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domingo 12 de febrero de 2017

Un kirchnerista arrinconado por los audios que salpican a Cristina

Fue una semana tremenda para el secretario de la Presidencia durante 12 años. El exabrupto de la ex presidenta y la imputación judicial lo expusieron públicamente como nunca antes en su vida

Oscar Parrilli tiene 65 y es el pelotudo más famoso. Al menos esa es la cucarda que ostenta en estos últimos 10 días. Pero no es famoso porque haya hecho una pelotudez muy importante. No. Ocurre que todo el país escuchó que le dijeron pelotudo y que quien se lo dijo es una de las figuras políticas de mayor peso del territorio nacional.

Seamos francos: todo argentino ha sido calificado así alguna vez. También es cierto que todos hemos hecho alguna pelotudez en nuestra vida y quién crea que no la ha hecho, se pasa de pelotudo.
Repasemos su vida. No está mal ver quién es el pelotudo este.

Oscar Parrilli nació en San Martín de los Andes en 1951. Por esos años ese lugar del sudoeste de Neuquén era un pueblito pintoresco de calles de tierra, casi incrustado en un valle junto al lago Lacar. La principal actividad económica no era el turismo como ahora, aunque ya había algunas hosterías y se sabía que ese sería su destino. Allí la mayor fuente de ingresos era la madera. Había varios aserraderos que proveían a gran parte de la zona. Traían en grandes jangadas por el lago los rollizos de lengua y raulí de la cordillera y los trozaban en el pueblo. Su población era una mixtura muy equilibrada de inmigrantes e hijos de inmigrantes europeos y chilenos y de nativos del territorio mapuche. Todavía no estaba explotado el cerro Chapelco como centro de esquí y sus laderas eran solo utilizadas por los lugareños y algunos pocos visitantes. De esos pocos, había algunos que elegían esa zona para cazar ciervos colorados en el otoño, en la época de brama. Llegar hasta allí no era tan simple. Las rutas que venían desde Neuquén por Zapala, por el Paso Córdoba o que iban hacia el sur por el Camino de los Siete Lagos, eran de tierra y mantenían a San Martín de los Andes como un pueblo muy sencillo, pacífico y casi aislado.

Es difícil que en esas calles de tierra al niño Oscar Parrilli alguno de sus amiguitos le haya dicho pelotudo. Lo más probable es que le hayan dicho güevón.

No hay detalles de cómo era la familia del pibito y hoy es difícil preguntarle a él, ya que no le gusta hablar por teléfono desde que sabe que tiene la línea pinchada y que, para colmo, le reprochan no reconocer la voz de quién le habla.

Lo cierto es que la familia de origen de Parrilli tenía un pasar bastante aliviado como para darle una buena educación y se puede suponer que la formación secundaria la debe haber recibido en la ciudad de Neuquén, ya que en la zona no había mucha oferta en ese nivel. Incluso seguramente debe haber tenido parientes en Buenos Aires, porque fue a cursar abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se recibió en el complejo y sangriento 1976. Por esos años conoció a un joven más o menos de su edad, un tal Néstor Kirchner, que militaba en La Plata. Después se especializó en Sociedades Comerciales y en gestión empresarial en la Universidad del Comahue, que concentraba (lo hace aún) a los estudiantes de Río Negro y Neuquén y gran parte de la Patagonia.

A pesar de no ser tan alto, en su juventud se dedicó a jugar básquetbol y llegó a formar parte de la primera división del club Cipolletti, el más importante de la región. Para ese tiempo ya militaba en el justicialismo.

Pero si bien entre 1976 y 1982 y con la actividad política proscripta, se dedicó al ejercicio de la profesión, ya tenía cintura política, tanto que fue secretario y vicepresidente del Colegio de Abogados y Procuradores de Neuquén entre 1980 y 1982.

Ya con la democracia en ciernes fundó el Ateneo Arturo Jauretche junto a otros jóvenes profesionales y estudiantes.

Para las primeras elecciones, fue candidato y resultó electo diputado provincial en Neuquén, para el período 1983-1987 y presidió el bloque Justicialista durante un año. Fue titular del Partido Justicialista neuquino entre 1988 y 1993 y en 1989 fue electo diputado nacional.

Mientras ejercía intentó llegar a la gobernación de Neuquén en 1991. Hizo una buena elección y obtuvo el 30% de los votos, pero no le alcanzó para vencer al Movimiento Popular Neuquino (MPN) de los Sapag y quedó segundo, detrás de Jorge Sobisch, el heredero de los "turcos".

En 1993, año en que terminó su mandato como diputado, su agrupación Peronismo para la Victoria, enfrentada con el justicialismo que respondía al entonces presidente Carlos Menem, fue derrotada en las elecciones internas del peronismo neuquino.

En las presidenciales de 1995 apoyó la fórmula José Octavio Bordón-Carlos Chacho Álvarez, lo cual le significó la amenaza de expulsión del justicialismo local, el cual había presidido hasta 1993.

Desde 1993 hasta 2003 no ocupó cargos públicos, volviendo a su actividad de abogado y realizando actividades comerciales y empresariales tanto en Neuquén como en Buenos Aires.

La bisagra
En 1998 Oscar Parrilli fue uno de los integrantes del Grupo Calafate, espacio liderado por el entonces gobernador de la provincia de Santa Cruz, Néstor Kirchner.

Ya tenía una relación estrecha con él desde 1986, cuando entablaron una amistad fluida, tanto en lo personal como en lo político por intermedio de un amigo en común, "Cacho" Caballero.

Cuando Kirchner llegó a la Presidencia Parrilli pasó a estar al lado de los presidentes, sin pausa.
En 2003 fue designado Secretario General de la Presidencia de la Nación.

Parrilli contó alguna vez que cuando Néstor lo llamó por teléfono para avisarle que lo iba a designar, se emocionó hasta las lágrimas.

Ocupó ese cargo desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 16 de diciembre de 2014 ya que fue confirmado en su puesto en 2007 por la presidenta Cristina Fernández.

Desde ese puesto, fue el responsable de organizar y ejecutar la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo (2010) y la feria Tecnópolis (2011-2013), dos hitos del kirchnerismo.

En agosto de 2015 fue nombrado Director de la Agencia Federal de Inteligencia.

Sus acciones en el cargo son las que ahora lo han puesto en la mira de la justicia federal y que han llegado esta semana a que la fiscalía pida su imputación y su detención.
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