A Fondo - Stamateas Stamateas
domingo 24 de septiembre de 2017

"Lo que ofrezco no son fórmulas mágicas para los problemas, sino cómo encontrarlas"

Es difícil no hablar de Bernardo Stamateas sin referirse al fenómeno que ha construido alrededor de sus libros de autoayuda. Él y su esposa, Alejandra, son pastores evangélicos y tienen una química especial para convencer a la gente que los busca para intentar superar sus carencias. Esa combinación le da una facilidad sorprendente para escribir; él mismo cuenta que ha publicado más de 40 libros, traducidos ya a 16 idiomas. Más allá de coincidir con la visión de la superación personal en la que vierte conceptos religiosos, lo cierto es que, huelga decirlo, Stamateas es un fenómeno en sí mismo. Al lugar que visita concurren a verlo entre 4.000 y 5.000 personas, que le acercan sus inquietudes y pretenden una devolución acerca de sus casos particulares. Él dice que si bien no puede satisfacer todas estas dudas, lo que hace es interpretar los planteos más frecuentes en los que la gente hace hincapié: la falta de autoestima, la inseguridad, los problemas en las relaciones de pareja y entre padres e hijos. En síntesis: la falta de comunicación entre las personas que influye en la elaboración de los vínculos.

Ahora vendrá a Mendoza, al estadio Carlos Polimeni, en Las Heras, y la gente interesada en ir a escucharlo lo podrá hacer en forma gratuita. La temática a abordar gira en torno de lo que él llama nudos mentales y los recursos que cada persona tiene –en tanto él asegura que los tiene–para afrontarlos.

–Ha venido otras veces a la provincia. ¿Cómo le resulta el intercambio con el público local?
–Yo he estado cinco o seis veces en Mendoza, en muchas ferias del libro y dando conferencias también. La verdad es que nos reciben con una calidez y un ida y vuelta en el que los planteos que presentan enriquecen los nuestros. Esta vez, al ser un lugar tan grande, no podremos hacer participar individualmente a quienes asistan, que esperamos que sean muchos, varios miles, porque la disertación es gratuita.

–¿Cómo es su público?
–En verdad hay de todo: matrimonios que buscan una solución por sus conflictos de pareja, adolescentes que no pueden abordar la relación con sus padres, miedos, frustración y la imposibilidad de poner en marcha proyectos propios, celos, falta de autoestima, maltrato familiar sobre todo verbal y la frustración de no poder resolver. Todo esto son algunos de los dolores que más escuchamos y que se repiten en cualquier lugar al que asistamos.

–¿Usted cree que por la charla las personas pueden cambiar en algo esta perspectiva?
–Lo que yo ofrezco no es una fórmula mágica para solucionar problemas, no se trata de eso, sino de que el público que se interesa en esto encuentre dentro de sí mismo las herramientas para poder enfrentarlos. Lo que hacemos es pensar juntos. Y detectar ese potencial para cambiar.

–¿Cree que cualquier persona tiene estos recursos?
–Sí, los tiene pero debe descubrirlos por su propia cuenta. Lo que yo hago es darle ideas, que funcionan como disparadores para que esto ocurra.

–Algo así como ofrecerle tips para cambiar
–En realidad sucede frecuentemente que un problema que a un sujeto le resulta difícil o casi imposible de resolver quizás puede tener una solución sencilla, sólo que quien lo plantea no lo puede ver. Justamente por eso me van a ver.

–Usted dijo que hablará de nudos mentales en la charla, ¿podría ampliar ese concepto?
–Llamo nudos mentales a las creencias que tenemos y que no nos permiten seguir adelante, que detienen nuestro crecimiento personal. Lo que pasa muchas veces es que al escuchar las conferencias se dan cuenta de dónde pueden estar esos nudos, y qué es lo que no les permite desatarlos.

–¿Las personas pueden detectar esas creencias con su ayuda?
–A veces no se trata de uno, sino de varios nudos que se entrelazan. A menudo sucede que un problema es en realidad la representación de muchos otros que no se ven y que se encuentran en la base de lo que sí se puede ver y expresar. Y no siempre son graves, sino que se trata de cuestiones que pueden tener una solución sencilla. Sólo que al poder cambiar de perspectiva, esa solución surge naturalmente.

