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sábado 23 de julio de 2016

Por qué la hiena hembra tiene pene y otras curiosidades

Un libro recoge con humor y afán divulgativo la insólita vida de los habitantes de uno de los lugares más hermosos y salvajes del planeta: la saban africana.

El joven biólogo, bloguero y youtuber francés Léo Grasset recoge en su libro «Elefantes, jirafas y termitas. Misterios insólitos de la sabana africana» (Alianza editorial) algunas de las más descabelladas preguntas que se hacen los científicos y exploradores cuando ponen un pie en la sabana africana y se encuentran con que sus habitantes son aún más variopintos de lo que pudiera parecer. Aquí recogemos algunas de esas historias, cada cual más fascinante, llenas del sentido del humor del autor y un profundo afán divulgativo.

Una de las criaturas más insólitas de la sabana son las hembras de la hiena moteada. ¿El motivo? Tienen un clítoris en forma de pene que imita a la perfección el aparato genital masculino. Incluso lucen un escroto falso, todo igual que sus compañeros machos. Ese seudopene, como lo llaman los científicos, es eréctil y se utiliza para hacer aguas menores. Pero les dificulta dar a luz, provocando la muerte de parte de las madres y de muchas de las crías. Entonces, ¿para qué sirve ese colgajo?

Pues no está muy claro, como reconoce Grasset. Para empezar, dificulta que un macho pueda forzar a una hembra, lo que puede dar a esta una ventaja para elegir a la pareja adecuada. Lo que parece una certeza es que no es un accidente hormonal, sino que tuvo que haber una selección para que las hembras decidieran copiar a los machos, quizás para reducir conflictos entre ellas, que en esa especie, son el sexo dominante, corpulentas y muy agresivas.

El ratel, bicho del demonio

«Estoy enamorado del ratel», dice Grasset en las páginas de su libro. Que no espere el lector una amorosa criatura que pueda competir en ternura con los gatitos de internet, porque nada más lejos de la realidad. El ratel, agresivo a más no poder, parece sacado del mismo averno. Como dice el biólogo, «es una máquina de destrucción masiva». Este mustélido, también conocido como tejón de la miel, tiene el tamaño de un caniche, pero es capaz de derribar un búfalo adulto. El truco: apuntar directamente al escroto, sin miramientos. El ratel ha perpetrado castraciones en ñus, antílopes, cebras e incluso seres humanos. Después del ataque en los genitales, espera a que la víctima se desangre hasta la muerte.

Además, este «animalito» tiene una resistencia excepcional al veneno de la serpiente, una inteligencia desarrollada y una piel muy gruesa que le permite darse la vuelta con soltura si otro animal intenta inmovilizarlo. Mejor no encontrarse con uno de ellos.

El escarabajo y la Vía Láctea

Solo una especie, además de la nuestra, ha demostrado ser capaz de utilizar la Vía Láctea para orientarse. Es el escarabajo pelotero, docto en astronomía.

Estos insectos se alimentan de los excrementos de elefante. Hacen una pelotita con la boñiga y se la llevan a su madriguera. Pero también tienen costumbres nocturnas, así que han desarrollado un sistema de orientación que les evita dar vueltas en redondo por la noche, cosa poco recomendable.

Como demostró un experimento llevado a cabo en 2013 por investigadores suecos y sudafricanos (así te lo contamos en ABC.es), los escarabajos consiguen mantener una trayectoria recta incluso cuando solo les queda la Vía Láctea como guía. Si les tapan los ojos, se desorientan.

El lenguaje "sísmico" de los elefantes

Cuando un elefante emite un barrito grave, entre 10 y 40 hercios, una parte se transmite por el aire mientras que otra lo hace por el suelo formando una señal sísmica. Los elefantes son capaces de recibir y enviar esas ondas para comunicarse entre ellos. Como explica el autor, las vibraciones pueden propagarse muy lejos en la tierra, ya que es más densa que el aire. «Por ejemplo, la percusión provocada por el salto de un hombre de 75 kilos se registra a un kilómetro, y los pasos de un elefante de tres toneladas pueden recorrer más de 36 km», apunta.

Los elefantes emiten y reciben esas señales a través del suelo por medio de sus patas delanteras. En la planta poseen unas bolas de grasa que sirven para facilitar esa detección. Después, la vibración se transmite a los huesos de las patas y los hombros para acabar en el oído medio. Así, «pueden reconocer las alertas de sus semejantes, identificar el origen de la onda sísmica y ponerse rápidamente en posición defensiva».

Incesto en la familia real

Esa bonita historia romántica entre «Simba» y «Nala» en «El Rey León» puede esconder un drama familiar de lo más terrible. Es probable que los dos leones enamorados sean, en el mejor de los casos, primos, y en el peor... medio hermanos. Grasset explica que no hay más que ver cómo funciona un grupo de leones, donde uno o dos machos monopolizan a las hembras. En la película de Disney, existen buenos motivos para suponer que todas las crías sean de «Mufasa», el padre de «Simba», así que hay muchas posibilidades de que la descendencia del joven macho y su compañera corra el riesgo de batir todos los récords de consanguinidad.

El autor recuerda que existe una población aislada de leones en Tanzania muy consanguínea, reconstituida recientemente a partir de unos pocos individuos. Las consecuencias se observan sobre todo en los machos, cuyos espermatozoides sufren malformaciones en casi un 50%.








Fuente: abc.es

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