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domingo 15 de mayo de 2016

Un historiador y periodista que pone bajo la lupa la impronta del papa Francisco

Marcelo Larraquy es un historiador y periodista argentino, reconocido internacionalmente por el peso de sus investigaciones

Marcelo Larraquy es un historiador y periodista argentino, reconocido internacionalmente por el peso de sus investigaciones, sobre todo enfocadas en nuestros violentos años '70.

Su carrera en los medios comenzó en el ámbito deportivo: fue cronista en el diario La Prensa, corresponsal de la revista de deportes italiana Guerin Sportivo y fue durante ocho años subeditor de la revista Noticias, ganó el premio Kónex al periodismo de investigación (por 10 años de trabajos realizados en este campo, entre 1997 y 2007) y el premio Pléyade a la mejor investigación periodística de 1999. Fue guionista de la serie 9mm, un trhiller con contenido político. Además hizo notas para la revista Don Balón (España) y la Rolling Stone argentina.

Con todo ese bagaje, en el 2000 comenzó a publicar sus investigaciones históricas. Ya han pasado 16 años entre su primer libro Galimberti, de Perón a Susana, de Montoneros a la CIA y su última publicación El Código Francisco, donde pone bajo la lupa la impronta de Jorge Bergoglio en el Vaticano.

Sin embargo, esta no es la primera investigación y el primer libro que Larraquy escribe sobre el Papa argentino, al que describe como un político de peso internacional más que como un hombre religioso.
La llegada del papa Francisco al Vaticano y sus años de vivencias en la curia, previos al 2013, fueron desmenuzados por el autor en Recen por él, una publicación que salió al mercado a escasos seis meses de que Bergoglio fuera elegido para dirigir el destino de una Iglesia Católica a la que Larraquy define como "en salida".

En esta entrevista cuenta cuáles fueron sus motivaciones para elegir a este personaje histórico, porqué piensa que fue elegido por sobre otros cardenales y cuál es el legado que Francisco quiere dejarle a la Iglesia una vez que concluya su tarea.

–Como historiador, ¿cuáles fueron sus motivaciones para ocuparse de la figura del papa Francisco?
–La motivación inicial fue por su relación con la década del '70. Cuando fue designado Papa yo acababa de escribir Los '70. Una historia violenta y sentía que Jorge Mario Bergoglio era un personaje que todavía vivía los ecos de aquellos años. El inicio de la investigación consistió en explorar sobre la orden de los jesuitas en esa década, y luego avancé más sobre a qué Iglesia llegaba. Para eso viajé al Vaticano y la conclusión fue la escritura del libro Recen por él. En cuanto a Código Francisco revisa con mejor perspectiva las líneas claves de su Pontificado, sus tensiones políticas en el último medio siglo de la Argentina y los movimientos internos de la Santa Sede de los últimos 30 años, siempre enfocados desde la figura del Papa.

–¿Cómo definiría exactamente el "Código Francisco"?
–Me gustó la idea de "Código" como sus maneras de hacer, sus procedimientos, su manera de involucrarse de lleno en la política internacional, el modo en que hizo retornar a la Santa Sede de esos escenarios luego de una década en la que prácticamente no había participado.

–¿Cuáles fueron para usted los motivos por los que se logró imponer a este hombre latinoamericano por sobre los líderes europeos que hasta el momento habían dirigido la Iglesia Católica?
–Muchos cardenales querían salir del estado de postración en el que estaba inmerso el Vaticano. Escándalos, corrupción, lavado de dinero, omisión de abusos sexuales... era una Iglesia asfixiante para sus fieles.

