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domingo 17 de julio de 2016

Las inconveniencias de usar Twitter a la bartola

Un fuerte error político cometió el Presidente al declararse cansado para ir al acto de cierre del Bicentenario argentino

Cansado. El Presidente dijo en Twitter que estaba cansado y que prefería quedarse a hacer fiaca en su casa y no participar en el desfile militar con el que se cerraron los actos del Bicentenario de la Independencia.

Empiecen ustedes y no cuenten conmigo, les advertía el mandatario a los argentinos en la red social del pajarito, y nos ilustraba que su gira por Europa, Estados Unidos y el Norte argentino, hasta concluir el 9 de julio en Tucumán, había sido "extenuante".

La primera pregunta que surgió entre muchos ciudadanos fue rápida, como un rayo: "¿quién quiere un presidente cansado?"

"¡Pero es persona, Jesús!", deben de haber contestado otros para remarcar que es un ser humano como cualquiera.

Discrepo
Macri no es un ser humano como los hijos de nuestros vecinos. Macri es el presidente de la Argentina.

Es empleado temporario del Estado, pero el más importante empleado temporario, y su mandante somos todos los argentinos.

La única razón valedera para no estar en ese acto oficial del Bicentenario hubiera sido que estuviese enfermo. O que previamente no se hubiera prometido su presencia.

Y, además, que los médicos (servicio que le pagamos entre todos) hubiesen determinado que debía permanecer en reposo por tal o cual patología.

En ese caso, través de la red social que él eligiera, Macri debería habernos mostrado la copia de la licencia médica que incluyera el correspondiente diagnóstico médico donde un facultativo le aconsejara no movilizarse.

A eso está obligado cualquier empleado de la actividad privada.

Attenti
A Macri nadie le puso un revólver en la sien para que fuera candidato a presidente. Y nadie pretende que se vuelva loco o que le dé un infarto.

Él nos tiene que demostrar que se la banca, aunque sea a su manera. El tiene que encontrar su tempo y adecuar sus tareas diarias a eso, pero no decirnos que está cansado.

Y no puede decirse que le falta trayectoria en la política. Durante 8 años fue jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y algo debe de haber aprendido.

Baby
Por eso lo del presidente cansado tras 7 meses en la Casa Rosada es una señal pésima, porque una mayoría de la población sigue esperando que saque al país del pozo económico en el que lo dejó el kirchnerismo.

Hay que admitir que esta vez posó de "niño bien", esos que saben que si no se levantan de la cama siempre van a tener a alguien que trabaje por ellos.

E hizo dudar a todos aquellos argentinos que lo votaron y que siguen soñando con un cambio.
Hablo de esos que se levantan a las 6 de la mañana, toman dos micros, se llevan la comida en un táper y trabajan como el mejor en puestos donde los sueldos no son buenos.

Lo inteligente, tal vez, sería que Macri adaptara su agenda a las respuestas que vaya dando su cuerpo. Lo importante es que resuelva problemas y genere iniciativas, y no que esté en varios actos al día.

Comparemos
Cristina Fernández de Kirchner no se volvía loca. La revista Noticias la calificó de "la presidenta part time", porque cumplía su actividad oficial en la Rosada únicamente en la tarde.

En la mañana hacía fitness, la atendían sus peluqueras y la masajista, mientras ella mandaba a llamar a sus colaboradores a Olivos.

A Cristina la han acusado, particularmente, de enriquecimiento ilícito y de lavado de dinero, sin embargo nadie la acusó de haragana. Es que a ella nunca se le hubiera ocurrido decir que estaba cansada y que prefería quedarse a regalonear en la cama antes que ir a un acto oficial del Bicentenario.

Millones
Por el contrario, ella gastó una millonada impresionante en los fastos por los 200 años de la Revolución de Mayo en 2010 y anduvo dos o tres días saliendo a bailar en todos los escenarios que se habían montado en la Ciudad.

Ella, además, ignorando la Constitución nacional, hacía campaña electoral utilizando día por medio la cadena oficial de radio y TV, prevista sólo para casos excepcionales.

¿Cómo no recordar cuándo, estando cualquiera de nosotros de compras en el supermercado, nos sorprendía ella con su voz por la red del súper, que de reproducir una FM musical pasaba a transmitir dos o tres horas los espiches de Cristina donde todos sus anuncios eran los más importantes que habían ocurrido en toda la historia argentina.

Oyente
Macri la debe de haber escuchado en esas cadenas con suma atención porque él en sus charlas con la gente ha empezado a mechar esos giros del decir callejero que tanto le gustaban a Cristina.

¿No es, acaso, un déjà vu cristinista eso de pedirles a los ciudadanos que "no anden en patas" gastando gas al cuete en sus casas hipercalefaccionadas.

¡Mauricio, vos saliste del Newman!

Violento
Queremos creer que algunas cosas debe de haber aprendido Macri en esta semana.

Una: que los presidentes no se cansan. La gente banca a un presidente enfermo, fiestero, y hasta al que roba pero hace, pero no a uno extenuado.

A los presidentes cansados que no van al desfile del Bicentenario después les copa la parada un violento subversivo como Aldo Rico.

Dos: que no hay forma de esconder la impopularidad que han logrado los aumentos de los servicios, en especial del gas, por haber dejado su implementación y resolución en manos de funcionarios que no tienen muñeca ni formación política.

Tres: que uno de los sinónimos que dan los diccionarios a la palabra cansado es "harto".

Sería muy malo para el país que los cansados y los hartos pasaran a ser los que, con adecuación y visión histórica, castigaron con el voto a un régimen corrupto y le dieron la chance a este nuevo gobierno que prometió aunar liberalismo con desarrollismo y transparencia.
Está a tiempo.
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