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miércoles 09 de marzo de 2016

Los motivos frecuentes de las peleas de pareja

La vida no es color de rosa y por más amor que haya entre dos personas, las diferencias existen y llevan al conflicto. ¿La educación de los hijos? ¿El manejo del dinero? ¿La frecuencia en las relaciones sexuales? Por qué discuten las parejas

Los conflictos y las peleas son inherentes a los vínculos entre los seres humanos. No existe una relación que en algún momento no presente diferencias. Por supuesto que las parejas entran dentro de esta categoría y no están exentas de discusiones y problemas.

Es verdad que algunas presentan tantos conflictos que se terminan separando, pero sin necesidad de llegar a esa situación, los vínculos tienen que enfrentar y tratar de superar las disputas en la relación.

"Las peleas más habituales son por los temas más importantes que puede tener una relación, la educación de los chicos, el manejo del dinero, la relación con la familia de origen, la frecuencia en las relaciones sexuales, las tareas de la casa y el registro o no que uno tenga del otro", enumeró el licenciado en Psicología Sebastián Girona (MN 44140).

Ahora bien, hoy se sabe que por más exitosas que sean (entendiendo por exitosas a las parejas que hace mucho tiempo están juntas y están bien) siguen discutiendo por los mismos temas que discutían al principio de la relación. "También se sabe que las parejas no se separan por abundancia de conflictos sino que se separan por la ausencia de momentos buenos, que no es lo mismo", enfatizó el especialista, para quien "los problemas que puede presentar una pareja se pueden dividir entre problemas que se pueden solucionar y problemas que no tienen solución".

En el primer caso, la pareja deberá aprender a convivir con los problemas y a tratar de gestionarlos de la mejor manera posible, intentando que no empeoren, para lo cual será imprescindible tratarlos con cierta dosis de buen humor.

Por otro lado están los conflictos que se pueden solucionar pero, como se sabe, no siempre se soluciona un problema que se puede solucionar.

"A partir de esto, esta clase de problemas pueden ser más nocivos que los que no tienen solución. Muchas veces, ambos tipos de conflictos implican otros temas personales menos visibles como la falta de confianza o el egoísmo –profundizó Girona-. Lo que es interesante pensar a partir de esta idea es tener en cuenta que las parejas sí o sí se van a enfrentar con problemas, más difíciles o más fáciles, pero problemas al fin".

No existe la pareja "color de rosa" en la que todo funciona de maravillas y no hay conflictos. Pretender tener una relación así implica expectativas muy poco realistas. De ahí que la cuestión a resolver dejará de ser si se tienen o no problemas sino qué se hace con ellos.

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