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domingo 13 de marzo de 2016

Un hombre que combina la diplomacia y la pasión familiar con la elaboración de vinos

La Selva Negra, esa deliciosa bomba de chocolate y crema, le debe su nombre a la zona de Alemania donde fue preparada por primera vez. Claro que en ese lugar geográfico donde converge ese país con Suiza y Francia, a la torta le agregan un toque especial: aguardiente de cerezas, o "kirsch", una bebida también original de la zona.

"Esa torta y otras delicias similares preparaba mi abuela" cuenta Andreas Vollmer, el cónsul honorario de Alemania en Mendoza. El mismo joven que hace 17 años dejó Alemania, su paisaje atiborrado de pinos oscuros, y un frío húmedo que en invierno suele doler en los huesos, para instalarse en Argentina. Fueron dos sus principales motivos, igualmente relacionados con el amor: por un lado, elaborar vino, ya que su familia en Alemania se dedica a la fabricación de esta bebida desde hace 400 años y por otro, la mendocina Analía Oggero, una profesora de Psicología que se convirtió en su esposa y madre de su hija Helena (que acaba de comenzar el preescolar).

Si bien se siente argentino por adopción -de hecho habla un castellano casi perfecto, apenas alterado suavemente por su propia tonada- cada año regresa a Alemania para no perder contacto, y ver a su familia de origen.

El lazo del vino

Andreas se crió entre esos viñedos alemanes en donde la uva tarda en madurar porque está atravesada por el frío: "Somos propietarios de la bodega familiar VOLLMER, ubicada en el suroeste de Alemania, límite con Francia y Suiza. En la zona de la Selva Negra. La bodega pertenece a la familia desde hace más de 400 años y la lleva hoy uno de mis primos que es enólogo".

"En la bodega de Alemania principalmente se producen vinos de variedades blancas, como el Riesling. Y en variedad tinta el Pinot Noir. Son vinos de características muy diferentes por las condiciones climáticas a las que están expuestos los viñedos", cuenta y asegura que él prefiere la calidad de los vinos que se fabrican en Mendoza, por la cantidad de horas de sol que absorbe el fruto antes de ser triturado.

El sabor y el color es definitivamente más intenso y él, como conocedor, lo disfruta, hasta cuando sólo habla de él.

En Mendoza, sigue con esta costumbre familiar, pero lo hace a través de la gerencia de Viñas Don Martín, una bodega de capitales suizos en Agrelo, Luján de Cuyo.

"Acá producimos principalmente vinos tintos. Malbec por excelencia. También me gusta trabajar en blends con Cabernet-Sauvignon, Cabernet-Franc y Petit Verdot", señala.

"Se trata de una finca de 60 hectáreas, en las que cada espacio es aprovechado porque las condiciones en Mendoza son, la verdad, excelentes", agrega.

En opinión de un conocedor como Vollmer, los aspectos climáticos de la provincia son inmejorables en el mundo para dedicarse a la industria vitivinícola: "320 días de sol al año, aguas puras y tierras vírgenes. Es increíble. Nuestros vinos han ganado recientemente medallas de oro en todas las categorías, cosa que nos ayuda mucho en la venta".

"Actualmente vendemos a Suiza, Alemania, Brasil y Canadá. Estamos apostando ahora fuerte a nuevos mercados de exportación" explica quien además, se dedica a intervenir en las relaciones entre nuestra provincia y su país.

Crear lazos internacionales

La tarea de un diplomático es, básicamente, la de constituirse en un nexo, crear lazos y facilitar las relaciones entre el país de origen y el que lo recibe, pero no sólo para cuestiones formales y protocolares.

Según relata Andreas, desde su luminosa, colorida y cálida oficina de la peatonal Sarmiento, "el trabajo de cónsul es complejo. Es ser representante de un país ante el gobierno local, ser el nexo con la Embajada en Buenos Aires y ayudar a todos los que lo precisan. Como cónsul honorario uno no percibe ningún sueldo, sino, que se presta un servicio ad honorem".

En cuanto a este aspecto, Vollmer asegura que no necesita cobrar un sueldo: "Alemania me ha dado mucho y quiero trabajar para devolverle lo que me dio. Yo quiero mucho a mi país, y es muy lindo ayudar a la gente". Por otra parte destacó que le permite estar en contacto con su gente y hablar en su idioma todos los días.

Sin embargo, la actividad diplomática se ha extendido a muchas otras funciones, hasta las sociales y de asistencia a los viajeros a los que les ocurre algún inconveniente. Andreas Vollmer cuenta que "el trabajo se ha incrementado. Hacemos estadísticas sobre las tareas que son de escribano y consulares y desde el año pasado esto se ha duplicado" manifestó el representante de Alemania en Mendoza.

Cómo se maneja un consulado

Vollmer explicó cómo están diagramadas las tareas dentro del cuerpo Consular de Mendoza: "Una vez por mes nos reunimos todos. Es importante porque intercambiamos opiniones y experiencias entre los colegas pero también le damos participación al gobierno local. Nos juntamos entre todos los cónsules, también los de carrera diplomática como Italia, España, Chile, Brasil, Perú y Bolivia. En total somos 25 representaciones de países en Mendoza. Yo soy el encargado de monitorear las tareas protocolares y las relaciones internacionales de todo Cuyo con Alemania, además de brindar asesoramiento y asistencia".

Contención

Entre los muchos requerimientos que debe atender un consulado están las tareas de asistencia a los viajeros y asesoramiento a quienes quieren emigrar al destino europeo.

Vollmer y su equipo han tenido que dar respuestas a ambas situaciones

"Para darte un ejemplo claro de que nuestras tareas no se terminan con las obligaciones diplomáticas: hace poco hemos tenido que asistir a un chico alemán que tuvo un accidente muy grave porque chocó contra un camión y se quebró la columna vertebral. A eso hay que sumarle que el camión se fugó y dejó al joven sin asistencia". Vollmer se nota angustiado cuando relata lo que le sucedió a su joven compatriota.

El consulado está asistiendo al joven alemán para que sea atendido médicamente y por otra parte, están cubriendo su seguro, de manera que pueda realizar una rehabilitación y no quede parapléjico.

A esto se le suma otra tarea social que realizaron hace poco desde este consulado: "Tuvimos que asesorar a una familia de argentinos que, empujados por la recesión, y las sucesivas crisis económicas, quisieron emigrar e instalarse en nuestro país. A ellos les hemos brindado todos los conocimientos y contactos que poseemos. "

Actualmente el cónsul está en Alemania y aprovechará para hacer reuniones en ministerios federales Puntualmente estoy asesorando a gente que quiere invertir en Mendoza", finalizó Vollmer, un eterno enamorado de Argentina.

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