de la Carrodilla puede seguir siendo sinónimo excluyente de esa conjunción entre Vendimia y fe.

En realidad hoy al exitoso vino mendocino no se lo vende apelando a una concepción tradicionalista, sino utilizando la etiqueta del glamour, de la modernidad, de la inversión extranjera y de la integración de Mendoza al mundo como una de las ocho capitales internacionales del vino.

No son pocos los que inquieren, por caso, si la Bendición de los Frutos puede seguir cerrada sólo para la Iglesia Católica cuando en realidad Mendoza esta cada vez más secularizada.

El “yelo” ya no es el diablo
Otros preguntan: ¿podemos seguir haciendo la misma Fiesta de la Vendimia cuando las propias costumbres relacionadas con el vino se han flexibilizado tanto?
Esas costumbres se han dinamizado al punto de que ahora al vino lo podemos tomar con agua, con hielo, solito o mezclado con otras bebidas, y no como antes, cuando los catadores avergonzaban al que osaba ponerle hielo a un Malbec o amonestaban al que, por ejemplo, no elegía vino blanco para acompañar el pescado.

Aquellas pretensiones
Difícil es pretender que las chicas candidatas sean, a esta altura, símiles de carmelitas descalzas cuando la vida misma (estuve a punto de decir la TV, pero tampoco hay que echarle la culpa a la tele de todo) ha hecho explotar por los aires cientos de convenciones.

Hoy, las jóvenes que suelen presentarse para reina vendimial son las que se han pasado horas y horas viendo en Tinelli el baile del caño y el perreo y el culeo de los certámenes de reggaetton.

O son las mismas que a los 13 o 14 años comienzan a ir a los boliches y a darle al trago con bebidas blancas, cuando con anterioridad se han criado tomando coca cola y no han hecho, como antes, el aprendizaje familiar de empezar con vino con soda en las comidas.

¿Patadón o inteligencia?
No digo, que quede claro, que la idea sea patear de un tirón las buenas ideas tradicionales de la Vendimia. Eso sería una tontera.

“El trasvasamiento generacional –afirmaba el zorro de Perón– no es tirar todos los días un viejo por la ventana”.

Pero tampoco consiste en anquilosarse sin airear los conceptos.

Por ejemplo, hace un tiempo se decidió constreñir a parámetros fuertemente tradicionalistas las ideas que se pueden presentar en los guiones de la Vendimia.

Eso me suena a error. El que quiera presentar un guión renovador tendría que tener las mismas chances que otro que quiera recostarse en lo tradicional.

El tema es quién lo hace con más talento, ya que tampoco, joder, todo lo supuestamente renovador es tal. Hay cada iconoclasta que más vale perderlo que encontrarlo.

Por ahí viene
Por eso es buena la Fiesta de la Vendimia. Porque al ser un fenómeno tan convocante (aún para los que juegan ese deporte tan nuestro de criticarla), la celebración suele traslucir algunos indicios acerca de cómo se va cocinando el ánimo social y cultural de la provincia.

De eso ha tomado debida nota el vivaracho gobernador de San Juan, José Luis Gioja, quien, cansado de que en su provincia no tuvieran una fiesta como la de los mendocinos, se dio a la tarea de rejerarquizar y lanzar al estrellato la Fiesta del Sol, que en las últimas ediciones ha crecido de manera exponencial.

Como un emprendedor nuevo rico –la minería le está cambiando la cara a San Juan–, Gioja no se anda con chiquitas.

A punto tal ha eyectado esa celebración que para este año ya ha logrado contratar nada menos que a Susana Giménez para que sea la gran atracción de la noche.

¡La pueeerta!
A veces uno quiere tener todas las ventanas cerradas, y de repente aparecen estas muchachas que, acaloradas, abren todo, dejan entrar los vientos, y el que no está dispuesto a respirar esas brisas termina con un flor de resfrío.

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