A Fondo - Stamateas Stamateas
domingo 24 de septiembre de 2017

Los errores de nuestros padres

La columna de Stamateas


Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com

Todos los padres cometemos errores. Nuestros padres no han sido la excepción. Muchas personas, aun cuando no lo expresen, guardan rencor en su corazón toda la vida por lo que sus padres hicieron mal o no hicieron como ellos lo esperaban. Y se pasan la vida queriendo evitar repetir los "errores de mamá y/o papá".

Lo cierto es que vivir en el pasado, en este caso, atados a lo que nuestros padres hicieron o dejaron de hacer es una actitud que nos limita y no nos permite avanzar. Si ellos, con o sin intención, nos han lastimado y hoy tenemos recuerdos tristes de nuestra infancia, necesitamos aprender a perdonar. Mucha gente me ha dicho: "Pero no se lo merecen"... en realidad el perdón, no solo hacia los padres, es un acto que nos ayuda a liberarnos de la carga emocional por lo sucedido que solamente provoca ira y dolor.

Cuando perdonamos, nos damos permiso para dejar el pasado atrás y aceptar que queremos algo mejor para nuestra vida. Es decir, para comenzar a alimentarnos de aquello que nos hace bien y nos ayuda a seguir adelante. Las águilas, a diferencia de otras aves, no aletean sino que planean. Ellas poseen un sensor en la cabeza que les avisa cuando viene la corriente de aire. Por ese motivo, cuando son capturadas les ponen una bota en la cabeza para bloquearles el sensor.

Si ya sos una persona adulta y aún hoy seguís sufriendo por al comportamiento equivocado de tus padres, necesitás bloquear ese sensor y determinarte a ser feliz. Siempre después de un gran dolor, viene una etapa de paz y satisfacción. Tu comienzo puede haber sido difícil, al igual que el de mucha gente, pero ese no es tu destino. Tu destino final es la felicidad.

Estas son algunas de las consultas más comunes que suele hacerme la gente con respecto a la relación con los padres:
¿Qué puedo hacer para no vivir recordando mi infancia triste?
Comenzá a verte de manera diferente. Si tu pasado hubiera sido distinto, ¿qué harías hoy? Poné eso en funcionamiento y tomá la decisión cada día de hacer lo que te hace feliz, aun cuando sea algo pequeño.

¿Cómo puedo evitar que vengan a mi mente las imágenes de todo lo vivido cuando era chico y me sigan causando dolor?

Los recuerdos de momentos duros no se pueden reprimir, aunque nos esforcemos por hacerlo. Vuelven una y otra vez a la mente. Lo que hay que hacer es gastar el dolor, sentirlo y sacarlo afuera hasta que desaparezca. ¡No te quedes a vivir en el dolor!

Me cuesta confiar en la gente por lo que viví en la infancia. Mis padres no estaban nunca cuando los necesitaba. ¿Cómo hacer para confiar?

La desilusión surge cuando se rompe un ideal. Si yo esperaba que mis padres me demostraron su amor y no lo hicieron, seguramente me voy a sentir decepcionado. Eso puede haberte ocurrido cuando eras niño, pero seguir sintiéndote de esa manera es una pérdida de tiempo. Tu foco no tiene que estar en los demás, sino en tu propia vida y los planes a futuro. Buscá sanar y, a partir de ahora, construí relaciones sanas.

En casa me hicieron sentir un perdedor. ¿Cómo puedo revertir eso?

Las personas que logran sus objetivos y avanzan en la vida suelen pensar: "Voy a ganar donde antes había perdido". A pesar de que tu mamá o tu papá se hayan equivocado, y eso te haya provocado sufrimiento, hoy podés elegir ser un ganador y que te vaya bien en la vida. Ahora depende de vos y de nadie más. Es tiempo de dejar de mirar hacia atrás y disponete a mirar hacia adelante.

¡Hay vida más allá de los errores, propios y ajenos!

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