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domingo 01 de octubre de 2017

Legislativas 2017: ¿quién le teme a José Ramón?

Rara avis. Las sorpresas políticas se suceden en el mundo. El candidato del PI expresa una singularidad de la sociedad provincial

La circunstancia política se enrarece en el mundo y, de a ratos, muestra una faz indescifrable, incluso para los que la observan de cerca.

Los países, a través de las urnas y de la movilidad social, se llenan de sorpresas. Se conmueven.
El domingo pasado, pese al triunfo de Angela Merkel, la nota la dio el ascenso de Alternativa para Alemania, una fuerza de ultraderecha que enarbola, abiertamente, algunas banderas negras del nazismo y consignas que parecían enterradas en la noche de los tiempos.

Hoy, el estremecimiento, la preocupación planetaria se han trasladado a España, donde el independentismo catalán pone en jaque la unidad nacional.

¿Y por casa cómo andamos?

¿Qué expresión representa lo distinto, lo que no estaba en los planes; lo que, en mayor o menor medida, patea el tablero frente a los comicios legislativos del 22 de octubre?

Se llama José Ramón. Abogado. Candidato en primer término del Partido Intransigente.

Nuestro cisne negro.

Una historia conocida
La teoría del cisne negro indica que se trata de un fenómeno sorpresivo que provoca un impacto extremo en la sociedad.

Por fortuna, y para nuestra tranquilidad, el caso de Ramón, si bien fue la aparición inesperada en las recientes elecciones primarias, no causa conmoción. No desestabiliza los ánimos. Ni, muchos menos, atemoriza.

Es más bien un síntoma coyuntural. Que expresa el malhumor ciudadano generado, entre otras cosas, por los aumentos en las tarifas de los servicios públicos, asunto que militó Ramón a través de Protectora.

De todos modos, su irrupción es parte de una costumbre establecida a través de los años en el esquema electoral de Mendoza, que suele alumbrar, con bastante regularidad, una tercera o cuarta fuerza alternativa a los partidos tradicionales, según vayan soplando los vientos.

En un tiempo ese rol lo ocupaban figuras como Ricardo Puga, desgajadas de la propia política.
Más afines a Ramón resultaron sin embargo, por provenir de la misma profesión, las fulgurantes apariciones de Luis Leiva y de Aldo Giordano. Uno cimentó su popularidad como juez federal del proceso de los bancos Mendoza y República, y el otro como fiscal de Estado.

Eran los tiempos de la llamada Isla de la Transparencia, imaginería bienintencionada del gobernador Arturo Lafalla para la provincia.

No podía durar ni prosperar. Por tratarse, precisamente, de una isla. Un caso aislado en un país que había adoptado los modos y las mañas de los jueces de la servilleta que institucionalizó el menemismo, y cuya influencia aún se percibe, como resaca, en la actualidad.

El cisne negro inmediatamente anterior a Ramón fue, por acá, Nicolás del Caño. Pasó de vendedor de ropa a diputado nacional en 2013, desplazando al tercer puesto al Partido Demócrata, que inició desde entonces un irrefrenable declive.

Hoy, Del Caño, ya consolidado, integra la franja izquierda del esta-blishment político nacional.

¿Cisne negro o golondrina?
Ramón es, por lo tanto, la rara avis en estos días de un proceso electoral bastante tranquilo y previsible en Mendoza. Una golondrina que, quién sabe, como Leiva y Giordano, tal vez no haga verano. De él y de su partido dependen.

Exhibe una figura simpática, histriónica bajo su "frazada antitarifas" y su abundante melena; entradora, como puede ser la del abogado Saul Goodman, un "busca" que tras iniciarse como personaje secundario en Breaking Bad terminó adquiriendo vida propia en la serie Better Call Saul.

Ramón es la contracara de otro abogado mediático, de cotidiana presencia por estas horas: Alfredo Guevara, un individuo locuaz, altanero y antipático para buena parte de la audiencia en su rol de intenso defensor de Nelly Rojas y la Tupac Amaru local.

El agua y el aceite.

¿Quién se lleva los votos?
La elección legislativa del 22-O no presenta demasiadas incógnitas en la provincia, según el dibujo que dejaron las PASO.

El oficialismo que lidera el gobernador Alfredo Cornejo y que encabeza, en la boleta, la ministra Claudia Najul, defenderá su favoritismo ante su principal contendiente, el peronismo, que bajo la guía del sanrafaelino Omar Félix, representante de los sectores más ortodoxos, incorpora también a representantes de La Cámpora; a la "gente de Cristina", para decirlo más claramente.

Hay cinco bancas de diputados nacionales en juego, además de los cargos provinciales y municipales.

¿Y por qué importan los anotados del segundo pelotón?

Porque de aquí en más las respectivas campañas entran en sintonía fina, tratando de sumar voto tras voto.

Todo lo que alcancen a subir el FIT de Noelia Barbeito y el PI de Ramón (necesitan orillar el 12% de los sufragios para aspirar al Congreso) se les restará a los de arriba.

Barbeito y Ramón a la pesca
¿Dónde están los votos adicionales para que la izquierda de Barbeito se ratifique en el tercer puesto que tanto le costó alcanzar?

En el descontento social. En el eventual clamor contestatario. Y también, según se especula, en algún sector del kirchnerismo puro y duro que no se sienta a gusto con la moderación que expresa Félix como adalid del peronismo.

No va a cosechar, de acuerdo con lo que ocurre en el mundo, en las viñas de la antipolítica. Ya no.
Esta variante ha quedado al servicio de Ramón, por ser lo nuevo, lo insólito, el personaje surgido por el costado de los partidos con participación pública.

Sin embargo, Ramón tiene un límite preciso: su propuesta no es progre ni cristinista. Despliega un discurso nítidamente anti K. Por lo tanto, respira y se nutre en la misma biosfera de Cambiemos.

Y hoy el clima general no es el de agosto. Ha mejorado la economía y, merced a un abundante despliegue de obras públicas, también han ido mutando las expectativas y el humor social. La imagen de Macri alcanza otra corporeidad.

Esta clara limitación de Ramón es la que, por otras razones, debe enfrentar, sobre todo, Félix.
Por ser un colectivo aspirante nuevamente al gobierno, el PJ necesita, además de las críticas de rigor, encontrar un mensaje de esperanza sustentable, creíble.

Una ventana al futuro.

Ayer, en las redes, parpadeaba una frase de Emile Zola: "La realidad y la miseria me oprimen y, sin embargo, sueño todavía".
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