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domingo 16 de julio de 2017

No me gusta mi cuerpo


Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

A muchas personas hoy en día no les gusta su cuerpo, tanto mujeres como hombres. Muchos niños y adolescentes sufren burlas y bullying debido a su aspecto físico, algo que cala muy hondo en su autoestima. Por lo general la imagen que uno tiene de su cuerpo no coincide con la imagen real. Esto significa que los seres humanos poseemos dos cuerpos: un cuerpo físico real y un cuerpo percibido, que es lo que se conoce como "imagen corporal". Dicha imagen se empieza a construir en la niñez y va cambiando con el tiempo, según el entorno.

Las personas que no están conformes con su aspecto suelen tener algunas de estas actitudes: piensan mucho sobre alguna parte de su cuerpo a lo largo del día; comparan su cuerpo con el de los demás y hacen comentarios al respecto; se dan cuenta cuando alguna parte de su cuerpo cambia de repente; no aceptan cumplidos de la gente sobre su cuerpo.

La imagen que yo tengo de mi cuerpo está basada en cómo me vieron y cómo me sentí por ello.
Es decir, que nuestra imagen corporal, y el hecho de autoobservarnos permanentemente, depende de lo que pasaba en nuestra familia cuando éramos chicos. Tal vez en tu familia hacían comentarios negativos sobre el aspecto de los demás, transmitiéndote así una determinada valoración sobre los cuerpos que veían. Muchos adultos tienen la idea de que para que un niño esté sano debe tener sobrepeso y animan a sus hijos pequeños a comer, para luego cuando crecen decirles que ¡tienen que hacer dieta!

Tal actitud introduce la ecuación: comida=gordura=prohibición=su-frimiento.

Lo ideal como padres es no hablar del cuerpo propio ni el de los demás, sobre todo de manera obsesiva. Y enseñarles a nuestros hijos a amarse y aceptarse tal como son porque, si no quieren su cuerpo, no serán capaces de querer a la persona que habita dentro de ellos. Todo esto se transmite con el ejemplo.

Hoy más que nunca nuestros jóvenes, y también muchos adultos, están condicionados por la voz de los otros, por el qué dirán. La sociedad impone estándares muy altos, a veces imposibles de alcanzar, con relación al cuerpo y el concepto de belleza. Pero casi siempre se trata de mitos, o mentiras, que la cultura nos quiere transmitir y sólo conducen a trastornos de alimentación y problemas psicológicos que requieren de atención profesional.

Estos son tres de los mitos más comunes que es necesario derribar:
- Si sos bello/a, serás exitoso y feliz.
- Si sos delgado/a, todo el mundo te aceptará.
- Si no tenés belleza, hay ciertas cosas que no podés hacer.

El mundo en el que vivimos premia la belleza. Según recientes investigaciones, las personas atractivas disfrutan de mejores empleos, son atendidas por los profesionales de la salud por más tiempo y reciben condenas menores cuando delinquen. Pero también está comprobado que la gente delgada y con buen aspecto físico no es la más feliz, que tiene los mismos complejos, conflictos internos y dificultades que quienes no son vistos de la misma manera. Esto es así porque lo fundamental para amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, independientemente de cómo nos veamos en el espejo, es nuestra imagen interna. Es muy aconsejable cuidar nuestra salud, lo cual incluye el cuerpo, pero no debemos olvidarnos de nuestro ser interior que es el que determina nuestra valía personal o autoestima.

¡Todo nuestro ser es valioso! Comencemos a amarlo, respetarlo y cuidarlo, si no lo hemos hecho hasta ahora, y a darle el trato que se merece. Sepamos que nuestro cuerpo nos va a acompañar toda la vida.
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