–¿Qué sucede si la persona no puede detectar ese problema con las sugerencias que usted realiza?
–Puede producir un estado de gran estrés y enfermar. El estrés es la base de todas las enfermedades del cuerpo. Somos seres emocionales que pensamos. No somos seres racionales que sentimos. Por eso curar las emociones, depurarlas, es una de las llaves para no permanecer en lo que nos puede enfermar.

–¿No es muy difícil salirse del estrés actualmente?
–Es difícil, pero tenemos que lograr hacer introspección. Pensarnos para descubrirnos. Detectar cómo estoy viviendo, qué clase de vínculos genero, en qué tipo de problemas me estanco y qué hago para solucionarlo.

–¿Cree que en todas las situaciones funciona de esta manera?
–Creo que quien está en la búsqueda de cómo salir de estas situaciones, puede lograrlo. Y que lo que necesita es un disparador para poner en juego su creatividad.
–A su criterio ¿qué es lo que las personas que asisten a verlo a usted no están viendo de su propia vida?
–El individualismo, el no poder conectar con los demás y creer que lo que nos pasa sólo nos pasa a nosotros. Otra característica que encuentro es el hedonismo, el creer que satisface solo sus propias necesidades.

–¿Qué puede hacer la gente con esto?
–Lo que intento es que encuentren modos de relacionarse, de trabajar en equipo. Suele ocurrir que si se logra esto, una persona puede ayudar o encontrar la solución que otro está buscando. Solamente hay que aprender a relacionarse con ese otro y abordar la situación de relacionarnos es cada vez más difícil, porque no es un intercambio. De hecho, el estrés número uno es el interpersonal. El que me genera la imposibilidad de vincularme con el entorno.

–¿Cómo le responde el público?
–En general se van muy contentos, habiendo conocido al menos qué pueden empezar a hacer para cambiar lo que parece que no puede cambiar.

–Usted tiene la fundación Volver a Empezar, que funciona en muchos lugares del país. ¿Qué fines persigue?
–La fundación, que hay que destacar que apadrina Alejandro Lerner, es un lugar el que se crean grupos de ayuda mutua. No se trata de terapia de grupo, sino de que la gente se encuentre para compartir lo que les pasa. Mate de por medio. Son momentos amenos para que se dé esa charla que estamos esperando y necesitando.

–¿Cómo funciona?
–Se trata de diez encuentros en los que se ponen sobre la mesa temas que pueden ser conflictivos, que son similares a los que abordo en las conferencias: miedo y falta de autoestima, por ejemplo.

–Es imposible hablar con usted sin mencionar el tema de las personas tóxicas, que se repite en muchos de sus libros. ¿Cómo las describiría?
–Las personas tóxicas son aquellas que nos nivelan para abajo, que nos dicen que no vamos a poder, que no se alegran cuando nos va bien, que nos quitan la energía.

–¿Está describiendo a personas con rasgos psicopáticos?
–Es uno de los tipos. Pero hay otros: quejosos, negativos, chismosos.

–En realidad todos pasamos por estos estados alguna .
–Todos tenemos algunos rasgos, pero los podemos cambiar. Sin embargo, hay que saber cuidarse y preservarse de lo que es una persona tóxica. Porque personas tóxicas hay en todos lados, y en cualquier situación de nuestra vida: familia, trabajo, amistades... Pero lo importante es aprender qué hacer con esto.

–Si lo comparamos con el tránsito, sería un manejo defensivo.
–Lo que hay que hacer es establecer límites claros, para enfrentar al tóxico y que no pueda hacernos daño, o daños.

–¿Para concluir, ¿cómo es su agenda para los próximos meses?
–Estaré en distintas provincias. Ahora me toca Mendoza. Pasé hace pocos días por Salta y allí me fueron a ver 4.500 personas. Pronto estaré en Córdoba. Además, tengo planificados varios destinos internacionales, como Puerto Rico y Miami. En todos estos lugares detecto que la problemática es similar. En todos es más o menos lo mismo. Sólo cambian algunas realidades económicas más complejas o más beneficiosas que otras. Pero la base que aparece en los problemas emocionales es la misma.

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