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domingo 16 de julio de 2017

Su técnica con láser en la menopausia fue premiada en Europa y Estados Unidos

Cuando Adrián Gaspar estudiaba medicina en la Universidad Nacional de Cuyo en la década del '90 quería ser ginecólogo. Lo que aún no sabía es que sería el creador de una técnica revolucionaria para mejorar la salud sexual de las mujeres que se encuentran en la menopausia y disminuir los síntomas del síndrome ginecourinario, que tanto malestar produce en esa etapa de la vida. En aquellas épocas Gaspar apenas era un joven que recorría las postas sanitarias de Lavalle haciendo de todo: desde vacunar a bebés hasta atender partos. Sin embargo, ese no sería su destino como médico. Decidió especializarse en la utilización de técnicas láser y para eso se fue a estudiar a Italia. Ese fue el puntapié inicial para que, a través de una serie de investigaciones, desarrollara trabajos que hoy son premiados a nivel mundial.

Pero como "nadie es profeta en su tierra", ni la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia ni la Asociación de Ginecología y Obstetricia de Mendoza reconocen los trabajos del médico como técnicas aplicables contra los síntomas de la menopausia.

–¿Cómo comenzó a investigar?
–Soy ginecólogo y trabajo con láser. Me formé en algo que no existe en Argentina, que es la cirugía ginecológica con láser. Me recibí en la UNCuyo e hice mi residencia en el Hospital Italiano de Mendoza. Hice algunas rotaciones por el extranjero, pero hace 13 años viajé a Italia y me capacité en láser.

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–¿Por qué se interesó en la aplicación del láser en ginecología?
–Me interesaba porque veía el láser como una herramienta médica muy futurista en mi especialidad. En otras áreas de la medicina el uso del láser está más desarrollado, como sucede en oftalmología, dermatología, medicina estética. En ginecología es nuevo, los ginecólogos no tenemos formación en esto.

–¿No se utilizaba antes?
–El láser comenzó a utilizarse en ginecología en 1972. Los ginecólogos comenzaron a usar estas herramientas, después las dejaron de lado. Yo comencé a investigar y desarrollé una técnica para tratar la sequedad vaginal y la incontinencia urinaria a través del láser.

–¿Es lo que actualmente se trata con hormonas?
–Claro, a partir de que las mujeres entran en la menopausia disminuyen sus estrógenos, y esto provoca sequedad y ardor en la vagina, no sólo respecto de las relaciones sexuales sino durante el resto de las situaciones de la vida. Lo que ocurre con las hormonas es que muchas veces no se pueden tratar algunas enfermedades con ellas, porque están contraindicadas, por ejemplo en las pacientes que han sufrido cáncer.

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–¿Sólo en esos casos?
–No, también hay cierta fobia a tomar hormonas, y a algunas pacientes las hormonas no les producen los efectos esperados.

–¿Es común que las mujeres sufran de este problema?
–Más de lo que se cree. Una de cada cinco mujeres en la etapa de la menopausia sufre las consecuencias de este síndrome, a veces se trata de chicas jóvenes que han tenido cáncer y son medicadas con tamoxifeno, una droga que produce una menopausia temprana, y están impedidas de recibir estrógenos, pero sí pueden ser tratadas con láser.

–¿Por esto desarrolló la técnica?
–La verdad es que yo, como ginecólogo y conocedor del láser, pensé que se podían unir estas dos especialidades para mejorar los síntomas. Las primeras evidencias las obtuve tratando las heridas de la enfermedades como el VPH, que produce un tipo de verrugas en el útero. Yo las quemaba con láser, y notaba que las pacientes mejoraban en este otro tipo de síntomas.

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–¿La presentó en Argentina?
–En el año 2007, pero no en el país, porque siempre lo consideraron muy sui géneris, que le faltaba evidencia científica. No lo tomaron en cuenta por esto.

–Pero tenía la evidencia de consultorio...
–Sí, por lo que te comenté de mis pacientes tratadas en consultorio. Yo buscaba bibliografía y no había nada. Pero lo que comprobaba era que el efecto de calor que genera la luz lograba una serie de cambios en la mucosa de la vagina que, a la larga, mejoraban los síntomas. Publiqué un trabajo en el 2009, me presenté en el congreso mundial de cirugía cosmética y medicina estética que se realizó en Split, Croacia. Hasta ese momento hablar de rejuvenecimiento vaginal les sonaba a negocio. En realidad lo que yo explico es que lo que hacemos es rejuvenecer las células de la mucosa vaginal para que las mujeres puedan tener una mejor calidad de vida.

–¿A partir de esto comenzaron a darle importancia al trabajo ?
–¡No! Me lo rechazaron de cuanto journal se te ocurra. Pero el American Journal of Cosmetic Surgery finalmente lo publicó. Ese trabajo pasó a ser inmediatamente la guía de todos los trabajos que vinieron después.

–¿Sólo usted pone en práctica la técnica?
–En Argentina sólo yo, pero ya se utiliza en 56 países más. Veinticinco empresas de láser del mundo fabrican los elementos y venden la técnica usando como referencia los trabajos que yo desarrollé.

–¿Y las herramientas médicas existían cuando usted desarrolló la investigación?
–No, de hecho yo diseñé la herramienta junto con un ingeniero, en Europa.

–¿En qué consiste el tratamiento?
Las mujeres con este tipo de problemática se tratan en tres sesiones de 15 a 20 minutos cada una, una vez al mes durante tres meses. Es una técnica no invasiva con la que disminuyen los síntomas del síndrome genitourinario de la menopausia, y se evita la ingesta de hormonas y sus posteriores consecuencias.

–¿Cree que ahora reconocen su trabajo como valioso?
–De hecho, acabo de regresar desde Vancouver invitado por la Sociedad Mundial de Ginecología.

–¿Cómo fue que recibió premios en Europa y en Estados Unidos?
–En el 2016, se hizo el Primer Congreso de la Sociedad Europea de Ginecología Estética y mi trabajo fue ternado junto con el de otros dos médicos, uno de Inglaterra y otro de Grecia. En esa ocasión obtuve el premio a la mejor idea prototipo de salud femenina. En el 2017 fue de la American Society for Laser Medicine and Surgery.

–¿En qué consisten esos premios?
–En un reconocimiento por parte de la academia americana al mejor trabajo en salud femenina en el 2017. Actualmente soy veedor de trabajos en esa institución.

–¿Esta técnica se utiliza también para tratamientos de ginecología estética?
–Sí, también se aplica a rejuvenecimiento vaginal. Por una cuestión de elección, no de salud, hay mujeres que quieren mejorar el aspecto de sus genitales.
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