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domingo 19 de junio de 2016

Mi factor limitante

Existen distintas clases de inteligencia

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Existen distintas clases de inteligencia. Hoy en día se habla mucho de la inteligencia intrapersonal, que es la capacidad de llevarnos bien con nosotros mismos. Quien la posee se conoce a sí mismo y sabe bien cuáles son sus fortalezas y sus limitaciones.

¿Podrías afirmar que te conocés totalmente? Todo lo que desconozcas de vos mismo será un factor limitante en tu vida, una barrera que se levantará en tu camino y no te permitirá alcanzar tus objetivos y sueños. Si no tenés idea de quién sos, hacia dónde vas y cuál es el equipaje que llevás con vos (aquello con lo que contás y aquello que te falta), vos mismo serás el encargado de boicotear tu futuro.

La mayoría de las restricciones que tenemos han sido generadas por nosotros mismos. Por esa razón, necesitamos preguntarnos a diario qué es lo que nos impide llegar a la meta. Si se trata de un factor externo o del hecho de que no conocemos nuestro potencial.

La persona que se conoce a sí misma sabe, entre otras cosas, que siempre puede un poco más; que la vida le ofrece nuevas oportunidades y posibilidades a cada instante; que lo mejor está por venir. Si todavía no has descubierto cuál es tu factor limitante, podrías comenzar por preguntarte: ¿Qué puedo hacer para lograr mis metas y no quedar varado a mitad del camino?

Estos son algunos de los factores que más suelen limitarnos:
• El miedo
• La inseguridad
• La queja
• La pasividad
• El conformismo
• Las excusas
• La distracción
• La baja estima
• La indecisión

Todo aquello que nos limita le pone freno a nuestro potencial. De ahí la importancia de tener en claro qué es lo que hoy nos está deteniendo.

El inconveniente es que muchas veces no estamos acostumbrados a mirar hacia adentro y optamos por desviar la mirada hacia los demás. Hay gente que parece experta en hallar las fallas de los demás, pero nunca se detiene a observar y analizar su propio comportamiento.

La lectura que hagamos de nuestro interior nos mantendrá más lejos o más cerca del éxito. La forma en que nos relacionemos con el afuera y con nosotros mismos acercará a nuestra vida las mejores oportunidades, o las alejará.

La mayoría de las personas suelen culpar a sus circunstancias, su pasado o sus allegados y conocidos, cuando las cosas no salen como lo esperaban. Algunos llegan al punto de culpar al país, al gobierno de turno, a la economía y otras cuestiones por el estilo.

Lo cierto es que el problema "siempre" está en nuestro interior pero necesitamos ser muy valientes y honestos para admitirlo.

Te invito a detenerte por un momento y pensar en qué reacciones de tu carácter deberías trabajar. ¿La ira? ¿El fastidio? ¿La vergüenza? ¿La culpa?

A veces, el hecho de negarnos a reconocer nuestras emociones nos conduce a ponernos una máscara y mostrar un rostro que no es el verdadero. Tal actitud por lo general es un método de defensa ante los demás.

No mostrar nuestro verdadero yo nos priva de la posibilidad de hablar libremente y poner en palabras aquello que decidimos aceptar o rechazar para nuestra vida.

Y lo que es aun peor, no nos permite alcanzar la mejor versión de nosotros mismos, es decir parir ese "gen" que está en nuestro interior esperando ser descubierto.

Dicho gen son las capacidades, los recursos y la potencia que nos pertenecen y nos fueron dados para disfrutar y compartir.

Separá tiempo para conocerte y enfocate en tu propósito. Superá tu factor limitante, con el convencimiento de que no hay meta demasiado alta que con fe, pasión y constancia no se pueda alcanzar.
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