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lunes 09 de enero de 2017

Un bloque hielo de 5.000 Km2 está a punto de separarse de la Antártida

Apenas 20 kilómetros mantienen unidos el gigantesco pedazo de hielo al continente. Si se desprende y se transforma en un témpano, sería uno de los 10 más grandes registrados

Un bloque de hielo de unos 5.000 kilómetros cuadrados, considerado como uno de los diez más grandes registrados hasta ahora, está cerca de desprenderse de la Antártida, según análisis de científicos de la Universidad de Swansea, Gales, Reino Unido.

Una larga grieta en el segmento Larsen C –uno de los tres que tiene la barrera de hielo Larsen– aumentó rápidamente en diciembre y actualmente, apenas unos 20 kilómetros de hielo mantiene al témpano unido a la plataforma.

El Larsen C, de un espesor de 350 metros, está localizado a lo largo de la costa oriental de la península antártica y ayuda a frenar el flujo de los glaciares –ríos de hielo– que tiene detrás.
Según los expertos de la universidad de Swansea, se trata de un pedazo de hielo cuya extensión equivaldría a una cuarta parte al territorio de Gales, por lo que su desprendimiento podría provocar otros en el futuro.

Los investigadores han observado la grieta en el Larsen C durante muchos años, después del colapso de Larsen A –el segmento más pequeño– en 1995 y de Larsen B, que se desintegró casi en su totalidad en 2002, aunque quedan algunos sectores remanentes.

Las observaciones del equipo de Gales señalan que en diciembre del año pasado, la velocidad de crecimiento de la brecha se aceleró y aumentó 18 kilómetros en sólo un par de semanas.

Lo que pronto podrá ser un iceberg gigantesco ahora es un bloque de hielo que cuelga del continente antártico por un "hilo" de tan sólo 20 kilómetros de largo.

La grieta es de unos 100 metros de ancho, pero se estima que es de medio kilómetro de profundidad.
"Si la separación no se produce en los próximos meses, me sorprenderé", dijo a la cadena británica BBC el profesor Adrian Luckman, uno de los investigadores de la Universidad de Swansea.

"Está tan cerca de la ruptura que creo que es inevitable", añadió.

Según explicó, los científicos pudieron observar el aumento de la grieta a través de imágenes de radar del satélite Esa Sentinel.

Luckman subrayó que se trata de un acontecimiento geográfico y no climático, puesto que la grieta ha estado durante décadas, pero se ha perforado en este momento.

La preocupación de los científicos es la posibilidad de que si se desprende el iceberg, los glaciares aceleren su movimiento hacia el mar, lo que tendría un impacto en el nivel de las aguas.

De acuerdo con estimaciones de los expertos, si el hielo que la barrera Larsen C retiene entra en el mar, el nivel de las aguas globales puede aumentar unos diez centímetros.

Señalan que la grieta ha estado presente durante décadas, pero que se ha profundizado y extendido en este momento en particular.

La repentina ruptura de Larsen B, en 2002, continuó con la espectacular desintegración de esa plataforma.

Una de las hipótesis es que el calentamiento global pudo provocar la separación del iceberg, pero los científicos de Swansea dicen que no tienen ninguna evidencia directa para comprobar aquello.

Lo que de verdad les preocupa a los investigadores es cómo la ruptura afectará al resto de la plataforma.

Mucho más considerando la forma espectacular en la que Larson B se desintegró en 2002 después de una ruptura similar.

"Nosotros estamos convencidos, aunque otros no están, que la plataforma de hielo restante será menos estable que la que existe ahora", apuntó Luckman.

A medida que flote sobre el mar, el iceberg resultante de la ruptura no elevará el nivel de las aguas, explica el profesor.

Sin embargo, si la plataforma se rompe aún más, podría dar lugar a glaciares que se hundan y toquen tierra.

"Este hielo no flotante sí tendría un impacto en el nivel del mar", señala Luckman.

Hay pocas certezas en este momento de lo que pueda pasar, más allá de un cambio inminente en el contorno de la costa helada de la Antártida.

"Las probables consecuencias podrían ser que la plataforma de hielo se derrumbara en unos años o décadas. Será un gran cambio geográfico que cambiará el panorama de la región", indicó Luckman.
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