A Fondo - Estados Unidos Estados Unidos
lunes 30 de mayo de 2016

Nació con el cuerpo lleno de lunares y a sus 19 años se siente orgullosa

Ciera Swaringen vino al mundo hace 19 años sufriendo un raro trastorno llamado nevus melanocítico congénito.

Ciera Swaringen vino al mundo hace 19 años sufriendo un raro trastorno llamado nevus melanocítico congénito. Se trata de un problema que afecta a uno de cada millón de niños y que cursa con unas grandes manchas negras sobre la piel, como si fueran enormes lunares.

Y aunque lo habitual es que las manchas estén solo por la cabeza o el cuello, a Ciera le salieron por todo el cuerpo.

Los doctores no pudieron operarla porque tenían demasiadas manchas y le dijeron a su familia que el problema solo iba a ir a peor: cuando fuera adulta es probable que el color negro se hiciera con la mayor parte de su epidermis.

Cuando Ciera fue al colegio, los abusones se rieron de ella y recibió golpes e insultos por su apariencia. En una entrevista concedida a Lehren, la joven recuerda que de adolescente le decían cosas tan crueles como "Lávate que estás sucia" o "Frótate bien a ver si la enfermedad desaparece".

Pero la joven no dejó que las opiniones y los insultos de los demás hicieran mella en su personalidad. Y lo hizo con una curiosa terapia: no avergonzándose de su cuerpo y publicando cuántos más selfies mejor. Con las autofotos se sintió más y más orgullosa de su cuerpo.

Ciera también achaca su estabilidad mental y su fuerte autoestima al hecho de haber crecido en una comunidad pequeña, en un pueblo de apenas 600 habitantes situado en Carolina del Norte (Estados Unidos). La mayor parte del pueblo sabe el problema que tiene su piel, y de tanto verla por las calles, los habitantes han dejado de verla como una novedad y nadie le dice nada ni siente lástima por ella.

Es más, Ciera ha sabido ver el lado positivo de su piel y se siente especial por ello. Pero a pesar de ello sufre cuando viaja a otras ciudades, ya que la gente suele quedársela mirando y hace comentarios sobre ella. Pero a Ciera le da igual: sabe que es única y bella. Y eso es lo único que le importante. Toda una lección.

Fuente: Yahoo.com

Fuente:

Más Leídas