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miércoles 13 de abril de 2016

Se busca al culpable del primer beso de la Humanidad

En el Día Internacional del Beso, buceamos en la historia y en la prehistoria, para comprobar -en contra tal vez de lo esperado- que los orígenes de esta manera de mimarse no son tan idílicos.

Un beso puede servir para sellar una traición, como hizo Judas. Pero también es la expresión de amor más extendida en el mundo. Poetas románticos como Bécquer han dedicado versos y versos a encumbrar su valor: "Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... yo no sé qué te diera por un beso".

Hoy, Día Internacional del Beso, buceamos en la historia y en la prehistoria, para comprobar -en contra tal vez de lo esperado- que los orígenes de esta manera de mimarse no son tan idílicos. Según la corriente biológica de la antropología, el beso es una actividad innata en el ser humano que habríamos heredado de nuestros ancestros homínidos y cuya función originaria sería similar a la de otras especies. Tal y como señalan algunos antropólogos basándose en los postulados darwinistas, el primer beso que ha presenciado nuestro planeta podría haber sido protagonizado por dos pájaros, una madre que mastica el alimento y un hijo que lo recibe en la boca.

Esta teoría no es compartida por todos los antropólogos. Hay quienes consideran que el beso pudo haber surgido como una práctica cultural, ya que los seres humanos somos ante todo seres sociales, y nos adaptamos al entorno a través de la cultura en la que nacemos, no sólo mediante nuestra condición biológica.

La primera referencia literaria sobre el acto de besar se remonta, según el libroThe Science of Kissing de Sheril Kirshenbaum, al año 1.500 a.C, cuando en unos textos escritos en sánscrito védico y aparecidos en la India se habla de "lamer la humedad de los labios". Precisamente en este país fue escrito en el siglo III d.C. el Kamasutra, libro que dedica un capítulo entero a explicar las diversas formas de dar un buen beso.

En la limítrofe región de Persia también era habitual besarse cientos de años antes de Cristo. El propio Herodoto así lo constató en Historias (siglo V a.C), libro en el que se indica que el beso en la boca era el saludo típico entre los persas de mismo rango social, mientras que si existía cierta diferencia el beso se daba en el cuello.

En Occidente, según apunta Kirshenbaum en su libro, las conquistas romanas jugaron un papel fundamental en la extensión del beso como hábito cultural.

No ha sido posible determinar aún el origen exacto de esta práctica a la que se han dedicado versos, cuadros, esculturas y películas, pero sin duda el beso está extendido de manera "casi universal en las sociedades humanas", como señala el antropólogo de la Universitat Rovira i Virgili, Jordi Roca. Las investigaciones llevadas a cabo coinciden con Roca. En un 90% de las culturas besarse es un comportamiento aceptado en la sociedad. ¿Pero qué hay del otro 10%?

Culturas que le hacen 'la cobra' al besoBarack Obama trata de besar a Aung San Suu Kyi. EFE

Existen sociedades amazónicas en las que besarse no está aceptado culturalmente ni siquiera como forma de saludo. Es el caso de los Secoyas, una tribu que habita entre la Amazonía peruana y ecuatoriana. Dicha etnia considera besarse como un síntoma de locura.

"Tocar el cuerpo con la boca es para algunas tribus amazónicas un acto mágico. Tienen miedo de hacerlo, es un tabú", apunta Roca. Estas sociedades demuestran el afecto de otras formas como la concesión de regalos.

Aunque el beso está implantado como algo común en la gran mayoría de culturas, el fin con el que se utiliza difiere entre unas y otras. Según un estudio publicado en 2015 por la Universidad de Indiana (Estados Unidos), tan sólo el 46% de las sociedades humanas acepta el uso romántico del beso.

El 54% restante no utilizaría el beso como expresión amorosa o "sería una rara demostración de la intimidad", según uno de los investigadores.

En el país más poblado de la Tierra, China, besarse es una expresión sexual similar al coito, por lo que en público nadie lo lleva a cabo. Algunos países de Asia como Japón, Camboya, Tailandia o Birmania comparten este aspecto cultural con los chinos.

El propio Barack Obama protagonizó un choque cultural en 2012 al besar públicamente en la mejilla a la líder birmana y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, un desliz que fue muy comentado en el país.

Roca recuerda que en España hace no muchos años besarse en público también estaba mal visto: "En la época franquista había una máxima que era "quién en la calle la besa, en la calle la deja".

El significado del beso

Los besos pueden ser eróticos, la primera fase de la excitación sexual, pero también transmiten confianza, ternura o sirven como simple saludo.

El modo de besar también puede indicar el rango social de una persona. En la cultura occidental besar en la cara denota igualdad entre los sujetos y en la mano superioridad de uno sobre otro.

"Aunque la práctica del beso está extendida, adquiere diferentes significados y formas en las sociedades humanas", señala el antropólogo catalán. Aunque matiza que "el beso casi siempre es un indicador del deseo de establecer una conexión con otra persona aunque sea superficial o temporal". De hecho hay antropólogos que ejemplifican esta última idea con las prostitutas, argumentando que la razón por la que no besan a sus clientes es el rechazo a establecer una conexión de índole personal con ellos.

La poeta chilena Gabriela Mistral escribió que "hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos". Aún quedan incógnitas por resolver en el misterio sobre qué civilización o especie es culpable del primer beso. Lo que está claro es que, fuese quien fuese, su gesto tuvo tal repercusión que hoy la mayor parte de la humanidad le imita, ya sea para sellar un amor, una amistad, una traición, o simplemente saludar.


Fuente: elmundo.es

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