A Fondo - Stamateas Stamateas
domingo 17 de julio de 2016

La utilidad de establecer metas numéricas y detalladas

Bernardo Stamateas
bernardoresponde@gmail.com


Si yo te preguntara qué metas tenés en la vida, seguramente responderías: tener más tiempo libre, tener más paz, ser más feliz en mi pareja, etcétera. Dichas metas son cosas abstractas, que no se miden, por lo que no es posible saber si las hemos alcanzado.

Necesitamos establecer metas concretas y cuantificables, cosas medibles. Por ejemplo: "Quisiera tener diez clientes nuevos en mi negocio este mes". Muchos declaran querer tener paz, pan y trabajo, lo cual no es malo pero obedece a una mente abstracta. Lo ideal es tener en claro (con números) cuánta paz, cuántos panes y cuánto trabajo uno anhela tener. El número es un termómetro que nos ayuda a evaluar el objetivo.

Toda meta debe ser numérica, de lo contrario nunca sabremos si la hemos alcanzado o no. A cualquier empresa de renombre que vayás y consultés por sus metas a corto plazo te dirá exactamente cuántos millones se ha propuesto ganar este año.

Cuando uno no logra una meta, eso no significa que esta sea mala, sino que nos equivocamos en el número que le otorgamos. Si pretendés llegar a tener veinte empleados y no lo alcanzás, te equivocaste en el número de la meta. Tal vez el número no era veinte, sino cinco.

Las pirámides de Egipto se construyeron piedra por piedra. Nuestras metas deberían ser numéricas y pequeñas. Si te cuesta leer, comenzá con un libro corto que puedas terminar, sin dejar por la mitad. ¡No quieras leer la biblioteca entera! Las pequeñas metas conducen al gran sueño.

Cuando cumplás con una meta pequeña, cultivá el hábito de ponerte otra un poco más grande que la anterior. Hay gente que tiene metas numéricas equivocadas y, como no las alcanzan, se frustran. Pero cuando se poseen los objetivos correctos y se alcanza el primero e inmediatamente se va por el próximo, uno se siente motivado para perseguir otro más... y otro más.

Esa es la razón por la que algunas personas tienen más logros que otras. No es porque sean mejores, o más inteligentes, o más adineradas; sino porque eligieron las metas específicas y pequeñas adecuadas y, al ir logrando cada una, pudieron avanzar a la siguiente.

También es conveniente tener metas con un tiempo establecido. Dicho lapso debería ser siempre prudencial. Por ejemplo, si tenés el objetivo de ganar x cantidad de dinero por mes, necesitarás decidir en cuánto tiempo te será posible alcanzarlo.

Necesitamos tener metas de largo alcance (de aquí a cinco años), de mediano alcance (de aquí a dos años) y pequeñas, que suelen ser mensuales. Pero todas tienen que ser específicas y con un tiempo específico. Otra característica importante de toda meta es que sea desafiante y, a la vez, realista. Si las metas son muy grandes, nos frustraremos. Y si son muy pequeñas, no resultarán desafiantes.

También deberíamos tener una actitud flexible frente a nuestras metas, pues quizás en el camino nos veamos obligados a modificarlas, o a adaptarlas, según el momento y las circunstancias que atravesamos. Poco importa la complejidad del sueño que está en nuestro corazón, siempre habrá un plan que no fallará, con detalles que son las herramientas fundamentales a utilizar, y el enfoque en hacer primero lo primero.

Si todavía te preguntás cuál es la utilidad de las metas numéricas y detalladas, sabé que las personas exitosas que tanto admiramos tienen muy en claro hacia dónde quieren llegar, incluso antes de empezar. Ellas tienen siempre una meta clara en la cual se concentran exclusivamente. Éxito es sinónimo de metas alcanzadas.
Fuente:

Más Leídas