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domingo 15 de mayo de 2016

Las mentiras sobre el empleo

Los números muestran que los planteos de la oposición, sobre todo con la ley antidespidos, no reflejan la realidad nacional

¿Cuánto está cayendo el empleo en la Argentina?. Mucho menos que lo que cayó en la posdevaluación cuando el ministro era Axel Kicillof. Comparativamente, si se toman en cuenta los asalariados del sector privado, en base a datos del sistema previsional, no más de 30 mil puestos contra 75 mil en los tres meses posteriores a la devaluación de 2014. En verdad, en estos primeros cinco meses de 2016, no se han registrado grandes movimientos en este renglón de la economía.
El problema central para el gobierno de Macri radica en cómo encarar este pasaje de una economía subsidiada que se había agotado, y cuya única salida era ir hacia el modelo Venezuela, a una más competitiva y abierta. ¿Será capaz este gobierno de liderar esta modernización?

Entre enero de 2012 y febrero de 2016, el Estado creó 550 mil puestos de trabajo a un ritmo de entre 4 y 5% por año siendo, por lejos, el verdadero motor del empleo en la Argentina. En ese mismo período, el sector privado generó sólo 125 mil puestos de trabajo, a un compás propio de una estanflación.
Esto plantea un problema profundo para la Argentina ya que deberá afrontar un crecimiento muy lento del empleo, dado que el sector público, por agotamiento, ya no tendrá un rol preponderante. En consecuencia, el mercado laboral se moverá al borde del estrés porque si antes había dos empresas contratando -sector público y sector privado- la primera ya no puede contratar más.

La gran apuesta, entonces, es que el sector privado tome ese rol y que remplace todo lo que no generaba el sector público. En la actualidad, 1 de cada 5 empleos en Argentina son del Estado, cifra que marca un récord. En Brasil, esa relación es de 1 de cada 10.

Los países desarrollados del mundo tienen 14 por ciento de empleo público, mientras que en aquí ese porcentaje asciende al 20. Hay muy pocos países que tienen tanto empleo público como la Argentina.
Los analistas coinciden en que una vez que se hayan creado las condiciones en términos de estabilidad, de clima de negocios y de acceso al financiamiento, el sector privado tendrá un rol central en la generación de empleo, pero dudan al mismo tiempo que logre suplir también el "motor público" del empleo.

Se sabe, además, que los países que generan mayor empleo son mercados laborales bastantes desregulados, además de tener un entorno macroeconómico más estable. En cambio, Argentina tiene uno de los cinco mercados laborales más rígidos según la organización de los países desarrollados junto a Francia, Indonesia, Luxemburgo y Turquía.

El gran problema aquí es el costo de despido y la incertidumbre que esto genera dado que hay mucha litigiosidad. Con la Ley de Despidos, el país estaría agravando ese proceso.

Lo cierto es que los datos sobre el empleo están marcando algo distinto a lo que están planteando desde la política opositora. Tome nota: en la Argentina, hay 6.300.000 trabajadores privados, 3 millones de empleados públicos y 6 millones de personas que no pueden blanquear su situación laboral, que son desocupados o empleados en negro. La ley por la cual se le pone un cepo al empleo con la doble indemnización está destinada no tanto a beneficiar a quienes están empleados sino más bien a castigar a los que están afuera del sistema.

Está claro que el desempleo es un gran problema para algunos sindicatos. Sobre todo para la UOCRA, que tiene 50 mil desempleados por la crisis de la obra pública. En menor medida, para la UOM, que tiene 3.000 desocupados, de un total de 450 mil empleados en el sector.

Otro dato para ilustrar el cuadro de situación. Los procedimientos de crisis son mecanismos que solicitan las empresas al Gobierno para no tener que despedir personal. En 2002, en el pico de la crisis recesiva, se solicitaron 71 mil procedimientos de crisis. En 2015, se gestionaron 70 pedidos de ayuda, y este año la cifra cayó fuertemente a 14.

A todo esto, se ha impuesto por estos días un discurso propyme, saludable por cierto. Pero si miramos quién ha creado empleo en el sector privado en los últimos 4 años, los datos pueden sorprender a más de uno. De esos más de 100 mil puestos de trabajo que se crearon, el 100% lo crearon las empresas grandes. En limpio, las grandes crearon la mayor cantidad de puestos de trabajo, las medianas y pymes casi cero.

De aquí en más, no es de esperar un proceso masivo de despidos por la sencilla razón de que hoy las condiciones macroeconómicas no están dadas para que las empresas despidan personal. Sin ir más lejos, el año pasado, con estanflación, las empresas estuvieron reteniendo personal a la espera de un cambio de ciclo y de un gobierno más racional, capaz de acomodar la macroeconómía, llámese Scioli o Macri. Si no hubo despidos masivos en ese momento, por qué se producirían ahora, que el cambio empieza a insinuarse. Las empresas no despiden personal a mansalva o porque se les antoje, más allá de casos puntuales en sectores como la construcción y la siderurgia.
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