A Fondo A Fondo
domingo 29 de enero de 2017

Najul, aire fresco en el verano de la mala praxis

Bajo otros incendios. Más torpezas, como la fuga de Meteoro y los afiches de San Martín. Lo positivo: la nueva ministra de Salud

Al Gobierno provincial le hacía falta, perentoriamente, tirar una ficha positiva sobre el tablero para salir de la ciénaga de torpezas en que se fue metiendo durante este verano inmisericorde.

El verano del 17 será recordado por los cronistas como "el verano de la mala praxis".

Algunas metidas de pata fueron veniales. Otras tuvieron graves consecuencias, como la muerte de una joven madre en Las Heras por haber contado mal los días de detención de un convicto. O el incendio en la cúpula del ECA.

El alud de impericias continuó, como si tal cosa, durante la semana.

El colmo de los colmos fue la evasión del inefable Meteoro de Almafuerte, cárcel de máxima seguridad, en una maniobra que se pareció a un gag de Woody Allen en películas tipo Robó, huyó y lo pescaron.

Otra vez, en muy poco tiempo, el hecho puso a Mendoza en las vidrieras noticiosas nacionales. En tono de mofa, ahora.

La Biblia y el calefón
La segunda gran metida de gamba fue de repercusión local. Y derivó en una ola de indignación imparable entre los mendocinos.

Se debió a una iniciativa quizá bien intencionada, en principio, como es la idea, tan extendida, de bajar a los próceres del bronce. Su humanización ayudaría a acercarlos a la gente común. En especial, a los jóvenes.

Fue así que Cultura, en plena celebración del bicentenario de la partida del Ejército Libertador, lanzó una serie de afiches con el general San Martín asimilado a referentes contemporáneos como Maradona, The Beatles o Andy Warhol.

Se trató de un error de cálculo monumental. De ciega idiosincrasia.

La combinación simbólica fue imposible de entender. Ni siquiera en clave surrealista. Teniendo en cuenta que este movimiento, liderado por Breton, lo que quería, bajo la advocación de Baudelaire y Rimbaud, era "épater les bourgeois". O sea, horrorizar a los burgueses.

No es lo que habrán pretendido Diego Gareca y sus poetas de Cultura: incomodar al conservador burgués mendocino. Suponemos.

Lo peor de su boutade fue ligar al Gran Capitán al gol de "la mano de Dios". A la trampa de Maradona.
¡A San Martín, uno de los escasos símbolos inamovibles, intocables, de la corrección ética en el país!
Para colmo de males, una importante porción de la ciudadanía coincide con Juan José Sebreli, considerando a Maradona un mito "deleznable" pues encarna "lo que no debe ser un deportista: drogado, desordenado, no disciplinado, quien transgrede sistemáticamente la máxima mens sana in corpore sano".

¿Qué necesidad había de meterse, gratis, en este berenjenal?

"La pelota no se mancha", acuñó, en su despedida, Diego.

Menos que menos, para el sentir popular, la figura del Santo de la Espada.

Claudia Najul, aire fresco
En medio de la nube tóxica, el arribo de Claudia Najul al Ministerio de Salud fue un soplo de aire fresco.
No lo hizo bajo el mejor clima político posible, pues debió hacerse cargo de suturar la primera crisis en el gabinete provincial y por razones totalmente sorpresivas.
En efecto, la palabra "sorpresa" es la que mejor define el clima que se vivía en el ámbito de Salud por cuanto Rubén Giacchi, el ministro saliente, venía cumpliendo una tarea bien conceptuada.
Hasta tal punto que Najul, al asumir, respetó la totalidad del equipo en funciones, incluyendo a los subsecretarios. "Es un plantel muy comprometido con el día a día. Y encontré, al llegar, un buen clima interno y de trabajo", evaluó, temprano.
Otro aspecto que ponderó Najul fue haber hallado la cartera ordenada y saneada económicamente, sin deudas, pese a las restricciones presupuestarias que padece el Gobierno desde su inicio un año atrás.

Una militante de alma
Son varios los puntos que favorecen la aparición de la ministra.
Uno, quizá aleatorio, es el ser mujer, porque contribuye al balance de un elenco ministerial muy masculino y, sobre todo, a lavar el "pecado mortal" de Giacchi, que fue haberse ido envuelto en una denuncia por violencia de género.
Najul está involucrada con esa problemática bajo etiquetas como #VivasNosQueremos, pudo hacer un buen tándem con la vicegobernadora Laura Montero en el Senado y se comprometió a profundizar su "lucha por la igualdad".
Pero, lejos de dormirse en sus laureles femeninos, señala: "No creo que el gobernador me haya elegido por ser mujer, sino por mi idoneidad para el cargo".
Cree contar, al respecto, con una doble aptitud: su larga militancia política y su formación profesional. Dos pasiones que definen una vocación de servicio.
La filiación radical le viene desde muy temprano: "De toda la vida. Desde los 18 años, en que me enamoré de Alfonsín. Nunca paré".
En cuanto a lo profesional, se recibió de farmacéutica en la Maza, llegó a jefa de Farmacia en el Lagomaggiore, fue discípula de posgrado de Ginés González García, y participó de las gestiones de Iglesias y de Cobos.
No se resigna a la mera función de bombero diario. "Quiero dejar abierto un camino. Un proyecto a mediano y largo plazo. Un pensamiento estratégico".
El futuro la espera. ¿De brazos abiertos?
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas