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domingo 29 de mayo de 2016

¿Lo peor del ajuste ya pasó?

La suba de los precios, la nula creación de empleos y las negociaciones paritarias que no cerraron a tiempo generan un duro golpe para el consumo familiar, que sigue en baja

El presidente Mauricio Macri dijo sobre el blanqueo de capitales: "Será un éxito porque además se da en un contexto en el que no paran de llegar inversiones al país; la rueda se empezó a mover y el mundo nos ha abierto la mano".

Unir los dos puntos –solución del tema de la deuda con los jubilados y el blanqueo de capitales– con un solo lazo es el gran atractivo de esta medida que puede representar un gran avance en la formalización de la economía argentina, formalización que tanto necesitamos.

Hay que tener presente que aún debe pasar la ley por el Congreso, pero es un gran paso hacia adelante. También brinda una mayor expectativa de recuperación económica por la mayor demanda que se podría generar al incrementarse los ingresos reales de los jubilados.

La gran apuesta para dar vuelta un primer semestre negativo tiene ahora el sustento de los aumentos salariales, de jubilaciones, de planes sociales y del financiamiento que se pueda generar a partir de la entrada de dólares.

Un informe de esta semana del Estudio Bein define así el momento: "Cuando se consigue crédito hay capacidad para limitar los ajustes, es decir no ajustar".

Volviendo a ese concepto "con crédito se pueden financiar inconsistencias", podría pensarse que el ajuste fiscal podría ralentizarse y la apuesta a la reactivación, avanzar varios casilleros.

Varios trabajos coinciden en un pronóstico: se espera un mayo con cierto traslado a precios por el efecto de ajustes de tarifas y salarios que seguramente impacte en los costos de empresas. Es por ello, que proyectan una inflación en torno al 3,5% que, si bien es alta, marcaría el fin de la fuerte suba de precios. Ya para junio y en especial para el segundo semestre podría perforar el 2%.

Los funcionarios insisten en consolidar la idea de que abril fue "el peor momento" en materia de inflación y actividad económica y que, a partir de julio, habrá una mejora.

La mayoría de los economistas creen que la inflación podrá bajar a un ritmo de 2% mensual a partir de junio, pero la coincidencia no es tal respecto del nivel de actividad.

Así las cosas, tras el derrumbe que tuvieron los salarios en términos reales, de a poco irán recuperando terreno.

Sin dudas, fueron épocas de ajustes y reacomodamientos de precios que tuvieron mucho impacto en el consumo.

El Gobierno no tomó las medidas necesarias para moderar el impacto del ajuste basado en un diagnóstico equivocado. Descontando que no habrá nuevos ajustes tarifarios y en un contexto de estabilidad cambiaria, los actores económicos siguen mirando el mediano plazo con mucho mayor optimismo sabiendo que lo peor ya pasó.

Dentro de este cuadro de situación, no habría que dejar de lado el contexto internacional que nos vuelve a jugar a favor. Aunque todavía con perfil bajo y sin el brillo de otros tiempos la enorme liquidez en los mercados financieros, el debilitamiento del dólar y la recuperación en el precio de las materias primas son aliados para la estabilidad del mercado cambiario actual. Si bien los riesgos persisten, todo indica que el contexto global continuará jugando a favor en una economía que necesita volver cuanto antes a los mercados financieros.

Es decir, el panorama financiero internacional le da más aire a las variables de la macro argentina y la dura transición hacia una economía menos intervenida y regulada se encuentra con un contexto internacional favorable que persistirá por más tiempo al que se esperaba. Y eso puede ser un aliado para aprovechar y avanzar hacia las correcciones que necesita la macroeconomía local.
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