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jueves 18 de agosto de 2016

Sustentabilidad y energías

La energía humana tiene que ver con disposición primero, tenemos que decidirnos a hacer un aporte a cada relación; para luego lograr que ese aporte genere valor.

Por Fernando Solari

Todo lo que hacemos, personal o socialmente, requiere energía y la forma en que la utilicemos será una de las razones por las cuales ese uso sea -o no- sustentable.

No importa la energía de la que dispongamos -especialmente en cuanto a cantidad- sino lo que hagamos con ella, en especial, lo que logremos con ella.

Energía en términos humanos, energía aplicada a las relaciones humanas, al vínculo entre las personas con el objetivo de que todos los involucrados terminen en una situación mejor.
La energía humana tiene que ver con disposición primero, tenemos que decidirnos a hacer un aporte a cada relación; para luego lograr que ese aporte genere valor.

La persona es la unidad básica de todos los grupos; sean estos gobiernos, instituciones de todo tipo, organizaciones de cualquier índole y empresas sin importan su tamaño, negocio o facturación. En el mercado empresarial en particular, los últimos tiempos están confirmando que los diferenciales tangibles siempre pueden ser mejorados, copiados o robados sin prejuicios limitando las oportunidades de progreso cada vez más a los intangibles.

La marca nos diferencia sin lugar a dudas pero finalmente lo que hace, o deja de hacer la compañía, es lo que le brinda contenido. Las grandes marcas de indumentaria tienen imágenes de valor pero cuando toma estado público que confeccionan parte de sus productos en talleres ilegales con trabajadores en situación de explotación un buen número de personas comienza a ver esas marcas de otra manera; y descubren que hay prendas muy similares, incluso mejores, a las que comienzan a mirar con mejores ojos.

Porque lo que cuenta, cada vez con más peso, es el vínculo que las empresas tienen con las personas por encima del producto o servicio que le brinda sentido a su relación.
Si lo que nos ofrece una marca es fantástico y el precio es razonable, ¿qué más le podemos pedir? Que se vincule en forma positiva con la comunidad, con la comunidad toda, sea o no
compradora de sus productos.

Las empresas, a las que solemos identificar por sus marcas- están conformadas por personas que pueden haber caído en la tentación de mejorar costos contratando talleres cuyo aspecto
sospechoso se diluye por la lejanía; todos podemos cometer errores, pero lo verdaderamente humano es corregir esos errores y hacerse responsable por sus consecuencias invirtiendo las energías necesarias para que no queden consecuencias.

Esa energía se transforma en inversión si las empresas la anticipan y toman los recaudos necesarios para no caer en errores, que deben ser reconocidos y reparados satisfactoriamente para los damnificados, cuando ocurren.

Sin embargo, la mejor inversión ocurre cuando la empresa se anticipa acercándose a la comunidad para entender qué les preocupa y cuáles son sus necesidades sociales sobre las que pueda compartir con claridad su salida o solución para que el cambio
positivo las vincule a ambas.

Todo ocurre en la comunidad y los cambios de valor dependen de la inversión de energías para mejorar la relación entre las personas involucradas sin que ninguno de los actores pierda su
identidad; lo que hace la empresa debe beneficiar a todos incluyendo a la empresa con sus ganancias necesarias -en parte- para que la relación sea sustentable y el círculo virtuoso
resultante pueda dar un giro detrás del otro superándose en su capacidad de generar valor cada vez.


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