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domingo 27 de marzo de 2016

Tus palabras tienen valor

Mucha gente teme decir que "no" porque cree que las consecuencias serán negativas y los demás le retirarán su amistad o su amor. Pero lo cierto es que a veces necesitamos decir que "no"

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Mucha gente teme decir que "no" porque cree que las consecuencias serán negativas y los demás le retirarán su amistad o su amor. Pero lo cierto es que a veces necesitamos decir que "no" y es posible decirlo con tranquilidad y en un buen tono.
Aquel que no es capaz de decir que "no", no puede establecer cuáles son sus prioridades y hacia dónde se dirige en la vida. Cuando tenemos una meta concreta, podemos elegir qué cosas aceptar y qué cosas rechazar. Lo cierto es que "sí" y "no" no se trata solo de palabras; son permisos que nos damos a nosotros mismos.
Las personas que tienen palabra, que cumplen lo que prometen, suelen destacarse y llamar la atención. Ser fieles a nosotros mismos y a nuestras palabras nos convierte en personas creíbles y confiables, hayamos dicho que sí o que no.
Por eso:
*Si arreglamos con un amigo para encontrarnos a una hora determinada, lleguemos a tiempo.
*Si firmamos un contrato, cumplámoslo.
*Si prometimos hacer algo por alguien, guardemos nuestra promesa.
Aunque no nos demos cuenta, nuestras palabras tienen valor. Cuando llevamos a cabo lo que dijimos que haríamos, mejoran todas nuestras relaciones, ya sean familiares, laborales e incluso con desconocidos. Una persona que es fiel en cumplir sus palabras resulta apta para ocupar cargos de liderazgo.
Si queremos ser gente de palabra, necesitamos aprender a controlar nuestra mente y no movernos por emoción (que deriva del pensamiento), sino por convicción.
Es fundamental renovar nuestra mente: quitar de allí todas esas ideas que no nos resultan útiles y llenar ese espacio con pensamientos de calidad que nos conduzcan a sentimientos y acciones positivos.
Nuestras creencias derivan de aquello que pensamos y lo que creemos tarde o temprano saldrá de nuestra boca en forma de declaración. Por ello, debemos comenzar por la mente y no permitir que los pensamientos que pasan por allí nos arrastren hacia abajo.

Pautas para hablar eficazmente
*Expresemos directa y específicamente, sin vueltas, lo que pensamos o deseamos. Aunque a alguien pueda molestarle. Por supuesto, siempre sin lastimar al otro.
*Enfoquémonos en lo que queremos lograr (trabajo, relaciones, salud) porque de esa manera podremos poner en acción lo que antes fue un deseo en voz alta.
Salgamos del eterno lugar de "víctima". Por ejemplo, si tenemos frío y ganas de tomar un café, no digamos: "Todo el día trabajando acá encerrado, muriéndome de frío y nadie se acuerda de que existo". ¡Simplemente pidamos el café!
Hay personas que se enferman en medio de una dificultad porque no pueden poner en palabras lo que sienten en ese momento. Es el cuerpo el que habla por ellos. En lugar de tomarse un descanso, inconscientemente eligen enfermarse para poder estar en cama y justificar el alejamiento.
Necesitamos aprender a hablar y a darle valor a cada palabra que expresamos. Las palabras tienen poder para construir y destruir situaciones.
De cada uno de nosotros depende cuáles elegiremos para comunicarnos eficazmente. Para crecer y estar sanos, hablemos palabras de vida, de pasión, de aliento, de estima, de motivación, de anhelos. Aprendamos a hablar en positivo. Y, mientras lo hacemos, veremos nuestros sueños convertirse en realidad.

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