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sábado 23 de julio de 2016

Los zombies de la marihuana sintética

La peligrosa marihuana sintética ha vuelto a despertar las alarmas en Nueva York, donde se han hospitalizado decenas de persona por su uso en las últimas semanas.

«Esto es una locura, una locura», repetía sin parar Brian Arthur, un vecino de Brooklyn que grababa con su móvil una escena estremecedora en Brooklyn. Ocurrió una mañana de la semana pasada cuando Arthur iba al trabajo, al pasar por las cercanías de la estación de metro Myrtle Avenue/Broadway, una zona habitual de menudeo de droga. Varios jóvenes eran atendidos por la policía y los servicios médicos de urgencia. Los chicos parecían desorientados, se tambaleaban. Uno tenía la mirada desorbitada, sin entender lo que pasaba a su alrededor. Otro trataba de mantener la verticalidad apoyado en escorzo contra un surtidor de agua. Más allá, otro estaba tirado en el suelo.

Arthur no tenía duda de lo que estaba ocurriendo, quizá porque la escena no le pillaba por sorpresa. «El K2 es peligroso, tíos, manteneos alejados de él», decía en la grabación, que volcó en su perfil de Facebook. El K2 es uno de los nombres con los que se conoce a la marihuana sintética -también es habitual denominarla Spice-, una droga que ha causado sensación y estragos en los últimos años en Nueva York y en otras ciudades de EE.UU.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades por ponerle coto, es una sustancia de fácil acceso y que sigue muy extendida. La mañana en la que Arthur grabó esas imágenes se desataron las alarmas: en un solo día, 33 personas fueron hospitalizadas.

Dos días después, los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (NIH, en sus siglas en inglés) emitieron una alerta sobre el alto número de atenciones médicas. En solo tres días, 130 personas habían tenido que pasar por el hospital por consumir algún tipo de marihuana sintética.
De venta en tiendas

La sustancia lleva varios años en la calle, pero no preocuparon a la opinión pública hasta el año pasado, cuando se constató lo extendida que estaba y los efectos que causaba. En 2015, solo en Nueva York esta droga fue responsable de 6.000 atenciones en urgencias y dos muertes.

Normalmente se trata de una mixtura de hierbas con la apariencia de la marihuana, a las que se rocía con un spray químico de cannabis sintético, que contiene una versión artificial del tetrahidrocannabinol (THC), el principal constituyente psicoactivo de la marihuana.

Hasta hace poco, la droga estaba en un limbo legal e incluso era habitual encontrarla en las tiendas de barrio de las zonas conflictivas de Nueva York. A veces incluso estaban a la vista del consumidor, bajo nombres como Geeked Up, Smacked, White Tiger, AK-47 o Kick, en pequeñas bolsas en las que parecían ser una mezcla de especias.

Según la advertencia cursada por el NIH, los efectos de esta droga son mucho más fuertes e «impredecibles» que los de la marihuana natural. «En casos recientes en Nueva York, algunas sobredosis han sido similares a las que causan los opiáceos, como letargo y falta de respiración; en otros casos, han dado lugar a comportamiento perturbado y violento», decía la autoridad sanitaria.

En la calle, a quienes usan K2 los definen con una sola palabra: zombies. Así es como en muchas ocasiones han descrito los vecinos de zonas problemáticas en el Bronx, en Queens o en Brooklyn a quienes iban hasta arriba de esta droga y así se lo dijo Arthur a «The New York Times» para relatar la escena de la que fue testigo: «Era como una película de zombies».

Los expertos del NIH sospechaban que se hubiera vendido K2 mezclado con otros químicos tóxicos, ante la avalancha repentina de sobredosis, ya que desde el año pasado se había avanzado en la contención del avance de la droga.
Frenar al K2

Mientras que Nueva York se ha unido en los últimos años a la progresiva legalización de la marihuana en EE.UU. -se ha iniciado un programa de marihuana para uso médico y se ha relajado la persecución policial de la posesión de pequeñas cantidades-, las autoridades declararon la guerra al K2 cuando los medios locales retrataron la epidemia de su uso en algunos barrios marginales el verano pasado. Se intensificaron los arrestos por su venta y se promulgó una nueva normativa el pasado otoño que imponía cierres, multas y penas de prisión a las tiendas en las que se vendiese la sustancia. Las autoridades aseguraron en mayo que el número de atenciones hospitalarias se había reducido un 85% tras estas medidas.

Pero la avalancha repentina de sobredosis ha vuelto a despertar las alarmas entre las autoridades. «No lo hicimos bien cuando la epidemia del crack en los años 80», reconoció el presidente del distrito de Brooklyn, Eric Adams. «No permitiremos que pase lo mismo con el K2 y que se haga fuerte en nuestras comunidades».

El gobernador del estado, Andrew Cuomo, y el jefe de la policía de Nueva York, Bill Bratton, se comprometieron a intensificar la persecución del comercio de esta droga.

«Tenemos que educar al público sobre esto», aseguraba a la CBS George McDonald, fundador del DOE Fund, una organización para la reinserción de drogadictos y convictos, en una protesta en frente de una de las tiendas en las que se sospechaba que se vendía la droga que causó las sobredosis. «Esto no es marihuana, esto no es marihuana medicinal. Esto es muerte».
Fuente: abc.es

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