–¿Piensa que este es un signo de la Iglesia de querer renovarse o un intento de volver a tener peso mundial, porque como usted dice es "una Iglesia en salida"?
–Si uno mira en perspectiva, el sello del argentino Jorge Bergoglio es renovador. Francisco es muy astuto políticamente, una cualidad de la que Benedicto XVI carecía. Y para las reformas, se necesitaba un político antes que un hombre de doctrina. El cónclave del 2013 tuvo esa percepción, quizás los movimientos de Bergoglio los sorprendieron, porque no sabían bien quién era. Pero por el hecho de no tener su origen en la curia romana, ya resultaba una ventaja.
– ¿Qué papel jugó Ratzinger en la elección de Francisco como su sucesor?
–A veces supuse que fue su "elector" en las sombras, al no firmar la jubilación de Bergoglio y pasarlo a retiro, algo que podía realizar desde diciembre de 2011, cuando el cardenal de Buenos Aires cumplió 75. Un año y tres meses no es demasiado tiempo para convertirlo en cardenal emérito, pero lo mantuvo en la Arquidiócesis. Ratzinger le tuvo mucho respeto y probablemente haya creído que podría afrontar los desafíos para los que él ya no tenía fuerzas.

– ¿Cuál será el legado de este pontificado, la impronta que imponga este Papa al futuro de la Iglesia a nivel mundial?
–El legado creo que es su voluntad de conducir una Iglesia para ponerla más a tono con el mundo de hoy. Y permitir los debates internos, además de sus actuaciones geopolíticas. Y también, volver a ocuparse de los desplazados del mundo, de las víctimas de las mafias. Eso también es una tarea nueva en el Pontificado.
–¿El Papa influye en la toma de decisiones políticas en el país, o simplemente los gobernantes quieren "una foto" con el Papa porque esto los legitima frente a la sociedad?
–El Papa influye en la política y la sociedad, en las personalidades que lo visitan y lo escuchan. Es un hombre que desde hace medio siglo que está, desde distintos lugares, en política.
–¿Cómo se produjo el cambio en la relación entre Bergoglio y el gobierno kirchnerista?
–Cuando fue designado Papa, Francisco dejó de lado la competencia con el kirchnerismo. Intentó que el país tuviera una continuidad institucional y la relación con Cristina Fernández de Kirchner estuvo enmarcada con esa intención. Es un jefe de Estado, es el jefe de la Iglesia Universal, no podía lidiar con la presidenta de su propio país por cuestiones del pasado.

– ¿Quiénes son en la actualidad los "enemigos" del Papa?, ¿cómo se cuida en una gira internacional su seguridad?, ¿podría ser víctima de un atentado?
–Los "enemigos" del Papa en el Vaticano son los que prefieren evitar las cambios pastorales. Los que prefieren una Iglesia que mantenga su letra doctrinal antes que vincularla con el mundo actual.

–Antes de convertirse en el papa Francisco, Bergoglio ya tenía un conocimiento de política y relaciones internacionales que lo llevaron a intervenir en conflictos históricos como Estados Unidos – Cuba o a acercarse a Putin para evitar que Estados Unidos invada Siria? ¿Cuenta con asesores en estas temáticas?

–Sí, claro, tiene la Secretaría de Estado y toda la tradición de la diplomacia vaticana como soporte, pero las decisiones más trascendentales las tomó solo, por su visión, su intuición de juego político y su propio discernimiento.

–¿Cómo interviene para evitar la invasión de Estados Unidos a Siria?
–Enviando una carta al G20, que en ese momento estaba con la titularidad de Putin. Nadie estaba del todo convencido de una intervención militar norteamericana en Siria y bastaba que el Papa enviara esa carta para neutralizarla.

–¿Cómo lee la (posible) reunión de Hebe de Bonafini y el Papa?
–Como un gesto de misericordia. Creo que Francisco es un hombre libre que decide sus acciones bajo su propio discernimiento. Lo veo como un gesto de características misericordiosas, destinado a apartar los rencores, acusaciones y mezquindades del pasado. Por la trayectoria de cada uno, me parece un encuentro saludable y en cierta forma histórico, que puede ayudar a cerrar las grietas de ese pasado.

–¿Cómo se da el proceso de elección de un hecho histórico y/o personaje a investigar?
–Es casi fortuito. Nunca se sabe bien del todo cómo surge la idea. En el caso de Recen por él, fue a partir de un comentario que me hizo un amigo italiano cuando renunció Ratzinger y tomábamos un helado. Ni yo imaginaba esa noche que haría dos libros sobre el tema. Para hacerlos hubo mucho estudio sobre teología, geopolítica, historia argentina y muchas entrevistas, claro.
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