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domingo 16 de julio de 2017

Lo que une a Galileo con la Ley de Educación Sexual

Un troglodita que porta sotana reclamó "alzarse en armas" contra una norma nacional que obliga a dar esa materia en las escuelas

Los arzobispados de Mendoza y de San Rafael deberían dejar de castigar a los fieles católicos de Malargüe.

¿Qué culpa tiene esa pobre gente? ¿Qué han hecho para tener que bancarse al cura que les ha tocado en el pueblo?

Jorge Gómez, apodado Pato, educado en la fe del Verbo Encarnado, uno de los sectores más retrógrados de la Iglesia Católica, vive haciendo papelones propios de un troglodita prehistórico.

O esas cosas que un pato hace a cada tranco.

Hasta la victoria siempre
Esta vez el sacerdote llamó a los malargüinos a "alzarse en armas para defender a la familia".

¿En contra de quién?

En contra de la Ley de Educación Sexual que fue aprobada por el Congreso de la Nación hace once años y que ordena educar a los niños, según sus edades, pero particularmente a los de la escuela secundaria, en el conocimiento de la sexualidad humana.

Es el mismo religioso que hace un tiempo hizo un papelón nacional cuando en el Festival Nacional del Chivo de 2011 subió al escenario y ejerció un descabellado acto de censura.

Este cura, como si estuviéramos en la época de la Santa Inquisición hizo suspender –con la absurda anuencia de las autoridades comunales, que lo dejaron hacer– la actuación del grupo Lutherieces, quienes recreaban un cuadro de Les Luthiers titulado "Educación sexual moderna".

Fue un suceso propio de la Edad Media, de aquellos años en que la Iglesia y el Estado no estaban separados, como sí están desde hace otros cuantos siglos gracias a la democracia y al republicanismo.

Hablá o te quemo
Aquella Santa Inquisición mandaba a la hoguera a las mujeres consideradas brujas y a los científicos que osaban decir que la Tierra no era el centro del universo.

Debieron pasar más de 400 años para que el Vaticano saliera a pedir perdón a la humanidad por las atrocidades cometidas por la Santa Inquisición.

Esta institución de la Iglesia tuvo un poder fenomenalmente daniño, un poder que muchas veces fue mayor que el las de los propios papas.

Fue una especie de Gestapo o de KGB, esto es, una temida policía entre religiosa y política, creada para defender barbaridades del dogma católico.

¿Y por casa?
El cura Pato, a quien jamás hemos escuchado alzarse contra esos sacerdotes católicos que desde hace siglos vienen abusando sexualmente de niños, exhibe en cambio el tupé de convocar a ignorar y combatir una ley votada por los representantes del pueblo.

La ley citada es una norma que tiende a difundir un conocimiento científico de la sexualidad a fin de evitar, entre otras cosas, las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos adolescentes.
Pero también de advertir a los alumnos sobre cómo prevenirse para no sufrir abusos de índole sexual, y de respetar su propio cuerpo y el de los demás.

Solamente teniendo conocimientos sobre sexualidad podemos contar con herramientas para generar respeto y consideración acerca de la genitalidad de mujeres y varones y sobre otros aspectos, como las elecciones sexuales.

Paren la mano
Esta vez parece que no se la llevará de arriba. Ya se han iniciado dos causas penales contra este subversivo de sotana, por incitación a la violencia.

La ínclita Hebe de Bonafini, que cada dos por tres llama a tomar la sede del Poder Judicial y a sacar a patadas a los que la quieren investigar a ella y a Cristina Kirchner, ya no está sola en sus exabruptos contra las instituciones republicanas.

Cuando pasan estas cosas, cuando un sacerdote que debe trabajar por la paz y la justicia llama a sus fieles a alzarse en armas contra la ley, el alzamiento es en realidad contra la Constitución.

¿Puede desconocer este esperpéntico personaje apodado Pato lo que ocurrió en la Argentina cada vez que algunos chiflados se alzaron en armas en el siglo pasado.

¿No estudió historia argentina este pastor, no sabe el daño que provocaron los golpes de Estado?
¿No sabe el daño que dejaron los civiles que en los años '70 también se alzaron en armas en nombre de la guerrilla?

Alzarse en armas es algo que sólo se podría llegar a aceptar (pero luego de analizar todas las otras posibilidades) si las instituciones republicanas han sido pisoteadas y subvertido el orden constitucional.

Todo dentro de la ley
Bajo el imperio de la ley y de la Constitución todo puede discutirse. En democracia se puede peticionar, nos podemos manifestar, podemos opinar. Pero levantarse en armas es algo absolutamente extraordinario.

En armas se levantaron los que nos dieron la independencia como nación.

Suele ser también algo propio de la anarquía, como la que sufrimos en los primeros años de la organización nacional.

El científico Galileo Galilei que, como tantos otros, fue enjuiciado y vituperado por la Santa Inquisición por sostener que la Tierra no era el centro del universo como aseguraba la Iglesia Católica, se salvó de morir porque abjuró de haber dicho que la Tierra se movía en torno del Sol.

Lo hizo para poder seguir investigando. Algo imposible si se está muerto.

El Próvolo espera
El Vaticano también le pidió perdón a la ciencia 400 años después por haber humillado a Galileo.

¿Cuántos años deberemos esperar los mendocinos para que nuestro Jorge Bergoglio, Francisco para el mundo entero, pida perdón por las atrocidades y abusos sexuales cometidos por curas en el instituto Próvolo contra niños sordos?

¿Cuánto deberemos esperar para que los arzobispados de Mendoza y San Rafael pongan en caja a este fanático y bruto personaje llamado Pato que pregona en el Sur mendocino?
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