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jueves 12 de mayo de 2016

¿Quién estuvo detrás del atentado al papa Juan Pablo II?

Es el misterio vaticano jamás resuelto, coinciden analistas y testigos. El turco Alí Agca disparó 2 veces y fue culpable. Aun así, persisten diversas teorías que pesan sobre grupos extranjeros y hasta de la mismísima ciudad del Pontífice

En la tarde del 13 de mayo de 1981 en la Ciudad del Vaticano, dos balazos impactaron en el cuerpo del papa Juan Pablo II, un ataque que conmocionó al mundo y del que nunca se tuvieron certezas sobre el motivo concreto que llevó al joven turco Alí Mehmet Agca a dispararle.

"Es el misterio más grande jamás resuelto", dijo Luis Badilla, periodista que hace más de 40 años vive en el Vaticano y fue testigo privilegiado de ese día.

Varias versiones se barajaron a lo largo de los años sobre aquella trágica tarde para los fieles cristianos, como complots con pistas búlgaras, soviéticas y de la CIA, conspiraciones en el seno del propio Vaticano y entramados con el islamismo radical como supuesto culpable.

Durante estos 35 años, las hipótesis fueron instaladas, cuestionadas y desmentidas, pero nunca comprobadas, del atentado al confeso anticomunista Karol Wojtyla.

Ante un mar de supuestos, quienes actualmente manejan las riendas del Estado religioso optaron por el silencio.

"Por ahora no dicen nada. Seguramente los órganos de prensa recordarán el trágico evento sin mayores o particulares comentarios", sostuvo Badilla en diálogo telefónico desde Roma.

"Para el Vaticano es una historia cerrada y si no surgen nuevos elementos, ciertos y seguros, no habrá ningún comentario", agregó.

Si bien la verdad de las motivaciones que llevaron a Agca a querer matar a Juan Pablo II sigue en la oscuridad, a la luz del tiempo este atentado se puede leer como un síntoma de un momento histórico, cuando el tablero internacional seguía dividido por los últimos años de la Guerra Fría.

Hace 35 años, mientras el Papa de 60 años daba vueltas a la Plaza San Pedro en su coche descapotable –después de este hecho cobraría entidad el vidriado papamóvil– y saludaba a miles de fieles, un hombre de 23 años se apostaba a varios metros para empuñar su Browning de nueve milímetros.

Ráfaga de disparos, sangre salpicada, gritos, conmoción. El pontífice vaciló y cayó en los brazos de su secretario, el reverendo Stanislaw Dziwisz. Le habían pegado dos balazos, estaba herido gravemente en el abdomen, también en el brazo derecho y en la mano izquierda.

Aún consciente fue trasladado al Policlínico Gemelli, donde lo operaron durante cinco horas, le extrajeron parte del intestino y diez días más tarde envió un mensaje piadoso a sus fieles.
Badilla, quien trabaja en Radio Vaticano hace más de 30 años y fundó hace siete el sitio web El sismógrafo, una prestigiosa página con información religiosa consultada por periodistas, expertos y diplomáticos de todo el mundo, cubrió de primera mano el atentado.

"Fue un miércoles por la tarde sereno y soleado, y el ataque fue durante la audiencia general. Desde entonces, en la Iglesia y en el mundo nada volvió a ser como antes. Todavía no hay una versión definitiva, creíble y documentada a pesar de los diferentes procesos y las investigaciones", contó.
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