A Fondo A Fondo
domingo 06 de agosto de 2017

Una chance para que los gobernadores existan

Fondos en discusión. El reclamo de Vidal ante la Corte motivó una demostración de fuerza del peronismo. Mendoza, expectante

La Argentina es Buenos Aires. Ahí atiende Dios, desde tiempos inmemoriales. Ahí anida el cada vez más voraz poder central.

Y ahí, en Buenos Aires, es donde se librará la única batalla electoral de agosto/octubre que interesa verdaderamente, que apasiona. Al menos desde la óptica de los comunicadores porteños y de los técnicos de campaña. Que son los que consume con homogeneidad el resto de los argentinos.

Desde esa óptica, lo único que importa, a fin de cuentas, es el duelo Macri-Cristina. O, si se quiere, un escalón más bajo, el duelo Vidal-Cristina.

Los demás candidatos, en las provincias, juegan en la B. En el Federal B, cuando mucho.

Es lo que reflejan, minuto a minuto, los medios "nacionales". O sea, medios porteños para consumo nacional. Como Mirtha o Susana o Tinelli. O Boca-River. La Superliga.

Sin embargo, el "interior" también existe.

Los gobernadores existen. Menos mal. Y algo tendrán que decir. No sólo en el conteo final de los comicios definitivos de octubre, sino también en el nuevo acomodamiento de la política argentina, según dicten los resultados de las urnas.

Un escenario, el próximo, que le dará oportunidades a Mendoza para hacerse notar, como perla del radicalismo, algo más que los últimos años. Los últimos pálidos años.

La hora de los gobernadores
La obsesión, casi enfermiza, por saber si Cristina Fernández conseguirá derrotar o no a la alianza oficialista en la provincia de Buenos Aires, con lo cual hipotéticamente podría convertirse en jefa de la oposición peronista o en su defecto quedar pulverizada, como si la golpeara un rayo extraterrestre, borra todos los demás análisis.

Simplifica en extremo la complejísima y enmarañada realidad de la política criolla.

Por fortuna, la irrupción de la bonaerense María Eugenia Vidal –una niña mimada– reclamando ante la Corte por la recomposición del Fondo del Conurbano hizo entrar a los mandatarios provinciales a escena.

Aprovechando esta coyuntura, los caciques peronistas tuvieron la excusa perfecta para juntarse en la casa de Entre Ríos, lo que se convirtió en una demostración de fuerza.

Otra vez, como en tiempos de Duhalde, los mandatarios del PJ decidieron hacerse cargo de la responsabilidad histórica de ser protagonistas en la renovación de su partido luego de un período de derrota presidencial. Que, ahora, tiene un añadido inédito, pues deben restañar las heridas de un traspié en Buenos Aires.

De ambas caídas hacen responsable, justamente, en primer término, a Cristina Fernández.
Por eso no le dejarán la cancha libre así como así. Aunque se imponga como senadora en octubre, encapsulada en el nicho del Conurbano.

El PJ mendocino observa
El desempeño electoral en las distintas provincias impactará decisivamente en el peronismo de Mendoza, que, por estar en el llano, necesitará tener correspondencia fronteras afuera para su eventual recomposición en 2019.

El fortalecimiento de los gobernadores y la expansión de su influencia son lo que más cuadraría a la corriente que encabeza, en primer término, Omar Félix y, luego, a la de Jorge Tanús. Sería para barajar y dar de nuevo.

Una Cristina recargada, en cambio, es la apuesta absoluta que hace el sector "camporista" que lidera, en las boletas de agosto, Juani Jofré. Sería para profundizar la experiencia K recién concluida.

Como se ve, el partido se juega en todo el territorio. No sólo en Buenos Aires.

Mendoza espera su chance
Ante el embate de Vidal por los fondos y la respuesta política de los mandatarios peronistas, Mendoza decidió observar los fuegos artificiales desde una prudente distancia.

El gobierno de Alfredo Cornejo entiende, como cualquiera, que en materia de coparticipación Mendoza es la provincia más perjudicada después de Buenos Aires.

No obstante, tiene poco margen para meterse en ese berenjenal. La discusión sobre el régimen federal es básica, necesaria e impostergable. Pero es casi imposible que arroje un resultado práctico, como están dadas las cosas, en un lapso breve.

Se impone buscar una puerta lateral, una ventana, para colarse. Que podría ser el debate –también impostergable– sobre el esquema tributario general. El país lo está pidiendo a gritos. Sobre todo los sectores productivos.

Esa podría ser una de las oportunidades de oro para que ingrese la problemática de la coparticipación desde otro ángulo de análisis.

Mientras tanto, mientras se definen esos grandes números que hacen a la relación Nación-provincias, el ministro de Hacienda local, Lisandro Nieri, ajusta la lapicera para lograr el equilibrio de las cuentas públicas al final del presente ejercicio o, a más tardar, el año próximo.

Es optimista.

Pero su optimismo de base depende del desempeño general del país. Con sus claroscuros. Y sus incógnitas.

Entre las que se hallan las elecciones de octubre.
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