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domingo 25 de septiembre de 2016

Suar no la pifió: Cristina es una notable actriz

Es impresionante el nervio, el carácter que les imprime a sus palabras. Por ejemplo cuando dice: "Mi nombre no es importante"

Adrián Suar tiene toda la razón. Cristina Fernández de Kirchner es una de las más grandes actrices que ha dado este país.

El actor, productor y gerente televisivo, quien tiene un ojo clínico para detectar talentos, sostiene que sería un acierto hacerla actuar en una de sus ficciones.

El Chueco jura y perjura que no lo dice en chiste.

Sra. Millones
Imagínela, lector, en una de esas novelas costumbristas de Pol-ka haciendo, por ejemplo, ese papel que le sale tan bien, el de la muchacha de pueblo devenida señora millonaria y supuesta "abogada exitosa", pero que insiste en no olvidarse del barrio.

Haga otro esfuerzo y véala recitando, por caso, este parlamento: "¿De qué se quejan estos tipos si a la tarasca la levantaron en pala?".

Sin nombre
Revise, si no, el video del acto de los otros días en La Plata cuando ella frena en seco a los militantes que coreaban "Cristina conducción, Cristina presidenta".

Producido el golpe de efecto ante el auditorio, ella les advierte de que en la titánica tarea de recuperar el movimiento nacional y popular, destrozado por las garras macristas, lo importante ya no son los nombres propios que conduzcan, sino la lucha contra los poderes concentrados.

Paradójico: pocas veces ha habido en la política un poder más concentrado que el kirchnerismo.

El renunciamiento
Es impresionante el nervio, la credibilidad, el carácter que les imprime a sus palabras.

"Aquí no interesan los nombres, yo no soy lo importante", asevera Cristina con la voz casi entrecortada.

Sabemos que a ella le interesan sobremanera los nombres y sobre todo el suyo.

Sabemos que no podría participar en ninguna movida política donde ella no fuera la estrella.
Pero también sería deshonesto no reconocer que su actuación es bastante creíble.

Asimismo no deberíamos olvidar que el renunciamiento es uno de los momentos cumbres a los que suele apelar el relato peronista para lograr exactamente lo contrario de lo que se dice en el discurso.

Sí, son ellos
Lo bueno (para la realidad) es que en esos actos cristinistas insisten en estar presentes varios impresentables (Amado Boudou, Luis D'Elía o Fernando Esteche, por ejemplo) que con sus presencias terminan aguándole a la dama el operativo retorno. Y lo más "nuevo": el plan clamor.

Cada vez que cualquier argentino los ve a estos personajes otra vez en primera fila no puede menos que volver corriendo de inmediato a la realidad.

Temple nac y pop
Es destacable el temple que Cristina demuestra en los escenarios donde le toca hablar, a pesar de ya estar imputada y procesada.

Ella sabe que en un futuro cercano le van a ampliar el número de imputaciones y procesamientos. Pero sigue adelante al ritmo de Avanti morocha.

En público ella actúa como si aquí no hubiese pasado nada.

Como si no hubiese perdido las elecciones y el poder partidario.

E incluso como si todavía manejara la sonora caja registradora de la política, cuando en realidad tiene inhibida hasta su fortuna personal

Su influencia en el peronismo se limita únicamente a los restos del kirchnerismo duro y a los sectores militantes del camporismo y afines, que empiezan a menguar con tanto Ottavis, con tanto hijo de D'Elía cobrando sueldos de gerentes en la ANSES, o con tantos dólares de la corrupción revoleados sobre la conciencia de la ciudadanía.

"No se equivoquen"
Cristina de Kirchner se aferra a cualquier estratagema para tratar de evitar el porrazo anunciado.
Esta semana ha sido el intento de seducir a Sergio Massa, quien es hoy el único peronista con alguna posibilidad de éxito en las urnas.

¿Quién no recuerda que todos estos años Cristina se cansó de desprestigiar al tigrense por haberse ido de su lado cuando, como jefe de Gabinete, empezó a ver cosas fuleras en la Casa Rosada?
Un desagradecido el Massa este. Néstor Kirchner nunca lo quiso. Lo minimizaba, no le veía estatura política para el cargo que le concedió su mujer.

En público Néstor le decía "Massita", pero no como un gesto cariñoso, sino como diciendo "sos insignificante, pibe, yo sí te tengo calado. Cristina se deja llevar por las apariencias".

Por estos días Cristina quiso convencer a sus seguidores de que no había que tratar mal a Massa. Y les explicó que el renovador se fue de su lado por cuestiones circunstanciales.

"Pero no se equivoquen, Massa es de los nuestros", les aseguró mientras a varios en el auditorio se les caían las mandíbulas.

Massa saltó como un resorte. "El kirchnerismo es el pasado. Un pasado con la mochila llena de cuestiones con la Justicia", machacó.

El líder del Frente Renovador sabe que no hay aún en el peronismo nadie que le pueda hacer sombra.
Ni siquiera Urtubey, aunque tras el rumboso casamiento con Isabel Macedo las acciones del salteño van a subir considerablemente.
Todo indica que en el futuro de Cristina se avizoran muchas escenas difíciles.
Serán momentos para sacar lo mejor de la gran actriz que según Adrián Suar hay en la ex presidenta.
Si este final lo escribiera Tinelli, seguramente diría: "¡Para vos, Macedo!"

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