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domingo 14 de agosto de 2016

Pobreza: un informe demoledor para Macri

Lo que vivimos es una paradoja ya que el Presidente prometió pobreza cero, pero los pobres son 1,4 millones más que en 2015

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) sumó duras palabras contra la política social y económica del actual gobierno para confirmar el dato que ya se había publicado en abril: en el país, hay 13 millones de pobres. Los nuevos pobres, dice la casa de altos estudios, emergen de medidas normalizadoras adoptadas por la administración macrista. Es decir que los creó la nueva gestión.

Mientras que el 29% de los argentinos se ubicaban bajo la línea de pobreza en 2015, ese número saltó al 32,6% en abril, sumándose 1,4 millones de pobres.

Y en la clase trabajadora marginal, la pobreza afecta a seis de cada 10 argentinos. Estos datos surgen de una proyección que realizó la Universidad Católica por primera vez para los primeros cuatro meses del año, que se publicó junto a los datos finales de 2015.

Más allá del porcentaje -que ya se había publicado en abril-, el documento "Tiempo de Balance: Deudas Sociales Pendientes al Final del Bicentenario" sorprendió por las palabras que se utilizaron para describir las políticas económicas y sociales implementadas por el gobierno de Mauricio Macri.
La UCA destacó que hay un grupo social que está experimentando un "mayor riesgo" por el aumento de precios, la suba de tarifas y la caída de la actividad, ya que no acceden a los planes sociales o los subsidios a las tarifas. Se da ante todo, en hogares del conurbano bonaerense, hogares con niños y de clase media baja.

"Esta masa de segmentos de clase media baja o sectores populares constituyen los 'nuevos pobres' (SIC) que emergen de medidas normalizadoras adoptadas por el actual gobierno", enfatizó el resumen ejecutivo bajo la dirección del sociólogo Agustín Salvia, al frente del Observatorio de Deuda.
Y continuó: "Es factible que el Gobierno necesite ganar tiempo para que la economía comience a crecer y para generar confianza en que un futuro distinto es posible; sin embargo, muy poco se logrará si no hay una distribución socialmente más equitativa de los costos del ajuste".

En materia económica, los datos de junio fueron lapidarios –prácticamente no hubo sectores con mejoras– y la apuesta es que con alguna baja de la inflación y la suba de jubilaciones y salarios (son varios los gremios que dividieron la paritaria en dos) alguna mejora podrá verse hacia fin de año.
Tanto la baja de la inflación como la suba de la actividad vienen a un ritmo más lento de lo que pensó y dijo el Gobierno. Y las previsiones muy optimistas empezaron a esmerilarse.

La escalada inflacionaria, el incremento de tarifas y la ineficacia de las medidas de contención social adoptadas por parte del gobierno de Macri acrecentaron los índices de pobreza e indigencia. El informe advirtió que más de dos millones de hogares no cuentan con tarifa social, ni subsidios, pese a que atraviesan un período crítico y son altamente vulnerables.

En el acto de presentación, referentes de la UCA advirtieron que "no resulta suficiente" el crecimiento económico para que la realidad social pueda modificarse.

"La falta de estadísticas oficiales confiables de 2007 en adelante privó al Estado de la posibilidad de buscar soluciones estratégicas. Esto lamentablemente sucedió, pero hay que decir que hubo un giro por la reconstrucción del INDEC. Ahora somos escuchados", señaló el especialista.

Recalculando
El deterioro de los indicadores socioeconómicos (caída del salario real y destrucción del empleo) junto con cierta desilusión de los agentes respecto del porvenir económico trazado por el oficialismo, comenzó a reflejarse en la calle, en los movimientos sociales, y en las encuestas de opinión pública (la imagen negativa del gobierno está alcanzado la positiva).

Este combo encendió las alarmas del tablero de la gobernabilidad, motivando un giro más expansivo en la política económica para apuntalar fiscalmente a los sectores desprotegidos (familias de menores ingresos y pequeñas y medianas empresas) y ponerle un piso a la caída de la actividad (mayor gasto en obra pública y jubilaciones).
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